Dormir en habitaciones separadas puede ser beneficioso para tu relación

Raquel Lemos Rodríguez · 4 septiembre, 2016
¿Y si dormir en habitaciones separadas fuera la solución a tus problemas de pareja? De esta forma se aviva el deseo, y muchos están considerando esta opción para lograr una relación más sana

¿Te imaginas dormir con tu pareja en habitaciones separadas? Es una idea que nos sorprende pero, si la analizamos en profundidad, no nos parece tan descabellada.

Parece que una de las cláusulas que «firmamos» cuando iniciamos una relación de pareja y nos vamos a vivir juntos es que hay que dormir en la misma habitación. ¿Por qué tiene que ser así? ¿Qué ocurre si se duerme en habitaciones separadas?

Dormir en habitaciones separadas significa que algo no va bien, que la relación tiene algún problema o que, tal vez, ya no desees tanto a tu pareja. De algún modo, aunque lo quieras, no lo ves como algo correcto. Pero… ¿todo esto es cierto?

El mito de dormir en habitaciones separadas

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Dormir en habitaciones separadas no tiene por qué indicar que la relación no va bien o que no existe deseo entre ambos. Es cierto que a veces significa esto, pero eso es porque estamos acostumbrados a hacer todo lo contrario.

Cuando una pareja vive junta durante muchos años empieza a preguntarse qué es lo que ha cambiado entre ellos para que la pasión haya disminuido y se hayan sumergido en una terrible rutina. La respuesta está en cómo han estado actuando.

Es normal que, si siempre estás pegado a tu pareja, tarde o temprano te «acostumbres» de alguna manera. No es raro que el deseo sexual se vea disminuido. De repente, ya no tienen intimidad y ni siquiera cierran la puerta cuando van al baño. Si bien para algunos esto es confianza, para otros es una carrera cuesta abajo de la pasión y el deseo.

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Dormir en habitaciones separadas permite que la pareja tenga su propio espacio íntimo porque, recordemos, tampoco hay que estar pegados siempre y a todas horas del otro. Por lo tanto, ¿qué hay de negativo en dormir separados?

Esto, de hecho, los podría beneficiar si uno tiene el hábito de leer o quiere trabajar hasta tarde. No tendría que velar por no despertar a su pareja y tendría plena libertad para acostarse a la hora que desease y mantener la luz encendida sin preocuparse.

El espacio erótico

Son solo algunas parejas jóvenes las que, en vez de irse a vivir juntos, han optado por la opción de seguir en casas separadas. De esta manera, son independientes y gozan de su propio espacio. Un espacio que evitará que la pasión disminuya con rapidez.

Una distancia prudente puede ser mucho más erótico que estar siempre junto a tu pareja. Por eso, es una alternativa que algunos jóvenes están llevando a cabo. Mucho mejor que dormir en camas separadas.

¿Esto quiere decir que nunca duermen juntos? Claro que pueden pasar un fin de semana juntos o unas vacaciones, pero en su rutina diaria prefieren llevar sus vidas por separado, aunque estén en contacto.

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No olvidemos que la rutina y las discusiones, lo que se considera tan normal y cotidiano, acaban haciendo mella en la relación. Tal vez, la costumbre de irse a vivir juntos no sea lo más adecuado para una relación de pareja sana. Al menos, no si queremos seguir teniendo nuestra propia intimidad y nuestro propio espacio erótico.

La distancia aumenta el deseo

Por todo esto, aunque no lo creamos, dormir en habitaciones separadas puede provocar que nuestro deseo sexual aumente hacia nuestra pareja. Porque la distancia, en ocasiones, es positiva.

Seguramente hasta escuchado la frase de «se desea lo que no se puede tener». Pues si duermen en habitaciones separadas, si no están tan juntos como de costumbre, empezarán a ver cómo el deseo aumenta.

Tal vez, esta sea una opción o una solución para todas aquellas parejas que fruto de los años de convivencia han visto que el deseo entre ellas se ha visto reducido.

La clave está en no dejarse llevar por lo que se considera está bien o mal. No siempre lo que nos han enseñado es lo correcto, por lo que puedes probar esta situación sin miedo.

Piensa que si tu relación de pareja se ha vuelto rutinaria, lo peor que puedes hacer es seguir en el mismo punto en el que estaban. Es necesario cambiar, modificar los hábitos y probar cosas nuevas. Dormir en habitaciones separadas podría ser una de las alternativas válidas.