Dieta cetogénica, una ayuda para la epilepsia pero también un riesgo

23 julio, 2013
Si bien la dieta cetogénica puede ayudar a los pacientes con epilepsia a reducir las crisis, al ser rica en grasas puede suponer un incremento de colesterol que puede propiciar problemas cardiovasculares

Desde hace años se ha utilizado la dieta cetogénica para inducir a la cetosis en algunos pacientes epilépticos,  que no responden adecuadamente a los medicamentos, ya que se asocia con una reducción dramática de las crisis en el 75% de los pacientes que llevan a cabo la dieta.

COMPOSICIÓN DE LA DIETA CETOGÉNICA

Para que se produzca la cetosis, es necesario reducir drásticamente el consumo de carbohidratos, lo que obligará al cuerpo a utilizar la grasa en lugar de los carbohidratos, para obtener energía. Cuando el cuerpo pasa por cetosis, se producen cetonas de la grasa almacenada, y al igual que la glucosa, las cetonas pueden ser utilizados por los músculos, el corazón y el cerebro para producir energía.

CARBOHIDRATOS

Una dieta cetogénica es aquella que induce al cuerpo a un estado de cetosis, y para ello debe de ser muy baja en hidratos de carbono y alta en contenido de grasas. Un consumo de carbohidratos por debajo de 50 gramos al día puede inducir cetosis, aunque se recomienda que éstos se mantengan por debajo de 20 gramos al día.

PROTEÍNAS

Se debe de mantener un consumo de proteínas de bajo a moderado, porque el exceso de proteínas puede ser convertido en glucosa, lo que llevaría a estar fuera de la cetosis. Para los epilépticos, los carbohidratos y las proteínas juntos no deben aportar más del 10 % de las calorías.

GRASAS

Las grasas proporcionan del 70 al 90 % de las calorías en una dieta cetogénica. Un tipo de grasa llamada grasa MCT, o triglicéridos de cadena media, cuyo uso es frecuente en las dietas cetogénicas, ayudan a promover la cetosis y se encuentran en grandes cantidades en el aceite de coco.

RIESGOS DE UNA DIETA CETOGÉNICA

A pesar de los beneficios que produce para las personas con epilepsia, hay que tener en cuenta que esta dieta puede resultar peligrosa a largo plazo y provocar:

Colesterol alto, que constituye un factor de riesgo para poder padecer ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer, debido al alto consumo de grasas.

  Excesiva producción de ácido úrico, que aumenta el riesgo de padecer cálculos renales y gota, y también está asociado con la hipertensión, las enfermedades del corazón y la enfermedad renal entre otras.

Fatiga y debilidad física.

Estreñimiento de leve a severo, con síntomas estomacales, como dolor, hinchazón, gases y malestar general, pudiendo existir naúseas, debido al escaso consumo de fibra, presente en los carbohidratos.

Imagen cortesía de Greyerbaby

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