Dormir poco empeora el asma

24 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
Dormir poco empeora el asma porque el descanso regulariza el ritmo respiratorio. Sin embargo, detrás se esconde una problemática más compleja en la que se combinan otros factores de riesgo.

El sueño es una parte fundamental de la vida, tanto que sin un descanso adecuado se ven afectadas múltiples funciones vitales. Gracias a investigaciones científicas, sabemos también que dormir poco empeora el asma y estos pacientes resultan más susceptibles.

Como enfermedad respiratoria que es, el asma posee una cronicidad que puede ser leve o grave. En las formas leves hay síntomas intermitentes, pero en cuadros graves o crisis asmáticas, el descanso se altera y pueden presentarse broncoespasmos durante el sueño.

A la vez, los hallazgos nuevos revelan que dormir poco empeora el asma en forma de una mala relación recíproca. Mientras peor sea el descanso del paciente, hay más posibilidades de padecer signos de la enfermedad durante el día.

Una mención especial merece el trastorno conocido como apnea del sueño. Es habitual que individuos que llevan años con asma y tienen tendencia al sobrepeso padezcan los despertares nocturnos que provienen de la falta de respiración momentánea al dormir.

Como estamos adelantando, dormir poco empeora el asma, pero detrás se esconde una problemática más compleja en la que se combinan factores de riesgo. Esto no deja exento al corazón ni a las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio afirma que dormir poco empeora el asma

En la última edición de la revista Annals of Allergy, Asthma and Immunology se publicó un estudio que afirma que dormir poco empeora el asma. Del mismo modo, la investigación relata que otros trastornos del sueño tienen el mismo efecto negativo.

Los autores evaluaron a asmáticos con más de 20 años de vida y los dividieron en tres grupos de estudio:

  • Aquellos que dormían poco: menos de 6 horas.
  • Los que dormían un tiempo estipulado como adecuado: entre 6 y 8 horas.
  • Los que dormían mucho: más de 9 horas.

En primera instancia, el último grupo ya marcó una tendencia de composición, puesto que eran sobre todo mujeres de mayor edad y fumadoras. Al contrario, los que menos horas dormían tendían a ser jóvenes.

A la larga, tras el seguimiento, el grupo con menos horas de sueño presentó más hospitalizaciones por crisis asmáticas y una frecuencia superior de tos seca. No pasó lo mismo con los que dormían mucho, aunque sí fue un grupo que manifestó problemas para concretar las actividades de la vida cotidiana.

Estos resultados, además de apuntar a que dormir poco empeora el asma, alertó a los investigadores del efecto del sueño en la dinámica respiratoria. Podría haber un vínculo fisiológico entre la respiración y el cerebro que descansa.

Mujer con asma
El asma empeora con distintos factores, entre ellos el mal descanso nocturno

Sigue leyendo: Asma agudo severo: síntomas y tratamiento

La apnea del sueño en el asma

Como bien hemos adelantado, hay asmáticos que también padecen apnea del sueño. Este es un trastorno en el que, durante la noche, el paciente interrumpe su respiración por unos segundos, sin darse cuenta. La repetición de esta apnea disminuye los niveles de oxígeno en la sangre.

Entre los individuos con asma, la apnea del sueño es dos veces más frecuente que en el resto de la población. Además, si están medicados con corticoides para inhalar por su broncoespasmo, ese riesgo se incrementa.

En un círculo vicioso, dormir poco empeora el asma y es casi inevitable en pacientes con apnea del sueño, a menos que comiencen un tratamiento específico. Estas personas tienen serias dificultades para un descanso continuado debido a los pequeños despertares por la falta de oxígeno.

Por la mañana, tras haber descansado mal, el paso siguiente es el empeoramiento del asma, que no les permite reposar tampoco durante la jornada. Así, llegan a una nueva noche donde volverán a dormir poco y el ciclo se repite.

Descubre más: ¿Cómo tratar la apnea del sueño?

¿Cómo puede dormir mejor un asmático?

¿Qué es el sueño REM?

Hay algunas claves para mejorar el descanso de los pacientes asmáticos. Al entender que dormir poco empeora el asma, conviene tomar las medidas necesarias para estabilizar el sueño lo mejor que se pueda.

En primera instancia, es fundamental que la medicación para la enfermedad de base sea la correcta. El paciente con asma debe estar en seguimiento y bien medicado para reducir al mínimo las posibilidades de una crisis.

El tabaco, por supuesto, está contraindicado, lo mismo que la exposición a sustancias tóxicas del ambiente que puedan estar en suspensión. Se recomienda una habitación con objetos que repelan los ácaros.

En el caso de padecer apnea del sueño, un neumonólogo debe intervenir para que la persona emplee aparatos de uso nocturno que inserten el oxígeno que falta. Estos equipos pueden mejorar notablemente las condiciones del descanso.

Dormir poco empeora el asma, pero se puede revertir

La mala noticia de que dormir poco empeora el asma debe convertirse en una recomendación para que los asmáticos presten atención a su higiene de sueño. Hay medidas simples que pueden tomar para regular las horas de descanso.

De todas maneras, la consulta médica se impone siempre en estas personas para que el asma esté bajo control. Del mismo modo, la apnea del sueño no puede solucionarse de otra forma que no sea con intervención de los especialistas.

  • Luyster, Faith S., et al. "Associations of sleep duration with patient-reported outcomes and healthcare use in US adults with asthma." Annals of Allergy, Asthma & Immunology (2020).
  • Koinis-Mitchell, Daphne, et al. "Asthma-related lung function, sleep quality, and sleep duration in urban children." Sleep health 3.3 (2017): 148-156.
  • Kong, De-Lei, et al. "Association of obstructive sleep apnea with asthma: a meta-analysis." Scientific reports 7.1 (2017): 1-7.
  • Londoño-Palacio, Natalia, and Carlos Machado. "Síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño y enfermedades respiratorias." Revista de la Facultad de Medicina 65 (2017): 77-80.