Descubre por qué las dificultades nos dan parte de la felicidad

Para valorar la felicidad debemos conocer también la desdicha y la tristeza. Las dificultades son parte del camino para aprender a desarrollarnos y superarnos día a día

Las dificultades forman parte de la vida. Son parte de esa coraza que nos hace fuertes, ese tendón psíquico que ejercita la resiliencia y nos hace mucho más aptos ante los vaivenes del día a día. Saber sobrellevar los imprevistos, la adversidad y los clásicos altibajos del destino no conferirá excepcionales estrategias para ganar en madurez y sabiduría.

En nuestra búsqueda de la felicidad a veces surgen contratiempos inesperados, es algo que tenemos claro. No obstante, lo creamos o no, estamos preparados para hacer frente a muchos tipos de complejidades. Nuestro cerebro es resistente, y nuestro tejido emocional puede ser ese aliado con el cual hallar energía en momentos de flaqueza.

Viktor Frankl, padre de la logoterapia, neurólogo, psiquiatra y superviviente  de los campos de concentración de Auschwitz y Dachau, nos recuerda en sus trabajos, que es en las dificultades donde encontramos el sentido de la vida. Saber gestionarlas con adecuados recursos y enfoques mentales nos permitirá dar forma a una existencia más digna, y en consecuencia, feliz.

“El hombre es hijo de su pasado mas no su esclavo, y es padre de su porvenir”

-Viktor Frankl-

Aceptar las dificultades, asumir la adversidad

Las dificultades son parte del ADN del día a día. A veces el despertador no suena y llegamos tarde al trabajo. Otro día el wifi se estropea, cometemos un fallo en el trabajo y otra semana pillamos un gripe justo cuando más cosas teníamos que hacer.

  • Estos hechos de poca importancia son a menudo una prueba de fuego. Porque quien no asume y acepta estos hechos comunes y cotidianos, tendrá más dificultades a la hora de afrontar las auténticas adversidades.
  • Las personalidades que no saben lidiar con las complejidades cotidianas se sienten frustradas. Esa frustración surge cuando las cosas no son como uno espera.
  • La inflexibilidad mental, la baja tolerancia, e incluso el narcisismo, son dinámicas psicológicas que dificultan el poder afrontar con mayor madurez los vaivenes de la vida.

A la hora de afrontar esos altibajos cotidianos necesitamos un enfoque mental abierto y relajado. Es vital además asumir la propia responsabilidad a la hora de sobreponernos, de entender que en nosotros existen recursos y habilidades suficientes para encarar más de una embestida.

Los momentos difíciles nos ofrecen grandes lecciones

Superar un momento vital adverso y de gran impacto, no hará ni mucho menos que nos sintamos más felices al cabo de un tiempo determinado. Es más, tampoco es obligatorio haber pasado duras vi personales para saber qué es la vida. En realidad, lo que nos puede conferir el transitar por esos instantes complejos es lo siguiente:

  • Los momentos difíciles nos permiten definir prioridades. Aprendemos qué es lo importante.
  • Tal y como nos explica Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”, lo que nos proporciona la adversidad es conocimiento. La revelación de cuál es para nosotros el sentido de la vida. En su caso, y después de las experiencias en los campos de concentración, fue la necesidad de ayudar a otras personas.
  • Por otro, lado caminar por esos puentes de dificultad, nos ayuda a despertar y potenciar la resiliencia. Tal y como nos explica Sam Goldstein en su estudio sobre la resiliencia en los niños, esta capacidad es la que nos permite no solo superar los desafíos emocionales, de desarrollo, económicos y ambientales, sino que además nos ofrece un valioso aprendizaje.
  • La resiliencia es también ese anclaje que nos permite clarificar qué necesitamos para ser felices.

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En enfoque positivo ante la adversidad

Señor mayor ríe junto a su enfermera afrontando las dificultades

Aun cuando todo a nuestros sentidos parezca derrumbarse, debemos aprender a sacar provecho de las circunstancias más angostas. Las peores adversidades suelen ser los mejores momentos para conocernos a nosotros mismos.

  • Las dificultades nos prueban, hacen que nos esforcemos en encontrar la respuesta correcta y nos curten con valores como el esfuerzo, la constancia y la superación personal.
  • Las dificultades nos dan parte de la felicidad, puesto que aprendemos a desarrollarnos con ellas. Gracias a algunos momentos de crisis individuales, han venido grandes ideas y proyectos.

Es importante hacer frente a los problemas y encararlos, uno a uno, con la atención que merecen. Una actitud positiva nos ayudará a quitarle importancia a las cosas malas y nos dará calma interior para superar cada obstáculo.

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El error sirve como escalón hacia la felicidad

Niña triste y feliz a la vez representando cómo superar las dificultades

Es inevitable que, a lo largo de los años, cometamos pequeños o grandes errores. Nuestra evolución personal está ligada al éxito y el fracaso, a las subidas y las bajadas. Por ello, cada dificultad nos aporta una nueva oportunidad de superación.

Con cada peldaño nos forjamos como personas. Desarrollamos la paciencia y la tenacidad en épocas en las que todo parece salirnos mal. Cultivamos la fortaleza interior con las dificultades que salen al paso.

Los errores deben ser procesos previos e inevitables antes de conseguir un logro, una meta. Hasta los grandes genios de esta humanidad dieron con sus mejores hallazgos con la base de la dificultad y el fracaso.

Esta dificultad es parte indisoluble de la felicidad y, además, es un camino que nadie puede andar por nosotros.

La meta es el propio camino

Fotograma de la película Pach Adams niño rie junto al doctor con nariz de payaso. afrontando las dificultades

Lo que pronto viene, pronto se va. Para que valoremos y le demos la importancia que tienen las cosas que logramos, es imprescindible cierta dosis de esfuerzo e, incluso, dolor.

  • Cuando hemos luchado con todas nuestras fuerzas ante una dificultad, aprendemos a defender lo conseguido, a cuidar y mimar nuestro triunfo. La dificultad reduce nuestra arrogancia, nos hace vulnerables, prescindibles y nos ayuda a gestionar nuestras frustraciones.
  • En definitiva, la meta es el propio camino. La felicidad no está al final de un recorrido, sino que es el propio recorrido.
  • Y es la dificultad la que nos toma el pulso y nos mantiene alertas, como vigilantes de un faro a la espera de la gran ola. Debemos practicar la serenidad, la templanza y la resistencia interior contra el desánimo, el abatimiento y los pensamientos negativos.
  • Una mente positiva siempre tendrá pensamientos lúcidos y será la mejor arma. Recuerda que es más útil encender una vela que maldecir la oscuridad.

No vendas tu felicidad a la primera dificultad que te obstaculice el paso. Lucha más bien por mantener firme el rumbo y, con alegría e intensidad, vive cada día como si fuera el último.

Frankl Viktor (2005) El hombre en busca de sentido.  Herder. Cyrulnik Boris (2016) Los patitos feos, resiliencia para una vida feliz. Gedisa