Ecografía en el embarazo

La ecografía es la técnica de control gestacional más ampliamente extendida.

Durante el embarazo existen distintas pruebas que permiten comprobar que el desarrollo embrionario es normal. Una de las más utilizadas es la ecografía, una técnica de imagen inocua para el feto que permite detectar de forma temprana posibles alteraciones.

Otras pruebas de imagen como las radiografías, que utilizan rayos X; o el TAC, que se basa en el uso de radiaciones ionizantes, están contraindicadas en el embarazo ya que pueden producir anomalías en el feto. Por ello, para el control del embarazo se utiliza principalmente la ecografía y, de forma excepcional, la resonancia magnética.

La primera ecografía se suele hacer en la primera consulta ginecológica. Ésta permite confirmar la gestación ya que se ve el saco gestacional donde se desarrollará el embrión. Una vez confirmado el embarazo, se programa una ecografía para cada trimestre.

Excepto en embarazos de riesgo, donde se realizan más controles, suele realizarse una ecografía en cada trimestre del embarazo.

¿Qué es una ecografía?

Qué es una ecografía

La ecografía es una técnica de diagnóstico que se basa en la utilización de ultrasonidos. Los ultrasonidos son ondas con una longitud de onda menor a la que percibe el oído humano. Son ondas mecánicas, es decir, no ionizantes, lo que quiere decir que no son dañinas para los tejidos corporales.

Los ecógrafos constan de un transductor que emite los ultrasonidos y recibe los ecos que producen. Estos ecos se transforman en energía eléctrica que posteriormente se representa en una pantalla. Los aparatos actuales además permiten seleccionar la intensidad de los ultrasonidos, adaptando las características de la onda al órgano que queremos explorar.

El transductor se coloca en la zona a explorar y en la pantalla se ve una representación de la misma. Es conveniente aplicar un gel antes de ponerlo en contacto con la superficie corporal para evitar que se distorsione la imagen. Moviendo el transductor se busca la zona sobre la que se quiere hacer la prueba.

La imagen que aparece en la pantalla permite ver a tiempo real la estructura que estamos estudiando. Por lo tanto, es una técnica no invasiva así que tiene múltiples aplicaciones.

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Ecografía del primer trimestre

Ecografía del primer trimestre

Se realiza entre las 11 y las 14 semanas de gestación. Puede hacerse vía abdominal (colocando el transductor sobre la parte inferior del abdomen) o vía vaginal (introduciendo el transductor por la vagina). El objetivo de esta ecografía es:

  • Identificar el número de embriones y, en caso de gestación múltiple, ver si son univitelinos (gemelos) o polivitelinos (mellizos).
  • Identificar el latido cardíaco, comprobando la viabilidad del embarazo. El corazón embrionario late desde los 22 días de gestación, percibir este latido con la ecografía permite confirmar que el embrión está vivo.
  • Visualizar movimientos embrionarios, que aparecen a partir de la 9ª semana de desarollo y contribuyen a confirmar la vitalidad del embrión.
  • Estimar la edad gestacional. Aunque la fecha de la última menstruación orienta sobre la edad del embrión, la edad precisa se hace con parámetros ecográficos, como la medición del eje cráneo-caudal. En este parámetro mide la distancia entre la cabeza y las nalgas del embrión.
  • Descartar malformaciones cromosómicas. La ecografía del primer trimestre forma parte del conocido triple screening, que permite sospechar de forma temprana la existencia de cromosomopatías como el Síndrome de Down.
  • Observar la morfología del embrión, comprobando que el desarrollo hasta el momento no sufre alteraciones.
  • Ver posibles anomalías del útero que pudieran interferir con el embarazo, como los miomas.

Ecografía del segundo trimestre

Ecografía del segundo trimestre

Esta ecografía se realiza entre las 16 y las 20 semanas de embarazo. En este caso suele ser abdominal.

En esta etapa la morfología externa del embrión está prácticamente desarrollada, por lo que se pueden detectar alteraciones estructurales. Por esta razón esta ecografía también se llama ecografía morfológica.

En caso de encontrar alguna posible alteración estructural, se realizan otras pruebas que la confirmen u orienten hacia la causa. Además, si la posición del feto lo permite, puede ser posible conocer su sexo. 

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Ecografía del tercer trimestre

Ecografía del tercer trimestre

Es el último control ecográfico del embarazo y se realiza entre las semanas 32 y 36 de gestación. Durante las últimas semanas del desarrollo embrionario debe haber un crecimiento importante del feto. Por esta razón, uno de los objetivos de esta ecografía es calcular el peso y el crecimiento fetal, comprobando que es el adecuado.

Ya de cara al parto, tiene interés ver la estática fetal. Es decir, qué posición tiene el feto dentro del útero. Lo más común es que el feto esté en posición cefálica, es decir, que tenga la cabeza dirigida hacia el cuello del útero.

En cambio, en algunas ocasiones el feto se encuentra transversal o de nalgas, lo que puede hacer que se indique una cesárea en lugar de un parto natural.

En esta ecografía también se inspecciona el útero de la madre, descartando patologías que puedan complicar el final del embarazo, como un desprendimiento de placenta o una placenta previa.