El diagnóstico de la esclerosis múltiple

Lo usual es que el diagnóstico de la esclerosis múltiple sea un largo proceso en el que primero se descartan otras enfermedades similares y luego se hacen pruebas clínicas específicas.

El diagnóstico de la esclerosis múltiple es complejo, dado que los síntomas de esta enfermedad son sugestivos, no exclusivos de esta. Así mismo, se trata de una patología en la que las manifestaciones pueden variar significativamente de un paciente a otro.

Por esta razón, el diagnóstico de la esclerosis múltiple no depende solo de una prueba, como ocurre con otras enfermedades. Lo usual, entonces, es que primero que todo se lleve a cabo un proceso de descarte, antes de llegar a un diagnóstico definitivo.

Lo común, también, es que el diagnóstico de la esclerosis múltiple exija el concurso de varias disciplinas médicas simultáneamente. También es usual que se deba esperar un tiempo prudente antes de sacar conclusiones. Solo así es posible llegar a una certeza estable.

Los síntomas, primer elemento para el diagnóstico de la esclerosis múltiple

esclerosis multiple

Recordemos que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune para la que no existe cura conocida. Su principal característica es que origina debilidad en varias partes del cuerpo. También afecta la visión y genera fatiga y falta de equilibrio. No existe ningún protocolo específico para el diagnóstico de la esclerosis múltiple. Este es una conclusión a la que va llegando el médico paulatinamente.

El primer elemento a tener en cuenta para el diagnóstico de la esclerosis múltiple es, por supuesto, la presencia de los síntomas genéricos. Estos son: visión doble o borrosa, dificultades de coordinación motora, pérdida de equilibrio, problemas para pensar, hormigueos o entumecimientos y debilidad en una pierna o un brazo.

Los síntomas anotados se presentan casi en la mitad de los pacientes con esclerosis múltiple. Sin embargo, en la otra mitad son muy leves o no existen. Así mismo, es posible que aparezcan otras manifestaciones como las siguientes:

  • Sensación de quemadura en el cuerpo
  • Estreñimiento, urgencia urinaria, micción frecuente y dificultades para vaciar la vejiga por completo
  • Sensación de aturdimiento, con o sin vértigo
  • Disfunción sexual
  • Dificultades al hablar y pronunciación nasal
  • Temblores

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Pruebas diagnósticas

Médico practicando una punción lumbar

El diagnóstico de la esclerosis múltiple se basa principalmente en un estudio detallado de la historia clínica y en un examen neurológico para detectar cómo funciona el sistema nervioso. También es relativamente frecuente que se ordenen otras pruebas especializadas, aunque no siempre es necesario.

Las pruebas que usualmente son indicadas por el médico incluyen:

  • Análisis de sangre. Su función es principalmente de descarte. Ayuda a detectar otras enfermedades similares a la esclerosis múltiple. Actualmente se avanza en la identificación de biomarcadores que contribuyan al diagnóstico.
  • Punción lumbar. Consiste en la extracción de una muestra de líquido cefalorraquídeo para analizarlo y evidenciar la presencia de algunos anticuerpos compatibles con la enfermedad. También permite descartar otras patologías.
  • Resonancia magnética. Este examen revela lesiones en el cerebro y en la médula espinal, es decir, zonas de esclerosis múltiple. Si están presentes, se dice que la enfermedad está en una etapa activa.
  • Prueba de potenciales provocados. Este examen registra las señales eléctricas producidas por el sistema nervioso, frente a ciertos estímulos. Estos pueden ser visuales o motores y miden la rapidez con la que se transmite la información en el sistema nervioso.

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El diagnóstico final

Sistema nervioso

En la mayoría de los casos, todos los elementos anteriores permiten hacer el diagnóstico de la esclerosis múltiple con suficiente confiabilidad. Sin embargo, también hay casos en los que no se llega a una conclusión definitiva. Si esto ocurre, lo que se hace es someter al paciente a controles periódicos y repetir las pruebas después de un lapso.

Se han establecido los siguientes criterios como aceptables para un diagnóstico de la esclerosis múltiple:

  • Que la enfermedad tenga su origen entre los 10 y los 60 años de edad
  • Que se evidencie la existencia de lesiones en la sustancia blanca del sistema nervioso central
  • Que el examen neurológico revele, sin lugar a ninguna duda, la presencia de una anomalía funcional en el sistema nervioso central
  • Que los síntomas tengan una duración de más de 24 horas y se presenten al menos con un mes de separación
  • Si no se cumple lo anterior, entonces que los síntomas hayan sido progresivos y se mantengan por al menos 6 meses
  • Que no exista ninguna otra explicación para los síntomas que presenta el paciente

Una vez se ha confirmado el diagnóstico de la esclerosis múltiple, el médico diseñará un plan de tratamiento. Este dependerá de la fase en la que se encuentre la enfermedad y de las características particulares del paciente. Todo el esfuerzo se orientará a darle manejo a los síntomas y a neutralizar el progreso de la enfermedad.

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