Los efectos del alcohol en el corazón

Edith Sánchez·
30 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto al
19 Diciembre, 2019
Los efectos del alcohol en el corazón pueden ser positivos, siempre y cuando se ingiera de una manera controlada y con la frecuencia adecuada. Asimismo, podrían ser altamente nocivos, e incluso conducir a la muerte, si se ingiere en altos volúmenes, en determinadas circunstancias.
 

En la actualidad, hay cierta confusión en torno a los efectos del alcohol en el corazón. Hay información que sugiere que beber vino o cerveza, de forma moderada, contribuye a la salud cardiovascular. Al mismo tiempo, existen estudios que hablan acerca de los efectos nocivos de este tipo de bebidas sobre el corazón.

En realidad, ambos datos son ciertos. Los efectos del alcohol en el corazón son muy variados y dependen del estado de salud de cada persona, las cantidades y frecuencias con las que se ingiere, así como del tipo de licor que se consume.

De cualquier modo, hay algo que no tiene discusión: los efectos del alcohol en el corazón y otros órganos son muy negativos, e incluso devastadores, cuando se consume en grandes volúmenes. Asimismo, se trata de un psicoactivo que puede provocar dependencia y deteriorar de forma significativa la calidad de vida.

Mitos y verdades sobre los efectos del alcohol en el corazón

Adicción al alcohol
Algunos estudios sugieren que, en cantidades moderadas, algunas bebidas alcohólicas pueden ser beneficiosas para la salud cardiovascular. Sin embargo, las evidencias no son del todo concluyentes.

Hay evidencia de que los efectos del alcohol en el corazón pueden ser positivos. El vino, por ejemplo, tiene un alto contenido de antioxidantes (flavonoides, taninos, antocianos y resveratrol). Estas sustancias contribuyen a prevenir la formación de placa en las arterias (arterioesclerosis). De igual forma, favorecen la producción de “colesterol bueno”.

 

Se ha dicho que beber un vaso de vino al día podría tener esos efectos positivos. Sin embargo, un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology señala que si bien esos efectos positivos son reales, también es real que el consumo de alcohol, incluso moderadamente, incrementa el riesgo de provocar latidos cardíacos irregulares.

Otro estudio, adelantado por el profesor Peter Kistler, del Baker IDI Heart and Diabetes Institute y el Hospital Alfred en Melbourne (Australia), señala lo mismo. Indica que si bien el consumo moderado de alcohol puede ayudar a mantener despejadas “las tuberías” del cuerpo, en cambio puede afectar las partes eléctricas del corazón, en particular, el ritmo del latido.

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Beber moderadamente y beber demasiado

Mucho se habla acerca de la importancia de beber alcohol moderadamente y, sin embargo, no es muy claro qué es lo moderado y qué lo excesivo. Frente a este punto, lo primero que se debe tomar en cuenta es el estado de salud de cada persona. Una persona diabética, o hipertensa, por ejemplo, debería evitar el alcohol, incluso en cantidades moderadas.

De otro lado, también incide la frecuencia. Es mucho más nocivo beber alcohol en grandes cantidades, incluso si esto solo se hace muy eventualmente. Beber más de cinco copas de alcohol, en el caso de los hombres, o cuatro, en el caso de las mujeres, incrementa el riesgo de accidentes cerebrovasculares y muerte súbita.

 

En las Directrices Dietéticas del Departamento de salud de Estados Unidos se señala que un consumo moderado es máximo una copa al día para las mujeres y dos para los hombres. Sin embargo, un buen número de expertos señalan que lo mejor es no beber diariamente, sino evitar el alcohol dos o tres días a la semana.

Se habla de “una copa” cuando corresponde a 4 onzas de vino, 12 de cerveza, 1,5 onzas de bebidas con una graduación alcohólica de 40°, o 1 onza líquida de bebidas con una graduación de 50°.

La fibrilación auricular

Medico revisando resultado del holter
El consumo de alcohol puede causar alteraciones del ritmo cardíaco, sobre todo en aquellos que lo ingieren de forma frecuente y excesiva.

Uno de los riesgos del consumo de alcohol, incluso en cantidades moderadas, es el hecho de que esta sustancia contribuye a que se produzcan latidos cardíacos irregulares, como ya lo anotamos. El alcohol puede dañar las células y hacer que se forme tejido fibroso en el corazón, alterando así el latido.

Así mismo, el alcohol puede alterar la forma como se contraen las células del corazón y, con el tiempo, conducir a que los latidos sean irregulares. De la misma manera, afecta el sistema nervioso autonómico, el cual controla, entre otros aspectos, el ritmo de los latidos.

 

Esta condición, llamada fibrilación auricular, incrementa el riesgo de sufrir problemas graves como insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular. Aparece en algunos de quienes beben moderadamente, de forma frecuente, y en el 60 % de las personas luego de una ingesta excesiva.

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Otros efectos

En algunas personas, el consumo excesivo de alcohol puede debilitar el músculo cardíaco y provocar una enfermedad llamada miocardiopatía dilatada. En esta, el corazón se dilata y disminuye su fuerza de bombeo, con lo cual se provocan síntomas de insuficiencia cardíaca.

El alcohol también contribuye a la obesidad y esta aumenta los riesgos de problemas cardíacos. Asimismo, el consumo frecuente y excesivo de alcohol incrementa por dos las probabilidades de sufrir hipertensión. La combinación de alcohol y psicofármacos puede ser mortal.

 
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