Descubre por qué las dificultades nos dan parte de la felicidad

Para valorar la felicidad debemos conocer también la desdicha y la tristeza. Las dificultades son parte del camino para aprender a desarrollarnos y superarnos día a día

En nuestra búsqueda de la felicidad a veces surgen contratiempos inesperados. No obstante, no debemos desesperanzarnos, ya que el destino, la suerte o el azar nos tienden siempre su ayuda incondicional.

En este artículo descubrimos cómo, si sabemos aprovechar las situaciones más complicadas, podremos alcanzar más rápido una verdadera felicidad. Entenderemos entonces que la felicidad no es el fin, sino el camino.

Podríamos afirmar que la historia de la humanidad se basa en la búsqueda de la felicidad. En última instancia, en cada acto y en cada decisión que tomamos, buscamos la felicidad y el placer.

No importa cuál sea tu raza, religión o lugar donde habites. La sensación de felicidad y plenitud es tan necesaria que puede movernos y convertir lo imposible en una realidad.

Evalúa tu situación con sentido común

El primer paso hacia la felicidad es el autoconocimiento. Debemos aprender a poner atención a nuestra vida interior, para descubrir, con el paso de los años, los matices de nuestra personalidad.

Debemos saber cuáles son nuestros puntos débiles, las flaquezas que nos derriban, los miedos que nos paralizan. Y, así, comenzar a enfrentarnos a nuestros propios monstruos y potenciar, a su vez, todo lo bueno que ya tenemos.

Es necesario saber el estado en que nos encontramos, evaluar nuestra situación con objetividad y dar pasos con decisión y firmeza. Si no somos felices, tenemos que buscar las causas, intentar descubrir cuáles son las dificultades que nos impiden llegar a una meta y empezar a poner soluciones prácticas.

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Siempre debemos ser positivos

Señor mayor ríe junto a su enfermera.

Aun cuando todo a nuestros sentidos parezca derrumbarse, debemos aprender a sacar provecho de las circunstancias más angostas. Las peores adversidades suelen ser los mejores momentos para conocernos a nosotros mismos.

  • Las dificultades nos prueban, hacen que nos esforcemos en encontrar la respuesta correcta y nos curten con valores como el esfuerzo, la constancia y la superación personal.
  • Las dificultades nos dan parte de la felicidad, puesto que aprendemos a desarrollarnos con ellas. Gracias a algunos momentos de crisis individuales, han venido grandes ideas y proyectos.

Es importante hacer frente a los problemas y encararlos, uno a uno, con la atención que merecen. Una actitud positiva nos ayudará a quitarle importancia a las cosas malas y nos dará calma interior para superar cada obstáculo.

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El error sirve como escalón hacia la felicidad

Niña triste y feliz a la vez.

Es inevitable que, a lo largo de los años, cometamos pequeños o grandes errores. Nuestra evolución personal está ligada al éxito y el fracaso, a las subidas y las bajadas. Por ello, cada dificultad nos aporta una nueva oportunidad de superación.

Con cada peldaño nos forjamos como personas. Desarrollamos la paciencia y la tenacidad en épocas en las que todo parece salirnos mal. Cultivamos la fortaleza interior con las dificultades que salen al paso.

Los errores deben ser procesos previos e inevitables antes de conseguir un logro, una meta. Hasta los grandes genios de esta humanidad dieron con sus mejores hallazgos con la base de la dificultad y el fracaso.

Esta dificultad es parte indisoluble de la felicidad y, además, es un camino que nadie puede andar por nosotros.

La meta es el propio camino

Fotograma de la película Pach Adams niño rie junto al doctor con nariz de payaso.

Lo que pronto viene, pronto se va. Para que valoremos y le demos la importancia que tienen las cosas que logramos, es imprescindible cierta dosis de esfuerzo e, incluso, dolor.

Cuando hemos luchado con todas nuestras fuerzas ante una dificultad, aprendemos a defender lo conseguido, a cuidar y mimar nuestro triunfo. La dificultad reduce nuestra arrogancia, nos hace vulnerables, prescindibles y nos ayuda a gestionar nuestras frustraciones.

En definitiva, la meta es el propio camino. La felicidad no está al final de un recorrido, sino que es el propio recorrido.

Y es la dificultad la que nos toma el pulso y nos mantiene alertas, como vigilantes de un faro a la espera de la gran ola. Debemos practicar la serenidad, la templanza y la resistencia interior contra el desánimo, el abatimiento y los pensamientos negativos.

Una mente positiva siempre tendrá pensamientos lúcidos y será la mejor arma. Recuerda que es más útil encender una vela que maldecir la oscuridad.

No vendas tu felicidad a la primera dificultad que te obstaculice el paso. Lucha más bien por mantener firme el rumbo y, con alegría e intensidad, vive cada día como si fuera el último.

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