Dolor de mandíbula: ¿lo has sufrido alguna vez?

Valeria Sabater · 4 junio, 2016
Muchas veces el dolor de mandíbula puede venir de conductas que llevamos a cabo sin darnos cuenta, como malas posturas, tensiones o nervios. Aprender a manejarlos es fundamental para aliviar esta condición

El dolor de mandíbula tiene como origen más común la ansiedad. No obstante, cabe decir también que es un tipo de dolencia muy molesta y que, en ocasiones, cursa con otros trastornos como el bruxismo o incluso algún problema articular.

Si lo has sufrido alguna vez es probable que fuera desapareciendo con el tiempo, sobre todo si el problema tenía como origen un componente emocional, como esos nervios que sufrimos a menudo a causa del estrés.

Puesto que es un tipo de problema bastante común entre la población, merece la pena que ahondemos un poco en la sintomatología, causas y remedios sobre el dolor de mandíbula. Te invitamos a tomar nota.

Dolor de mandíbula: causas que debes tener en cuenta

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Debemos tener en cuenta que el dolor de mandíbula puede manifestarse en diversas zonas faciales. Hay quien lo nota más en un oído que en otro, y hay quien sufre más la molestia al comer o al hablar.

Este problema está asociado a la región anatómica de la articulación temporomandibular, donde se alberga una compleja red de nervios y estructuras que pueden inflamarse o presentar algunas patologías.

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Veámoslas con detalle.

Dolor que se centra en la zona de los oídos

En ocasiones, el sufrimiento de ese dolor de mandíbula se centra en alguno de los oídos o incluso en ambos. En este caso, la molestia irradia la zona más alta del rostro, llegando incluso a la cabeza.

  • Este dolor en la articulación aparece sobre todo cuando hablamos, bostezamos y cuando comemos.
  • En ocasiones, puede confundirse con un simple dolor de muelas pero, en realidad, podemos estar ante un desgaste de la propia articulación temporomandibular.
  • Puede existir algún problema en el disco cartilaginoso de la articulación, en los ligamentos o incluso en los nervios de esta zona.
  • Todos ellos son factores que analizará un especialista. No obstante, hemos de tener en cuenta que el desgaste óseo de esta articulación es algo que puede aparecer con la edad.

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Cuando no podemos abrir la mandíbula por completo

Si en alguna ocasión has sentido que no podías abrir la mandíbula por completo, párate a pensar cómo era el ritmo de tu vida durante esos días.

  • El no gestionar de manera adecuada el estrés y la presión de nuestro entorno genera una respuesta de “escape” en nuestro cerebro que se traduce en tensión muscular, aceleramiento del corazón y una rigidez corporal que se centra en la zona de los hombros, cuello y cara.
  • Casi sin darnos cuenta acabamos tensando la mandíbula, rechinamos los dientes por la noche y aparecen síntomas como el zumbido en los oídos, dolor de cabeza y problemas para abrir o cerrar la mandíbula.

Este problema acaba desapareciendo con el tiempo pero, mientras dura, puede llegar a ser muy incapacitante. El origen está en ese estrés que debemos aprender a manejar de forma correcta.

Evita el estrés y la ansiedad

El bruxismo

En nuestro espacio te hemos hablado en más de una ocasión sobre ese problema mandibular asociado a esa conducta que parte de la población tiene por las noches sin darse cuenta: rechinar los dientes.

  • El bruxismo puede tener como origen una mala alineación de los dientes o incluso un nerviosismo nocturno originado por una dieta inadecuada, la tensión acumulada del día o incluso la incapacidad de disfrutar de un sueño relajante y reparador.
  • El bruxismo requiere de una adecuada atención de un profesional, quien nos puede recomendar, por ejemplo, que utilicemos una férula dental para dormir.

No obstante, el bruxismo es también una de las causas más comunes relacionadas con el dolor de mandíbula.

Técnicas sencillas para tratar el dolor de mandíbula

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Cuida de tu postura cervical

Una forma de reducir los síntomas asociados al trastorno temporomandibular (dolor de mandíbula) es cuidar de nuestra postura, en especial la zona de los hombro, cuello y cabeza.

Cuando forzamos la postura aparece la tensión en el cuello y la mandíbula y, de hecho, es algo que hacemos sin darnos cuenta cuando trabajamos, vemos la tele o hablamos por teléfono.

Recuerda respetar siempre el eje espalda-cuello: deben estar armónicos, rectos y relajados.

A su vez, recuerda también que tanto los labios como los dientes deben estar juntos. La lengua, por su parte, debe estar hacia arriba en tu paladar, respirando siempre por la nariz.

Tu alimentación

  • Evita el consumo de alimentos que tienden a inflamarnos como, por ejemplo, el azúcar, las grasas, el exceso de café o las bebidas estimulantes con conservantes y azúcares.
  • Aumenta el consumo de vitamina C y calcio.

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Gestiona tus emociones y combate el estrés

Sabemos que resulta muy fácil recomendar que gestionemos de forma adecuada el estrés pero, luego, llevarlo a cabo es todo un laberinto de muros y dificultades.

  • Es necesario mentalizarnos de que necesitamos instantes de calma, que los nervios y las presiones nos quitan salud y años de vida.
  • Intenta encontrar momentos a lo largo del día para relajarte. Una buena opción que siempre ayuda para cuidar del cuerpo y la mente es practicar yoga.

Procura poner en práctica estos sencillos consejos en tu día a día.