Dieta e ictus: todo lo que debes saber

21 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
Los ácidos grasos omega 3 poseen propiedades antiinflamatorias que se relacionan con la reducción del riesgo de padecer un ictus.

Una dieta saludable puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades a medio y largo plazo. El ictus es una de las patologías que se relaciona, entre otras cosas, con patrones dietéticos de riesgo. Para ayudar en su prevención es fundamental garantizar el aporte de vitaminas, de antioxidantes y de ácidos grasos esenciales.

Si optimizamos la dieta se puede retrasar el envejecimiento y, con ello, las enfermedades o patologías asociadas a esta condición. Las de tipo cardiovascular o cerebral se cobran miles de muertos cada año. Para ayudarte a evitarlas, te vamos a recomendar los nutrientes que debes enfatizar en la alimentación habitual.

Ácidos grasos omega 3 e ictus

Los lípidos son nutrientes esenciales en la dieta. No obstante, no todos cuentan con la misma calidad. Mientras que los ácidos grasos de tipo trans o los omega 6 presentan un carácter inflamatorio, los ácidos grasos omega 3 contribuyen a reducir la inflamación sistémica.

El consumo de estos últimos se asocia de forma positiva con la reducción del riesgo de ictus, tal y como afirma un artículo publicado en la revista International Journal of Molecular Sciences.

Para minimizar el aporte de los lípidos inflamatorios y maximizar el aporte de los ácidos grasos omega 3 es necesario atender a una serie de recomendaciones dietéticas:

  • Reducir el consumo de alimentos procesados.
  • Aumentar la ingesta de pescados azules, de aceites vegetales en crudo y de frutos secos.
Omega 3 y dieta mediterránea

Para saber más: Los efectos del omega 3 en el cerebro

Aumenta el consumo de selenio

El selenio es un mineral que se encuentra en poca cantidad dentro del organismo humano. Este nutriente cuenta con propiedades antioxidantes y neuroprotectoras, según un artículo publicado en la revista Cell. Por este motivo se asocia la ingesta de alimentos ricos en selenio con una reducción del riesgo de padecer un ictus.

La buena noticia es que este mineral lo podemos encontrar fácilmente dentro de la naturaleza. Los pescados, los mariscos e, incluso, las nueces son ricos en selenio.

Priorizar la ingesta de pescado sobre la de carne supone una estrategia saludable. Los productos del mar son ricos en proteínas, pero además cuentan con un mayor contenido acuosos y en ácidos grasos esenciales que las carnes.

Por otra parte, el pescado suele poseer cantidades mayores de ciertos minerales que pueden resultar ventajosos a la hora de reducir el desarrollo de ciertas patologías.

Nueces

También te puede interesar: ¿Es peligroso el mercurio del pescado?

Los vegetales deben de estar presentes en la dieta contra el ictus

Los alimentos del reino vegetal son ricos en vitaminas y antioxidantes. Ambos nutrientes luchan contra el envejecimiento y contra el desarrollo de enfermedades asociadas al mismo. Incrementar su consumo reduce la mortalidad por todas las causas. Entre ellas, también se encuentra el ictus.

Es recomendable consumir al menos 5 raciones de frutas y verduras al día. Esto sería lo óptimo dentro del marco de una dieta variada y saludable.

Evita los tóxicos

El alcohol es una de las sustancias tóxicas con mayor aceptación social. Está presente de manera excesivamente frecuente en la dieta. Su consumo se relaciona con una peor función cardiovascular y cerebral.

Ingerir esta sustancia de forma recurrente dificulta el buen funcionamiento de los procesos fisiológicos del organismo y aumenta las probabilidades de enfermar; también de padecer un ictus.

Por este motivo te recomendamos que lo suprimas de la dieta habitual. Si esto no te resulta posible, por la función social que cumple, al menos, reduce su consumo. Intenta sustituir las bebidas alcohólicas por agua con gas.

Mejora la dieta para reducir el riesgo de ictus

A la hora de buscar el retraso el envejecimiento, con todas las consecuencias positivas a nivel de reducción de enfermedades que esto conlleva, es necesario optimizar la alimentación. Mantener un patrón alimentario variado y equilibrado desde el punto de vista calórico es un buen modo de garantizar un correcto estado de salud.

Incrementar la ingesta de ácidos grasos omega 3, de selenio y de vegetales en la dieta reduce significativamente el riesgo de padecer un ictus. Los nutrientes con carácter antioxidante y antiinflamatorio resultan positivos cuando hablamos de prevención de patologías.

Por el contrario busca suprimir, o por lo menos reducir, la ingesta de sustancias tóxicas. Una de ellas es el alcohol, aceptada socialmente pero con serias implicaciones negativas a nivel de salud. De no ser capaz de erradicar su consumo, por lo menos, reduce su consumo a momentos puntuales.

  • Ueno Y., Miyamoto N., Yamashiro K., Tanaka R., Hattori N., Omega 3 polyunsaturated fatty acids and stroke burden. Int J Mol Sci, 2019. 20 (22): 5549.
  • Alim I., Caulfield JT., Chen Y., Swarup V., et al., Selenium drives a trascriptional adaptive program to block ferroptosis and treat stroke. Cell, 2019. 177 (5): 1262-1279.
  • Burgos Peláez, R., Segurola Gurrutxaga, H., & Bretón Lesmes, I. (2014). Soporte nutricional del paciente con ictus. Nutricion Hospitalaria29.