Dieta para la inflamación

22 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por nutricionista Mariana Sánchez Huergo
La obesidad está asociada íntimamente con la inflamación crónica que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles. Descubre cómo llevar una dieta para tratar la inflamación, disminuir factores de riesgo y mejorar la salud.

A la hora de abordar las enfermedades crónicas que se relacionan con la inflamación, es necesario adoptar una dieta que contribuya al tratamiento. En este sentido, es conveniente saber que algunos alimentos pueden ser perjudiciales, mientras que otros tienen propiedades beneficiosas. ¿Cómo hacer una dieta para la inflamación? A continuación, lo detallamos.

La dieta para la inflamación y ECNTs

Para comenzar, las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNTs)  tienen un origen en común: la inflamación. La inflamación crónica representa el principal factor patogénico en los trastornos metabólicos que incrementan la probabilidad de desarrollar una enfermedad crónico degenerativa.

Principalmente, la inflamación es un elemento clave dentro de la patogenia de la disfunción endotelial, así como la aterosclerosis. Por esta razón,  el llevar una dieta para la inflamación es uno de los pilares para la prevención y tratamiento de las enfermedades crónico  degenerativas.

¿Qué es la inflamación?

Según el estudio de Strowig T et al en el 2012la inflamación aguda es una respuesta biológica ante una infección o daño tisular para iniciar la curación y reparación de los tejidos vasculares. Los signos clínicos que la caracterizan son el calor, rubor, tumor y dolor; estos son producidos por factores como las citoquinas, quimoquinas, especies reactivas de oxígeno y factores de coagulación.

Aunque la inflamación aguda se caracteriza por ser una reacción de defensa, cuando se sostiene durante un prolongado periodo de tiempo se convierte en una reacción crónica. La inflamación crónica contribuye a la patogenia de múltiples enfermedades.

Esto ocurre a través de la regulación de factores de transcripción (principalmente el factor de necrosis tumoral, NFKB) y miembros de la familia del factor regulador de interferón (IRF) que desencadenan la expresión de genes inflamatorios, inmunes y antivirales.

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Obesidad y la inflamación silenciosa

La expresión de genes y producción aumentada de sustancias pro inflamatorias se relaciona proporcionalmente con la cantidad de tejido adiposo en humanos y modelos animales. Por lo tanto, en individuos con obesidad, se habla de la presencia de inflamación sostenida y crónica, la cual contribuye a la patogenia del huésped.

Estas alteraciones incluyen, principalmente, daños en la sensibilidad a la acción de la insulina, disfunción de las células β del páncreas, enfermedad hepática no alcohólica y ateroesclerosis.

La inflamación crónica se asocia con la presencia de tejido adiposo en exceso, por lo tanto, contribuye a la patogenia de individuos con obesidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2017 la obesidad (definida como un exceso de adiposidad anormal que puede ser perjudicial para la salud) ha alcanzado proporciones de incidencia equiparables a una epidemia en las últimas décadas.

Obesidad y síndrome metabólico

La obesidad se asocia con alteraciones multiorgánicas de carácter inflamatorio con impacto crónico a nivel metabólico (principalmente pancreáticas, adiposas, hepáticas, cardíacas y músculo- esqueléticas). Estas alteraciones, en conjunto, definen al síndrome metabólico.

El síndrome metabólico tiene un origen multifactorial, sin embargo, el medio ambiente donde se desenvuelva cada individuo determinará la expresión de genes  con sus respectivas alteraciones metabólicas. Hablar de medio ambiente es hablar de la alimentación.

Especialmente, una dieta alta en grasas de origen animal y productos altamente procesados, productos con elevado contenido de azúcares, así como el  bajo consumo de verduras y frutas, se asocia con exceso de peso corporal, aumento en la glucosa en sangre, incremento de la tensión arterial, entre otros.

El papel de la dieta para la inflamación

Numerosos estudios, como el publicado en el International Journal of Molecular Sciences por Tuttolomondo A et al en el 2019, avalan el importante rol que tienen los patrones de alimentación para predecir el riesgo de desarrollar una enfermedad, tratarla o disminuir la mortalidad.

La dieta mediterránea se ha estudiado ampliamente por el impacto que tiene en la reducción de biomarcadores de la inflamación, como lo son la hiperinsulinemia, hiperglucemia, dislipidemia, adiposidad central, hipertensión arterial, entre otros.

Según Sears B et al en el 2015, el llevar una dieta para la inflamación implica lo siguiente: 

  • Suplementación con ácidos grasos omega 3 (entre 2-3 g de ácido eicosapentanóico y docosahexanóico al día).
  • Restricción calórica con un adecuado equilibrio entre los principales nutrimentos (hidratos de carbono, proteínas y lípidos); cálculo llevado por un nutricionista.
  • Inclusión de vegetales ricos en compuestos bioactivos conocidos como polifenoles que se encargan de inhibir al factor de transcripción NFKB.

Estos cambios tendrán un impacto en la supresión de genes que se encargan de la producción de sustancias pro inflamatorias, especialmente, aquellas presentes en la inflamación crónica.

A su vez, activarán la vía de señalización de la AMP quinasa, un complejo que funge como detector de energía celular, el cual ayuda al balance energético y al consumo de calorías.

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Dieta mediterránea

La dieta Mediterránea no es un patrón de alimentación homogéneo o exclusivo dentro los países alrededor del Mar Mediterráneo (España, Italia, Portugal, Grecia, Croacia, entre otros).

Aunque se caracteriza por ser un patrón con un elevado consumo de frutas, verduras, cereales de granos enteros, carnes magras, semillas y aceite de oliva, cada país tiene sus propios hábitos dietarios que son influenciados por factores socioculturales, religiosos y económicos.

Dieta mediterránea para la inflamación
Por sus características, la dieta mediterránea es uno de los modelos de alimentación que ayudan a combatir la inflamación.

La dieta para tratar la inflamación

Al ser una dieta con un adecuado consumo de grasas insaturadas (principalmente omega 3),  bajo aporte de grasas saturadas y trans, elevada presencia de compuestos bioactivos por la inclusión de productos de origen vegetal y consumo de azúcar natural y no procesado, la dieta mediterránea ejerce numerosos efectos biológicos sobre la saludEspecialmente, regula los factores asociados al síndrome metabólico:

Diabetes:

  • Comenzando por su contribución a la reducción de la resistencia a la insulina.
  • Disminución de la concentración plasmática de glucosa.
  • Aumento en la producción de incretinas GLP-1 (hormonas intestinales que promueven la producción de insulina).

Dislipidemia:

  • Reducción en las concentraciones de colesterol LDL y triglicéridos.
  • Incremento en el colesterol HDL y producción de adiponectina.
  • Por último, disminución de la reabsorción a nivel intestinal de las ácidos biliares y colesterol.

Enfermedades cardiovasculares:

  • Reducción en la producción de células espumosas implicadas en la formación de la placa de ateroma.
  • Regulación de la tensión arterial sistólica y diastólica.
  • Promueve la vasodilatación.
  • Mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos.
  • Como consecuencia, contribuye a disminuir de la probabilidad de desarrollar infarto al miocardio y accidente cerebrovascular

Importancia de controlar los factores de riesgo asociados al exceso de tejido adiposo

Para finalizar, debemos recordar que, si bien la predisposición genética tiene un peso importante para el desarrollo de múltiples enfermedades, el estilo de vida que se tenga contribuirá a la aparición o prevención de dichos trastornos.

Principalmente, el llevar una dieta para la inflamación, con inclusión de alimentos ricos en polifenoles y grasas insaturadas (omega 3), permitirá llevar una dieta para tratar la inflamación, controlar el peso corporal y mantener la salud. Asimismo, es importante asistir con un nutricionista que calcule lo que su cuerpo necesita.

  • Tuttolomondo A, Simonetta I, Daidone M, Mogavero A, Ortello A, Pinto A. Metabolicand Vascular Effect of the Mediterranean Diet. Int J Mol Sci. 2019; 20(19): 1-47.

  • Sears B.Anti-inflammatory Diets. J Am Coll Nutr. 2015;34 (1):14-21.

  • Strowig T, Henao-Mejia J, Elinav E, Flavell R. Inflammasomes in health and disease. Nature. 2012;481(7381):278-86.

  • Suárez R, Buelvas N. El inflamasoma: mecanismos de activación. 2015; Invest Clin 56(1): 74-99.