El laurel y sus propiedades digestivas

Yamila Papa Pintor · 2 septiembre, 2013
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la nutricionista Eliana Delgado Villanueva el 14 noviembre, 2018
Si bien se cree que puede ser un buen remedio para aliviar afecciones digestivas, debemos tener cuidado y no excedernos en su consumo, ya que puede tener efectos secundarios y producir náuseas, vómitos e irritaciones gástricas.

El laurel es una planta que, si bien es silvestre, tiene un crecimiento lento, muy conocido en la gastronomía por su gusto y aroma fuerte. Se dice que puede ofrecer muchas propiedades, tales como hepáticas, carminativas, antirreumáticas, diuréticas y dermatológicas, y que se puede caracterizar por brindar un buen remedio para problemas digestivos.

Antes que nada, debes saber que para aprovechar todos los beneficios de las hojas de laurel, estas deben estar completamente secas, ya que frescas podrían llegar a ser tóxicas. A continuación, algunas posibles propiedades y usos del laurel:

1. Reduce la ansiedad

Olor de laurel reduce la ansiedad

Según un estudio, quemar hojas de laurel en casa puede ser un relajante natural y puede ayudarte a reducir la ansiedad, ya que tiene un efecto calmante en el cuerpo y en la mente. Solo procura hacerlo de vez en cuando, no todos los días.

2. Propiedades digestivas

Las hojas de esta planta se utilizan en cientos de preparaciones en la cocina y, a su vez, como medicina para aliviar la indigestión debido a una creencia popular, pues en su composición se encuentran ácidos grasos insaturados, ácidos orgánicos, sustancias bactericidas y antioxidantes, así como también calcio, manganeso, potasio y magnesio.

Asimismo, se dice que el laurel es bueno para estimular el apetito gracias al cineol y el eugenol, ideal para convalecientes o quiénes precisan engordar. Sin embargo, no hay estudios recientes que demuestren este hecho, por lo que lo mejor, en estos, casos, es preguntar al médico antes de realizar cualquier cambio en nuestros hábitos de vida.

Por otro lado, de acuerdo a un estudio realizado por Joohee JUNG, Je-Hyuk LEE, Ki Hwan BAE y Choon-Sik JEONG, el cineol y eogenol son sustancias que previenen la acidez estomacal y la formación de gases.

3. Combate la diabetes

Estudios publicados en el Journal of Clinical Biochemistry and Nutrition indican que consumir entre 1 y 3 gramos de hojas de laurel al día podría reducir la glucosa, colesterol y triglicéridos en pacientes con diabetes tipo II.

4. Acelera la curación de heridas

Según un estudio publicado en la revista BMC Complementary and Alternative Medicine, el aceite de laurel acelera la curación de heridas debido a sus propiedades anti-microbianas contra las bacterias más comunes.

Por ello, se usa para regenerar la epidermis o para tratar ciertas afecciones de la piel causadas por hongos, así como para contusiones, quemaduras, úlceras, abcesos o acné.

5. Propiedades expectorantes y bactericidas

infusión de laurel

Además de prevenir la acidez estomacal, al laurel se le atribuyen, popularmente, propiedades expectorantes y se aconseja para aliviar algunos trastornos respiratorios, ya que favorece a la expulsión de la mucosidad, siendo excelente para la faringitis y la bronquitis debido a sus sustancias bactericidas.

Para acceder a estos posibles beneficios, se puede beber la infusión (cocinando hojas de laurel con agua) o el té (añadiendo hojitas de la planta en una taza de agua hirviendo). No obstante, lo mejor en estos casos es acudir al médico especialista para que nos examine y nos proporcione un diagnóstico y tratamiento adecuados, pues no hay evidencias científicas de ello.

6. En Cocina

Este condimento se utiliza mucho en la cocina, porque sus hojas le dan un rico aroma y sabor a las comidas, como sopas y guisos. También puede utilizarse junto a las legumbres (lentejas o garbanzos), los pescados y el pollo.

Finalmente, recomendamos tener mucho cuidado con la sobre dosis de laurel, porque puede traer algunos efectos secundarios. Beber mucho té de laurel, por ejemplo, puede traer vómitos, náuseas e irritación en la mucosa gástrica. Por último, no es aconsejado para las mujeres embarazadas, ya que desde la Edad Media se cree que induce el aborto, aunque no está demostrado científicamente.