Dieta para el hígado graso: fácil y segura

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 13 noviembre, 2018
Para combatir la enfermedad del hígado graso es primordial mejorar la alimentación. Por lo tanto, se deben conocer los alimentos que ayudan a la recuperación y los que pueden ser perjudiciales.

Una dieta para el hígado graso es un plan de alimentación que ayuda a mejorar el funcionamiento hepático para evitar complicaciones en la salud. Su objetivo es ayudar a combatir la acumulación de grasa para minimizar los síntomas de esta enfermedad.

Si bien el tratamiento puede variar de acuerdo a su nivel de gravedad, en general se deben considerar algunas pautas nutricionales para lograr una óptima recuperación. De hecho, antes que recurrir a medicamentos, se aconseja hacer cambios en la dieta para conseguir una mejoría.

¿Cuáles son los alimentos recomendados? ¿Qué se debe evitar? Resolver estos interrogantes es muy importante cuando se sufre esta afección. Por eso, a continuación queremos repasar las pautas que se deben tener en cuenta en una dieta para el hígado graso.

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso, conocido en términos médicos como esteatosis hepática, es un trastorno que se desarrolla por la acumulación de grasa en las células hepáticas. Puede ocurrir por un mal funcionamiento del metabolismo o por los daños que sufre el órgano debido al alcoholismo.

También está relacionado con la acumulación excesiva de colesterol y triglicéridos, aunque casi siempre se identifican varios factores detonantes. En sus etapas iniciales puede trascurrir de forma asintomática, pero casi siempre conduce a varias dolencias y complicaciones.

Síntomas del hígado graso

Muchos pacientes con hígado graso ignoran que tienen esta enfermedad porque no hay síntomas contundentes. Sin embargo, conforme evoluciona, se van desencadenando algunas molestias que permiten identificarlo. Las más comunes son:

  • Dolor leve o moderado en la parte superior derecha del abdomen
  • Piel y ojos amarillos (ictericia)
  • Inapetencia y pérdida de peso
  • Sensación de pesadez y gases después de comer
  • Náuseas y mareos
  • Debilidad y cansancio crónico
  • Problemas de concentración
  • Agrandamiento del hígado
  • Vasos sanguíneos dilatados

Dieta para el hígado graso: alimentos permitidos y prohibidos

Una prueba sanguínea y una biopsia hepática pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de hígado graso. En función de los síntomas y la severidad, el médico puede sugerir algunos medicamentos. Sin embargo, gran parte del tratamiento depende de la alimentación.

Por eso, es primordial conocer cómo hacer una dieta para el hígado graso, limitando la ingesta de los productos que pueden ser perjudiciales. En el siguiente espacio compartimos de manera más detallada lo que conviene comer y lo que no.

Alimentos permitidos

Fibras vegetales.

Los alimentos más recomendados en una dieta para el hígado graso son aquellos que aportan nutrientes como el omega 3, antioxidantes y vitaminas y minerales. Aunque el total de carbohidratos y proteínas debe ser inferior, no se deben excluir de la alimentación.

Así pues, asegúrate de ingerir ingredientes como:

  • Pescados grasos (salmón, atún, sardina, arenque, etc.)
  • Carnes magras (pollo y pavo)
  • Yogur natural bajo en grasa
  • Legumbres (de forma moderada)
  • Frutos secos y semillas
  • Cereales integrales (especialmente la avena y arroz integral)
  • Frutas y verduras frescas

Alimentos prohibidos

Las personas con esteatosis hepática tienen un metabolismo más lento y presentan mayor resistencia a la insulina. Debido a esto, su alimentación debe excluir los alimentos que aumentan la concentración de glucosa en la sangre y la formación de células grasas.

Estos incluyen:

  • Azúcar refinado y derivados
  • Pan y productos de bollería industrial
  • Cereales refinados para el desayuno
  • Refrescos, gaseosas y bebidas deportivas
  • Patatas fritas o de paquete
  • Cerveza y bebidas alcohólicas
  • Lácteos enteros
  • Comida rápida y enlatada
  • Carnes rojas y embutidos
  • Comidas con demasiado almidón

Características generales de una dieta para el hígado graso

Comer sano.

La mejor dieta para el hígado graso es aquella que se adapta a la edad, estado nutricional y peso actual del afectado. No obstante, hay algunas generalidades que todos pueden tener en cuenta a la hora de implementarla:

  • Es una alimentación controlada en calorías, que incluye todos los grupos de nutrientes, en su justa medida.
  • Limita el consumo de grasas saturadas y azúcares simples.
  • Permite bajar de peso de forma gradual mientras mejora el funcionamiento del hígado.
  • Disminuye síntomas como el dolor abdominal y la pesadez después de comer.
  • Propone hacer cinco comidas diarias en lugar de tres.
  • Se acompaña con el consumo abundante de agua e infusiones saludables.

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Ejemplo de una dieta para el hígado graso

Ensalada en plato pequeño.

Los menús en una dieta para el hígado graso deben ser livianos, con alimentos de fácil digestión. El siguiente ejemplo es una simple guía para saber cómo deben realizarse las cinco comidas del día. Cada una se puede variar al gusto, siguiendo los consejos anteriores.

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Desayuno:

  • Vaso de leche descremada o yogur natural (200 ml)
  • Tazón de fresas (150 g)
  • Rebanada de pan integral con tomate y aceite de oliva
  • Café o té

Media mañana:

  • Infusión de alcachofa con limón
  • Pan de centeno con aceite de oliva
  • Puñadito de frutos secos (20 o 30 g)

Almuerzo:

  • Ensalada verde con tomate y aderezo de vinagre
  • Pescado al horno o pollo asado
  • Sopa de verduras
  • Porción de manzana
  • Rebanada de pan integral

Merienda:

  • Gelatina con fruta.

Cena:

  • Guarnición de verduras al vapor o ensalada de apio
  • Tostada integral con atún
  • Vaso de zumo de pomelo (200 ml)

Últimas consideraciones

Los síntomas y riesgos de la enfermedad del hígado graso pueden disminuir de forma notoria con bajar entre un 5 y 10% del índice de masa corporal (IMC). Entonces, además de mejorar la dieta, también es beneficioso seguir una rutina de ejercicio regular.