El arte de vivir en pareja

Raquel Lemos Rodríguez · 8 enero, 2019
A la hora de vivir en pareja hay una serie de aspectos en los que deberemos ceder, ya que la convivencia requiere de comprensión por parte de ambos.

En ocasiones, vivir en pareja no es algo sencillo. Incluso podríamos decir que se trata de todo un arte. Una buena convivencia no es fruto de la casualidad, sino de un proceso algo más complicado.

Escuchar a la pareja y llegar a un punto en común sobre diversas tomas de decisiones en el hogar, aceptar diversas manías que puede tener la otra persona, pasar de ser independientes a compartir…

Todo esto requiere de una apertura de mente que nos permitirá vivir en pareja de una manera sana y cultivando un amor más maduro.

Los inicios siempre parecen fáciles

Vivir en pareja no es sencillo.

La fase de enamoramiento nos hace soñar con una relación perfecta, donde los problemas se encuentran ausentes y todo fluye de una manera fantástica.

Sin embargo, tenemos que recalcar que los inicios siempre «parecen» fáciles, pero no lo son. Estamos cegados y esa ceguera puede causarnos algún que otro problema cuando decidamos vivir en pareja.

Qué extraño que te hayas dado cuenta ahora de que odias el tabaco que tu pareja fuma y que deja su olor impregnado en ropa y muebles. ¡Vaya! No tenías ni idea de que tu pareja era tan perfeccionista y excesivamente ordenada, hasta el punto de que monta verdaderos dramas si encuentra la ropa en el suelo.

  • Existen diversas cosas que solo podremos comprobar viviendo con nuestra pareja.
  • Hay otras muchas de las que no nos percatamos hasta que no convivimos y la fase de enamoramiento es tan solo un recuerdo.

Muchas personas creen que para que una relación sea perfecta se debe vivir en una fase de enamoramiento constante. Sin embargo, esta creencia surge fruto de los problemas que aparecen cuando estamos en el camino hacia el amor maduro.

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El camino hacia el amor maduro

Vivir en pareja nos lleva hacia el amor maduro.

No es que ahora como pareja haya más problemas. Simplemente, el velo de la ilusión y de que todo es perfecto se ha caído por su propio peso.

Vivir en pareja es una oportunidad para pasar de ese enamoramiento inicial, ese amor más inmaduro, e ir en búsqueda de ese amor maduro. Un amor tranquilo, fuerte y que se construye día a día. Un amor que no decae, que ambos miembros de la relación mantienen y que avivan.

Los problemas que puedan surgir, así como las diferencias, no debemos tomarlas como dramas o como «¡oh, mi relación se está yendo a pique!».

Todo esto es una oportunidad para conocer mejor a la otra persona y, sobre todo, para trabajar la propia aceptación.

Ejemplo

¿Alguna vez has querido cambiar a tu pareja porque no se adecuaba a lo que esperabas? Este es un grave error. Volvamos de nuevo al ejemplo del tabaco.

Si empiezas a vivir en pareja y te das cuenta de que odias el tabaco, pero has conocido a esa persona ya así y se supone que has aceptado esta condición, ¿en verdad crees que la vas a cambiar?

La respuesta es un «no» rotundo. No puedes cambiar a esa persona. Si antes tolerabas eso, ahora que se cae el velo del enamoramiento, ¿por qué te molesta?

  • Es el momento de tomar decisiones. Por ejemplo, puedes aceptar este hecho totalmente, esto implica no echarle en cara su adicción, ni intentar que lleve una vida más sana, tampoco instándole a que vaya a grupos para dejarlo…
  • En el otro caso, si no puedes soportarlo y tu relación de pareja se va a ver destruida por tus intentos de cambiar a la otra persona, enfadándote a cada rato por lo mismo o teniendo discusiones monumentales, ya sabes cuál es la salida.

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Vivir en pareja es una gran prueba

Vivir en pareja es una gran prueba.

Con todo lo anterior, podemos determinar que vivir en pareja es una gran prueba. ¿De amor? Más bien de respeto, aceptación de la otra persona tal y como es, pero sobre todo, de saber querer a alguien con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Es importante tener en cuenta que no podemos cambiar a nadie. También es necesario que las decisiones que se tomen en el hogar sean por parte de ambos.

A veces, uno siempre tiende a querer llevar el control. Sin embargo, la búsqueda del control, en ocasiones, es una muestra de una gran inseguridad.

Acojamos la vida en pareja como una oportunidad para crecer, conocernos mejor y aprender a resolver conflictos de una manera adecuada y sana.

Si nada de esto transita por este sendero, ya sabemos que tenemos que tomar otro rumbo.