El arte de no amargarse la vida, lectura recomendada

kalayaan 30 noviembre, 2012
Muchas veces nos sentimos mal por culpa de nuestra propia forma de pensar. Debemos poner los medios para conseguir la felicidad y evitar los obstáculos, tanto externos como autoimpuestos

Una de las lecturas que recomiendo para la salud mental de todos nosotros es el libro de Rafael Santandreu, «El arte de no amargarse la vida». De su lectura podemos extraer la idea de que las emociones nacen de los pensamientos, y se puede traducir en que en ocasiones nos sentimos mal y es porque tenemos una manera de pensar equivocada y dañina.

Desde un punto racional, Santandreu nos hace reflexionar sobre las situaciones insanas en las que caemos habitualmente. Las personas sufrimos con circunstancias ajenas a nosotros, pero sobre todo, sufrimos de nosotros mismos, encerrándonos a veces entre las cuatro paredes de nuestro proceso cognitivo incorrecto.

Aspirar a la felicidad es una meta cada vez más difícil de alcanzar y nosotros tenemos la clave de la mayoría de las barreras que nos aparecen por el camino. Nos imponemos cada vez más necesidades, más deberes, más exigencias, y lo que conseguimos es estar cada vez más deprimidos, más ansiosos y ser más dependientes.

La salud mental es un bien que el autor nos hace valorar, dándole la importancia que tiene, y aprendiendo a situar cada problema o dificultad en su lugar correspondiente. De esta forma, lo más recomendable es que la línea de medición imaginaria de los problemas, tenga ocupadas sus posiciones centrales, y no los extremos. Así, seremos personas más equilibradas y más objetivas con nosotros mismos.

Rafael Santandreu, el autor

En una de sus entrevistas, Rafael Santandreu explica como las personas se introducen, en ocasiones, en bucles de pensamientos equivocados que son los que realmente nos hacen amargarnos la vida. Por ejemplo, explica, cuando charlamos con una persona y más tarde decimos, «me pone de los nervios», es una idea bastante equivocada puesto que probablemente el proceso sea el siguiente: esa persona hace algo, ese algo que hace por un motivo X lo calificamos de intolerable y entonces ahí nos ponemos de los nervios. Por lo tanto, no nos afecta tanto lo que nos sucede como lo que pensamos que nos sucede en respuesta a algo. Todo esto, por supuesto, de una manera inconsciente.

Recomendamos la lectura de el arte de no amargarse la vida, porque es una práctica sana y su ejecución reconduce de una manera más fácil nuestros pensamientos. Nos da lecciones sobre cómo valorar en positivo lo que sí podemos hacer frente a lo que no podemos hacer. Y es un buen consejero que nos dirá.

¡Basta de dramatizar! Y vive la vida.

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