El embarazo, esa unión mágica con un ser que amamos pero aún no conocemos

Valeria Sabater · 2 marzo, 2016
El desarrollo emocional del niño empieza desde la gestación, por lo que debemos cuidarlo y educarlo emocionalmente desde el útero materno, donde se debe sentir querido y bienvenido

Cada mujer vive el embarazo de una forma. Hay quien no lo espera, hay quien lo ansía con ilusión. Algunas mujeres lo viven en soledad y otras con esa íntima felicidad junto a su pareja.

Sea como sea, para la mayoría de las mujeres el embarazo es una de las mejores etapas personales de su vida. Es un proceso donde nuestro cuerpo cambia, y nos vemos envueltas por múltiples sensaciones: miedos, ansiedades, ilusiones…

Ahora bien, en los últimos años, y gracias a movimientos como los iniciados por Vivette Glover, especialista en psicobiología perinatal del Imperial College de Londres, se focaliza la importancia de la unión entre la madre y el bebé aún no nacido.

Es lo que se conoce como “educación emocional desde el útero materno”. Hoy en nuestro espacio te hablamos de ello.

El embarazo y el estrés

Cuando sabemos que vamos a tener un hijo, es habitual empezar a hacer planes: compramos ropa, cunas, preparamos la habitación del niño y proyectamos mil y un sueños, cientos de deseos.

Generalmente nos enfocamos en aspectos, sin duda imprescindibles, como la salud de la madre y el feto, y también en esos otros no tan relevantes como cuidar de que el bebé tenga la ropa más bonita cuando venga al mundo, pero… ¿Qué ocurre con las emociones de la madre? 

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El estrés, ese enemigo conocido

  • El modo en que la madre vive el embarazo es esencial: el estrés, la ansiedad, los problemas con la pareja o cualquier otra dimensión emocional de carácter negativo afecta directamente al feto.
  • La doctora Glover realizó un interesante estudio durante 5 años, donde se analizó la relación entre una gestación mantenida en entornos de estrés elevado y el desarrollo posterior de los niños a lo largo de 4 años.
  • Aquellos niños cuyas madres habían pasado un periodo de estrés elevado durante el embarazo, presentaban más problemas de hiperactividad.

La protección de la placenta no es infalible

  • Hasta no hace mucho, se pensaba que la placenta protegía al feto de cualquier elemento externo, en especial de las hormonas relacionadas con la ansiedad y el estrés como, por ejemplo, la hormona CRH.
  • A niveles moderados de estrés no hay consecuencias, pero de mantenerse estables y en niveles elevados a lo largo de los 9 meses, esta hormona acaba atravesando la placenta para afectar al feto.

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La educación emocional desde el útero materno

Si durante la gestación evitamos fumar, exponernos a ambientes peligrosos y cuidamos de nuestra alimentación… ¿Por qué no cuidamos también de nuestras emociones?

Aún más, lo más adecuado y maravilloso sería, sin duda, establecer un vínculo emocional con el feto para que se sienta querido, reconocido y bienvenido.

Puede parecer una tontería, pero hemos de tener en cuenta que las emociones, son un complejo “baile” de sustancias químicas y neurotransmisores que, como hemos visto, impactan directamente en el feto.

Por ello, en los últimos tiempos, se está llevando a cabo lo que se conoce como “educación emocional desde útero materno”, la cual, podemos poner en práctica de muchas formas.

Por nuestra parte, te damos unos sencillos ejemplos.

mujer feliz disfrutando de su embarazo

Aprende a vivir el momento, disfruta de ese crecimiento interior

  • Las emociones negativas como el estrés elevado o la ansiedad intensa, nos obligan a “ir más deprisa”. Nos perdemos el momento, y no tomar conciencia del proceso del embarazo es desconectar con nuestro hijo.
  • Ve más despacio, aprecia cada instante en calma sin miedo al mañana y sin tomar importancia a hechos del pasado. Tener un hijo es un regalo que debe apreciarse ya desde el embarazo.

La magia de los masajes y la comunicación

  • Algo tan sencillo como darnos un masaje cálido y afectuoso en el vientre con una crema o un aceite esencial nos permite entrar en contacto con el bebé.
  • Disfruta de esto con tu pareja, hablad con el bebé no nacido en un tono cálido. Las voces, el calor, los movimientos generan también emociones positivas en la madre: se liberan endorfinas y todo ello revierte en el propio feto.

Los beneficios del yoga para madres

  • Son muchos los centros que imparten ya varios de estos cursos de educación desde el útero, y donde el yoga es también un ejercicio muy interesante.
  • El yoga, adaptado a la mujer gestante, ofrece calma, equilibrio interno y un bienestar progresivo que relaja mente y cuerpo.
ser madre es tener el corazon fuera del cuerpo

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Para concluir, en vista de que cada madre vive este periodo de un modo, es importante cuidar sus emociones al igual que lo hacemos con su salud física y el correcto desarrollo del feto.

Cualquier impacto emocional, decepción o ansiedad largamente mantenida puede afectar al niño el día de mañana en algún aspecto.

Vale la pena tenerlo en cuenta, porque el desarrollo emocional de un niño no llega cuando ve el mundo por primera vez, sino que esos 9 meses de embarazo también son muy importantes.