Diferencias entre amigdalitis vírica y bacteriana

30 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador
La amigdalitis es una patología caracterizada por la inflamación de las amígdalas palatinas. Su origen puede ser vírico o bacteriano, y la sintomatología y tratamiento dependen del agente causal.
 

La amigdalitis vírica y la bacteriana no se diferencian mucho en sus síntomas. Es una enfermedad que cursa con fiebre, voz gangosa, dificultad para la deglución (disfagia) y dolor local. Según la Academia Americana de Otorrinolaringología, esta patología se define por una inflamación de las amígdalas palatinas o de la mucosa faríngea.

Tiene distintas acepciones, pues también se conoce como adenoamigdalitis, tonsilitis o faringoamigdalitis. Más allá de su nombre, se trata de un trastorno de gran interés clínico por su frecuencia. ¿Conoces qué tipos existen? Aquí te los explicamos.

Sobre la distribución de la amigdalitis

Antes de descubrir las diferencias entre amigdalitis vírica y bacteriana, vamos a contextualizar un poco la situación de esta patología, según su incidencia en la población general. Diversos estudios nos muestran patrones repetitivos que se sostienen en el tiempo. Aquí van algunos ejemplos:

  • La amigdalitis aguda se presenta en 1 de cada 100 pacientes que acuden al médico. Supone, de forma estimada, el 20 % de las bajas laborales entre los adultos.
  • En Estados Unidos provoca 40 millones de consultas al año.
  • 400 000 de estos casos requieren de procedimientos quirúrgicos, por ejemplo la extracción de las amígdalas.
  • Esta patología sigue un patrón estacional, dependiendo de la prevalencia de los virus y bacterias que la causen durante el año.

Como podemos ver, esta enfermedad de origen infeccioso se encuentra presente de forma común en las consultas médicas. Por ello, saber identificarla, tanto en origen como en gravedad, es esencial. A continuación, te mostramos las diferencias entre las variantes víricas y bacterianas.

 
Mujer con dolor de garganta
La amigdalitis cursa con dolor en la garganta y fiebre.

Para saber más: Tratamiento para la amigdalitis aguda

Diferencias entre amigdalitis vírica y bacteriana

La diferencia principal entre ambas patologías es su agente causal. Estudios de revisión bibliográfica analizan las formas más comunes de la enfermedad:

  • Se estima que entre el 50 y el 90 % de las amigdalitis son de origen vírico. Las partículas más comunes implicadas son el virus de Epstein – Barr, la gripe, el herpes simple y diversos adenovirus.
  • El 10 al 50 % restante son de origen bacteriano. El principal patógeno que la genera es el estreptococo hemolítico de grupo A (Streptococcus pyogenes).

Es interesante destacar que el tipo causante depende, en parte, de la edad del paciente. Otros estudios recalcan que en niños menores de tres años la forma más prevalente es la vírica, mientras que entre los 5 y los 10 años de edad las variantes bacterianas son las más comunes.

Amigdalitis bacteriana

Las mismas investigaciones ya citadas con anterioridad ahondan aún más en las bacterias patógenas causales de la amigdalitis bacteriana. Mediante cultivos de muestras faríngeas de niños entre 3 y 10 años con la patología a repetición, se aislaron los siguientes microorganismos:

 
  • Streptococcus pyogenes en el 30,2 % de los casos (se estima que puede llegar al 40 %).
  • Haemophilus influenzae en el 20,3 %.
  • Staphylococcus aureus en el 19,2 %.
  • Staphylococcus pneumoniae en el 5 %.

Todos estos porcentajes, en principio de naturaleza anecdótica, nos muestran la gran variedad de bacterias que pueden llegar a generar un cuadro de amigdalitis bacteriana en infantes. Esta forma se considera más severa que la variante vírica, pues se desarrolla con fiebre elevada, dolor intenso de garganta y la aparición de placas de pus y mal aliento.

Puede curarse de forma espontánea a los 3 o 4 días, tras su aparición en condiciones normales. De todas formas, hay una complicación temida que es el reumatismo articular agudo (RAA), una enfermedad autoinmunitaria que aparece a las dos semanas de la infección.

Otras fuentes biblográficas citan la importancia de aplicar antibióticos, pues otorgan diversos beneficios. Algunos de estos son los siguientes:

  1. Se produce una mejoría clínica más rápida tras 24- 48 horas.
  2. Previenen las complicaciones supurativas locales. Citas profesionales calculan que se dan en el 1 al 2 % de los casos, como puede ser la aparición de flemones.
  3. Reducen el tiempo de contagio.
  4. Se minimizan los efectos secundarios.
  5. Previenen la aparición de complicaciones no supurativas, como el RAA.

Amigdalitis vírica

La amigdalitis vírica, aunque sea más común, suele cursar con un cuadro de gravedad menor. El periodo de incubación es corto, de dos a tres días, tras el cual comienza a aparecer un malestar generalizado con febrícula.

 

Las fuentes bibliográficas revelan que esta patología no tiene una gran relevancia médica, ya que se cura en pocas jornadas y no presenta complicaciones. Al ser de origen vírico, una vez el sistema inmune combate la infección, la sintomatología desaparece sin mayor problema.

Garganta con amigdalitis
La garganta es el centro de la infección en estos casos, ya sea por un agente bacteriano o por uno virósico.

Quizás te pueda interesar: Amigdalitis aguda

¿Qué hay que recordar sobre las amigdalitis?

Nos hemos sumergido en el mundo de la amigdalitis vírica y bacteriana, explicando sus diferencias esenciales. Recordemos las más relevantes entre ambas formas:

  • La variante vírica es mucho más común que la bacteriana y presenta un patrón estacional (cuando predominan los virus en otoño e invierno se manifiesta más).
  • Los virus son más comunes en infantes menores de tres años, y a partir de aquí, la amigdalitis bacteriana se hace cada vez más habitual.
  • La amigdalitis bacteriana cursa con un cuadro más severo y posibles efectos adversos a tener en cuenta. La vírica se resuelve por sí sola.
  • En el caso de la variante bacteriana, se hace necesario el uso de antibióticos. En la vírica, este tratamiento no sirve de nada.

Hay que tener en cuenta, de todas formas, que ambas formas son contagiosas debido a su naturaleza. Es por ello que, ante la sospecha de una amigdalitis, tanto de origen vírico como bacteriano, lo mejor es acudir con presteza al médico o pediatra de confianza.

 
  • Archer, S., Rosenfeld, R., Mitchell, R., & Baugh, R. (2010). Clinical Practice Guideline: Tonsillectomy in Children. Otolaryngology–Head and Neck Surgery143(2_suppl), P12-P12.
  • Couloigner, V., & Graber, M. (2014). Amigdalitis y sus complicaciones. EMC-Otorrinolaringología43(2), 1-14.
  • FONT, E. (2001). Faringitis y amigdalitis. Tratamiento etiológico y sintomático. Offarm.
  • AGUDA, A. Amigdalitis aguda. Criterios de amigdalectomía.
  • González, F. Á., & Lastres, J. S. (2011). Faringoamigdalitis aguda. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de la Academia Española de Pediatría: Infectología pediátrica. Capitulo4, 25-36.
  • Cuestas, G., Losano, T., Zambrano, L., Ferraz, R., DAquila, M., & Rodríguez, H. (2014). Complicaciones de las faringitis bacterianas. Re vista Faso21(2), 38-52.
  • Carpinelli, Letizia, et al. "Frecuencia de serogrupos de estreptococos beta-hemolíticos en hisopados faríngeos de pacientes con faringitis." Memorias del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud 6.1 (2008).
  • Pertuiset, E. "Reumatismo articular agudo y reumatismo postestreptocócico." EMC-Aparato Locomotor 40.3 (2007): 1-14.