El don de ser mujer después de los 40

11 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por Raquel Aldana
Nos encontramos en ese momento en el que podemos permitirnos crecer y curar aquellas heridas y cuestiones que hayan quedado sin resolver en la primera mitad de nuestra vida.

A las mujeres de más de cuarenta años les caracteriza la confianza que tienen en sí mismas. Han moldeado su cuerpo en el fragor de la batalla y su espíritu es cómplice de su fortaleza.

Ellas tienen un sexto sentido que poca gente puede imaginar. Comprenden que la vida es amar a los demás pero, sobre todo, amarse a sí mismas.

Acumulan hábilmente experiencia y juventud, lo que les permite manejar su esencia y sumar vida a los años que ya les toca disfrutar. De hecho, se dice que cuando una mujer cumple los cuarenta es cuando empieza a pisar fuerte, a hacerse dueña de sus pasos y a balancear su equilibrio emocional y personal.

Mujer con cuarenta años feliz

La magia de ser mujer después de los 40

«Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras.

Esto a pesar de sus incipientes patas de gallo, o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales…hermosamente reales».
Sharon Stone, con 48 años

No hay ninguna duda de que los 40 y los 50 son un momento peculiar, pues te encuentras entre dos generaciones que te hacen darte cuenta de lo efímera que es la vida. Este es el momento en el que descubres que tu conciencia es la que crea o destruye todo lo que existe.

De hecho, en algún punto de este proceso se recrea un antes y un después en tu vida, algo que es totalmente magnífico y que tienes que aprovechar.

Por fin puedes permitirte crecer, lo que implica limpiar las heridas emocionales o cualquier otra cuestión que haya quedado inconclusa en la primera mitad de tu vida.

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Este es uno de los mayores retos a los que te enfrentarás, pues de ello depende tu sentimiento de valía y el de quienes te rodean. El proceso en cuestión requiere detectar cuáles son las partes de tu psique que necesitan resolverse y curarse.

Por eso, una mujer después de los 40 comienza a entender que cada persona tiene un papel en su vida. Algunas aparecen para poner pruebas o provocar decepciones y otras, más especiales, para amar y enseñar constantemente.

Servir a los demás por obligación produce resentimiento

Son muchas las mujeres que hacen pasteles, preparan café y limpian la casa porque es lo que se espera de ellas. De hecho, se sentirían culpables si no lo hicieran, y llegarían a pensar que han fracasado como mujeres e incluso como personas.

La sociedad ha envenenado el derecho a la individualidad del género femenino. Sin embargo, una mujer después de los 40 puede sanar este proceso, rebelándose contra la cárcel emocional de las expectativas sociales y personales a las que está sometida.

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Mujeres con cuarenta años en la playa

Su papel en esta transición es esencial e irreemplazable. Debemos hacer frente a esta realidad para prevenir a las generaciones venideras, pues es la única manera de evitar que cometan los mismos errores y que caigan en las garras del rol que se espera de ellas.

Darse en exceso, no permitirse descansar y obligarse al sacrificio hace que una se pierda el sentir más hermoso de la vida, el de experimentar la libertad emocional.

Más de 40 soplos de aire fresco

En contra de lo que se suele pensar, no son etapas para sufrir ni para sacrificar tu vitalidad. La suma de los años constituye numerosas enseñanzas. Entre ellas, que sin salud mental, no hay salud física.

Así, si quieres seguir sumando vida a los años, debes ser consciente de que no puedes separar tus sentimientos de tus relaciones, pues es la única manera de hacerte cargo de tu propio bienestar.

Darse la oportunidad de confiar en una misma con profundidad es algo que asusta. Sin embargo, una mujer con experiencia está en predisposición de entender que el misterio forma parte de la vida y que no se puede entender todo desde un punto de vista estrictamente físico.

En el don de una mujer de más de 40 reside la templanza y la sabiduría de quien sabe que puede nutrirse a sí misma y a los demás con la conexión que ha aprendido a desarrollar con su interior.