El ajo: un alimento sano, pero no mágico

Paula Aroca · 4 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la dietista Renata Sylwia Kosierb Fernández el 4 octubre, 2019
El consumo de ajo dentro de una dieta balanceada podría brindar beneficios a la salud. No obstante, por sí solo no constituye un remedio o un protector contra enfermedades.

El ajo es un ingrediente habitual en muchas de nuestras comidas, en especial, si gustamos prepararlas al estilo mediterráneo. Aunque también tiene cierto protagonismo en las cocinas de India, China y Medio Oriente. Tiene un aroma y un sabor muy característicos que, difícilmente pasan desapercibidos.

Ahora bien, fuera del ámbito culinario, lo cierto es que el ajo también ha sido utilizado como remedio para tratar diversas cuestiones: desde infecciones de hongos hasta enfermedades cardiovasculares.

Cuando se dieron a conocer diversos estudios en los que se afirmaba que quizás el componente «estrella» era la alicina. Muchas personas se precipitaron a sacar conclusiones y terminaron dando por hecho que el consumo diario de ajo (un diente en ayunas, por ejemplo) podría resultar tanto un buen método preventivo como una «curar».

De esta manera, se obvió por completo lo que indicaban las investigaciones: se había hallado cierto potencial, pero no había evidencia suficiente como par avalar el ajo como un alimento capaz de prevenir o curar enfermedades. En la mayoría de los casos, se indicaba en las conclusiones que era necesario continuar investigando. 

Al ajo se le han atribuido propiedades antitrombóticas, antitumorales, antiparasitarias, antimicrobianas y antifúngicas.

Ajos

El ajo es un bulbo en cuya composición se encuentran varias sustancias, entre ellas la vitamina E y elementos como el manganeso y el selenio.

El ajo: un bulbo interesante, sano, pero no milagroso

Desde épocas remotas se le han atribuido al ajo unas propiedades casi mágicas y, en su momento, se utilizó como protector de vampiros, mal de ojo y enfermedades como la peste. Sin embargo, con el paso del tiempo, la ciencia se ha ido encargado de desmontar mitos y revelar información útil acerca de este alimento.

No existe evidencia científica que indique que el ajo pueda ser un alimento clave para la protección del sistema cardiovascular o la prevención del cáncer o cualquier otro tipo de enfermedad.

Muchas de las propiedades atribuidas al ajo se derivan de su contenido de alicina, un compuesto azufrado que tiene algunas propiedades farmacológicas. 

No solo por la alicina, también por el ajoene

Según un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de Venezuela el ajo contiene ajoene, una sustancia más estable y de mayor actividad biológica que la alicina. Este equipo se dedicó a no solo a evaluar dicha actividad, sino a investigar los aportes brindados por diversos autores que afirmaron que el ajoene sí tiene propiedades antifúngicas. Al final de su estudio, llegaron a la siguiente conclusión:

El ajoene constituye un agente terapéutico que permite el tratamiento tópico de las infecciones fúngicas en la piel mediante un régimen de corta duración (…) abre nuevas fronteras en la búsqueda de tratamientos más seguros y efectivos en la terapéutica de enfermedades micóticas.

¿Cómo podríamos consumirlo para aprovechar sus aportes?

La liberación de la alicina se produce cuando lo cortamos o machacamos el ajo, de ahí su característico olor. A partir de los 60 grados de temperatura, sus propiedades se diluyen, por lo que obviamente debemos tomarlo crudo siempre que sea posible. Unas tostadas con ajo frotado pueden ser una buena opción.

Los expertos en Nutrición afirman que, en lugar de concebir el ajo como una cura o un ingrediente mágico, lo adecuado sería incluirlo dentro de una dieta balanceada.

  • Gómez, L. J. G., & Sánchez-Muniz, F. J. (2000). Revisión: Efectos cardiovasculares del ajo (Allium sativum). Archivos Latinoamericanos de Nutricion. https://doi.org/10.1080/09528820500472530
  • Navarro, M. C. (2007). Posibilidades terapéuticas del bulbo de ajo (Allium sativum). Revista de Fitoterapia.
  • Suárez Cunza, S., Castro Luna, A., & Ale Borja, N. (2014). Actividad antioxidante in vitro de un extracto acuoso de Allium Sativum variedad Huaralino. Revista de La Sociedad Química Del Perú.