Disfunción diastólica: todo lo que debes saber

9 junio, 2018
En la disfunción diastólica el latido cardíaco se produce de forma anormal al no darse una correcta relajación de los ventrículos. Este tipo de afección puede causar lesiones cardíacas que conllevan la aparición de diversas enfermedades cardiovasculares.

La disfunción diastólica es una enfermedad cardíaca causada por un fallo mecánico ocurrido durante la acción de bombeo del corazón.

Fisiología del latido cardáaco

Durante un latido cardíaco el corazón bombea la sangre en dos etapas denominadas sístole y diástole. En primer lugar, las cavidades superiores del corazón, las aurículas, se llenan de sangre. Tras este periodo de llenado, el nódulo sinoauricular produce un efecto contráctil en las aurículas que, acompañado por la apertura de las válvulas tricúspide y mitral, permite el llenado de los ventrículos (cavidades inferiores). Esta etapa se conoce como diástole.

A continuación, los ventrículos completan su llenado y las válvulas que separan las aurículas de los ventrículos (tricúspide y mitral) vuelven a cerrarse impidiendo el reflujo sanguíneo. El cierre de estas válvulas se acompaña de la apertura de las válvulas pulmonar y aórtica y de la contracción de los ventrículos, impulsada nuevamente por el nódulo sinoauricular. Esta segunda etapa se denomina sístole.

Imagen de la anatomía del corazón

Para que la etapa diastólica se produzca correctamente es importante tanto que las aurículas se contraigan de forma correcta, como que los ventrículos se relajen, favoreciendo su llenado. Cuando esta relajación de los ventrículos no se da de forma completa, la presión dentro de estas cavidades aumenta y el llenado se dificulta. Esto es lo que se conoce como disfunción diastólica.

Consecuencias y síntomas de la disfunción diastólica

Esta anormalidad en el proceso de bombeo del corazón, debida a un fallo mecánico en la musculatura cardiaca, puede tener diversas consecuencias. En primer lugar, el aumento de presión en los ventrículos, debido a la incompleta relajación de los mismos, provoca un aumento de la presión y del volumen contenido en los vasos sanguíneos pulmonares. El resultado es la aparición de la llamada congestión pulmonar.

La disfunción diastólica puede desde no presentar síntomas en etapas tempranas, hasta provocar síntomas de insuficiencia cardiaca avanzada. La alta presión existente en los ventrículos durante su proceso de llenado, produce un aumento en la carga de trabajo de las aurículas, que puede desembocar en una dilatación auricular.

De forma general, algunos de los síntomas más comunes que se pueden experimentar son:

  • Sensación de fatiga
  • Dificultad para respirar y sensación de ahogo
  • Taquicardias
  • Formación de edema
  • Distensión de la vena yugular

Causas de la disfunción diastólica

Existen varios fallos mecánicos que pueden conllevar a la aparición de la disfunción diastólica. Todos ellos pueden ser debidos a factores genéticos o ambientales y pueden darse por separado o presentarse varias anomalías de forma simultánea. Entre los parámetros fisiológicos que pueden estar alterados encontramos: la relajación ventricular, la distensibilidad ventricular y la contractilidad auricular.

La relajación ventricular

La relajación de la musculatura del ventrículo es un proceso activo que requiere un gasto de energía. Esta energía, que se obtiene mediante la hidrolisis de la molécula adenosina trifosfato (ATP) es la que permite a las fibras musculares reordenarse y relajarse. También juega un papel importante en el proceso el ión calcio. Por ello, cualquier alteración en la hidrólisis de ATP o en el transporte de calcio intracelular puede conllevar a una deficiente relajación ventricular.

Las anomalías en este proceso de relajación son la causa más común de disfunción diastólica. La edad avanzada es uno de los principales factores de riesgo que conllevan a la aparición de la patología, pues en personas de edad avanzada, el mecanismo químico que desencadena la relajación muscular se suele ver alterado.

La distensibilidad ventricular

La distensibilidad auricular, por su parte, es un proceso pasivo, que depende de la elasticidad del musculo cardiaco y de la presión ejercida en él. Es una propiedad inherente al músculo pues depende del contenido de fibras elásticas y de colágeno en el tejido muscular.

En este contexto, existen ciertas patologías que pueden causar una menor distensibilidad ventricular. La presencia de insuficiencias cardíacas, en las que la musculatura cardíaca se ve engrosada e hipertrofiada puede impedir una correcta relajación ventricular.

La contractilidad auricular

La contractilidad auricular depende de ciertos parámetros como la precarga o postcarga auricular. Es decir, el volumen de llenado de la aurícula determina en gran medida su fuerza contráctil. De esta forma, a mayores volúmenes de llenado, las aurículas presentan mayor fuerza contráctil.

En pacientes que presentan una relajación ventricular anormal, las aurículas tienden a aumentar su capacidad de llenado, a fin de lograr una mayor fuerza de eyección y contrarrestar la disfunción. Este es el motivo por el que en muchos casos de disfunción diastólica, los pacientes presentan un volumen auricular mayor.

Te puede gustar