El chocolate nos sabe mejor cuando estamos a dieta

Juan Ignacio Rodríguez · 22 junio, 2013
¿Es posible que sea el sentimiento de culpa el que consigue que el chocolate nos resulte más sabroso cuando estamos a dieta? Al ser un alimento prohibido, lo disfrutamos más

Increíblemente, cuando estamos a dieta, es muy probable que el chocolate nos resulte más sabroso. Al menos eso indica un estudio realizado en la Universidad de Northwestern, Illinois.

Las dietas siempre se ocuparon de buscar alimentos que nos resultaran saludables o libres de culpa, pero quizás es justamente la culpa lo que hace que la comida nos sepa tan sabrosa.

Si bien sentirse culpable siempre fue identificado con emociones negativas, en un estudio que realizó Kelly Goldsmith, profesora de la Universidad de Northwestern, se examinó cómo se asociaban la culpa y el placer, con el fin de deducir si la comida -especialmente esos dulces que tanto nos gustan- sabían mejor al estar en dieta. Los resultados, muy curiosos, sugieren que cuanta más culpa sentimos, mayor placer disfrutamos al comer esa rica -y prohibida- comida. Inclusive alcanzando un punto en que sentimientos previos de culpa al comer, podrían provocar que la comida nos resultara más sabrosa.

En el estudio, que constaba con 1103 personas, habían dos grupos. A un grupo, el destinado a que sintiera culpa, se les pidió que ordenaran palabras relacionadas con culpa, para activar de forma cognitiva dicho sentimiento. Al otro grupo se les pidió que ordenaran palabras que no tenían relación ninguna con la culpa. Luego, a ambos grupos se les dio bombones de chocolates para que probaran y valoraran con un puntaje. Los participantes que habían sido incitados a sentir culpa, disfrutaron mucho más los bombones que aquellos del grupo neutral.

Otra parte interesante del estudio constaba en darle a un grupo pequeño de 20 personas revistas relacionadas con la salud, mientras que a otros 20 les entregaban revistas con temas genéricos. Luego de eso, también se les daba un dulce de chocolate a todos. Y una vez más, aquellos que habían sido inducidos a pensar en temas de salud, y por tanto sentían más culpa al comer el chocolate, lo disfrutaron más que el otro grupo.

Pero eso no es todo, la habilidad de la culpa para hacernos sentir más placer al comer aquello prohibido, se vio nuevamente en evidencia cuando una vez más en dos grupos, se le pidió a un número de personas, para activar de forma explícita el sentimiento, que escribiera sobre situaciones pasadas de su vida donde sintieron culpa, y al otro grupo se les pidió que escribieran sobre temas cotidianos de sus vidas. Al finalizar, todos comieron una trufa de chocolate. ¿Adivina qué? Sí, aquellos en el grupo de culpa, reportaron que les gustó mucho más la trufa, apoyando la idea de que, según Goldsmith “experimentar la emoción de culpa puede incrementar el placer”.

Así que, aunque para adelgazar nos sirva poco, ahora ya sabemos que es completamente normal que ese chocolate que nos comemos a escondidas en la dieta, nos sepa tan delicioso.

Fotografía cortesía de: Dennis Brekke