Efecto Coolidge: por qué siempre queremos más parejas sexuales

Yamila Papa · 14 junio, 2018
Los hombres suelen ser más infieles que las mujeres. Esa es la concepción cultural. ¿Pero sabías que puede estar basado en la biología? Eso trata de explicar el efecto coolidge.

Siglos y siglos de evolución, pero todavía mantenemos muchos hábitos relacionados cpn lo más primitivo del ser humano. Se han estudiado estos comportamientos en base a la biología y los resultados son más que interesantes.

El caso del llamado ‘efecto Coolidge’, más frecuente en los hombres, es esa inclinación por tener más de una pareja sexual al mismo tiempo. Puede funcionar como una perfecta excusa: parte de la condición de masculinidad se basa en cuánta descendencia deja. ¡Lo dice la ciencia!


El origen del término ‘efecto Coolidge’

Como primera medida, nos llama la atención el nombre que se le ha puesto a este ‘síndrome’ ya que Coolidge es el apellido de un ex presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge. ¿Por qué lo han bautizado de esa manera? Por una curiosa anécdota que el político contó junto a su esposa Grace.

La historia es la siguiente: el mandatario y la primera dama visitaron una granja en Kentucky y la recorrieron por separado. Cuando la señora pasó por delante del corral de gallinas, preguntó a los granjeros con qué frecuencia los gallos ‘faenaban’ a lo que le respondieron: “decenas de veces al día”. Mrs Coolidge indicó: “Por favor, cuénteselo al presidente”.

Cuando ‘Mr. President’ se enteró de la fabulosa actuación del gallo, quiso saber más: “¿Siempre con la misma gallina?”. El guía dijo: “no, cada vez con una diferente”. Con mucha prisa y algo de picardía, Coolidge indicó: “Por favor, cuénteselo a la primera dama”.

Más allá de la divertida historia, lo cierto es que el ahora conocido como ‘efecto Coolidge’ existe desde tiempos inmemoriales no solo en las gallinas, sino también en los seres humanos y otros mamíferos.

¿Qué es el ‘efecto Coolidge’?

Muchos lo relacionan con la infidelidad y con lo que sucede cuando una pareja lleva bastante tiempo junta. Según la teoría, sería ‘normal’ buscar satisfacciones fuera de la cama conyugal y con otras personas.

Para comprender un poco este síndrome o efecto, debemos hablar de anatomía y de biología. No tiene nada que ver con lo cultural: el periodo refractario, es decir el tiempo que necesita un macho para recuperarse tras la eyaculación, será menor si la siguiente práctica sexual la tendrá con una pareja nueva.

En el ejemplo del gallo, este puede tener relaciones con varias gallinas en el mismo día basándose en este principio. Si tuviese solo una hembra a disposición, probablemente no sería tan ‘eficaz’.

¿Cuál es la explicación biológica a este comportamiento? Que ante la posibilidad de una relación sexual nueva y con un individuo diferente, los niveles de dopamina aumentan y permiten estar más activos que lo habitual.

Infidelidad

Por el contrario, si la relación sexual será con la misma pareja de la última vez, el cerebro gestiona otro tipo de respuestas y estímulos, que son más lentos. Por lo tanto, se necesitará más tiempo para que el hombre pueda tener una erección.

Esto por supuesto es más habitual en el reino animal, donde no existen tabúes ni cuestiones culturales que nos limitan o inhiben. En aquellas especies que practican la poligamia, los machos prefieren copular con varias hembras que muchas veces con la misma.

Según el entender de un macho, cuando copula con una hembra hay grandes posibilidades de que quede preñada. Entonces, ¿por qué malgastar energías con la misma si puede dejar su simiente en otras?

Aquí también tenemos que hablar de la descendencia y la propagación de la especie, e incluso de la tasa de supervivencia que tengan los cachorros o la cantidad de crías por camada.

Si por ejemplo una leona da a luz hasta tres ‘bebés’ y quizás solo uno llega a la adultez, el león deberá dejar ‘embarazada’ a más de una hembra para que la tribu no desaparezca.

El efecto Coolidge y la infidelidad

Ahora es momento de hablar de lo que le sucede al hombre, el cual está muy aferrado a la cultura y a su imagen de ‘hombría’ en relación a la cantidad (o calidad) del sexo que ofrece y disfruta. Desde siempre se ha dicho que ellos tienen ‘más necesidad’ de intimar y por ello es más aceptado que sea infiel a su pareja.

Se decía también que por genética o por biología, el hombre es más propenso a atraer a varias mujeres a su alcoba. Un argumento que hoy en día es tildado de ‘machista’ y que sin embargo tiene una base científica (aún sin saberlo).

Puedes leer sobre: Consejos para superar algunos tabúes sexuales 

Infidelidad.

Las investigaciones han demostrado que la promiscuidad en los masculinos está íntimamente relacionada -nunca mejor dicho- con la perpetuidad de la especie. Por ello es que el hombre sería más propenso a buscar tener sexo con varias mujeres, incluso cuando se encuentra en una relación estable.

El instinto animal aún está muy arraigado en los seres humanos, aunque queramos eliminarlo a través de las creencias, la moral o la ética. Somos mamíferos -muy desarrollados, pero mamíferos al fin- y aunque no lo parezca, preferimos la cantidad: así propagamos la especie más rápido.

Los hombres pueden excusarse bajo el efecto Coolidge cuando cometen una infidelidad, pero lo cierto es que a diferencia de los animales, tienen la posibilidad de elegir y de pensar antes de actuar. ¡No es válida esa respuesta tras una traición!