El magnesio y sus virtudes curativas

El magnesio nos puede ayudar a relajar los músculos esqueléticos, a la vez que reduce los problemas de hipertensión y neutraliza la acción de los radicales libres en las células

Entre los elementos minerales del organismo humano, el magnesio es considerado como el segundo en importancia, luego del indispensable potasio. En nuestro cuerpo hay, en promedio, de 21 a 28 gramos de magnesio, distribuidos mayormente en los huesos, en músculos y en tejidos blandos como el líquido linfático.

¿Quieres saber qué papel juega el magnesio en nuestra salud y cuáles son las fuentes de este mineral tan indispensable?

El magnesio cumple importantes funciones en nuestro organismo:

– Contracción y relajación muscular
– Funcionamiento de ciertas enzimas en el organismo
– Producción y transporte de energía
– Producción de proteínas

Y, por si esto fuera poco, el magnesio es considerado un tranquilizante natural, ya que produce la relajación de los músculos esqueléticos, así como de la musculatura de los vasos sanguíneos y del tracto gastrointestinal.

Propiedades del magnesio

Entre algunos de sus muchos beneficios, se pueden destacar:
Disminuye la actividad de los radicales libres en las células, que provocan el envejecimiento celular, por lo que ayuda a conservar la juventud y disminuye el riesgo de envejecimiento precoz.
Mejora el funcionamiento de nuestro corazón. Ayuda en la prevención de espasmos de las arterias coronarias y de las arritmias.
Ayuda a limpiar las arterias, según una investigación hecha para el City of Hope Medical Center en Duarte (California – EE. UU.).
Disminuye los problemas de la hipertensión.
Ayuda en la prevención de las complicaciones de la diabetes.
Mantiene los huesos sanos.

Síntomas de la insuficiencia de magnesio

La insuficiencia de magnesio, que es poco común, se representa con la aparición de algunos síntomas, como la alta excitabilidad, la debilidad en los músculos y la somnolencia o el letargo. También las deficiencias suelen darse en casos de alcohólicos crónicos, cirrosos hepáticos, personas con mala absorción, vómitos severos, acidosis diabética y el abuso de los diuréticos.

Estos síntomas, además, traen aparejados otros tantos, como la anorexia, la fatiga, y la falta de memoria, entre otras, lo que hace vital que prestemos mucha atención a los que consumimos a diario en nuestras comidas.

En caso de fallas renales, se debe ser muy cauteloso para evitar la retención de este mineral.

Cómo consumir magnesio en la dieta diaria

La ingesta diaria de magnesio debe estar entre los 300 y 350 mg por día para los hombres, 280 mg por día para las mujeres y entre 320 a 350 mg por día para las embarazadas.

El consumo de magnesio es importante para las tareas de relajación y contracción muscular, el transporte de energía y la elaboración de proteínas, entre tantas otras de sus tareas. Por ello, la correcta ingesta de este mineral resulta, no solo beneficiosa, sino vital para el adecuado funcionamiento de nuestro organismo.

En caso de osteoporosis es muy importante la ingesta de magnesio y calcio.

Si bien el magnesio puede ser incorporado al cuerpo mediante la toma de suplementos y alimentos fortificados con este y otros minerales y nutrientes, podemos diseñar un plan alimenticio que contemple este elemento. Mayormente, al magnesio lo hallaremos presente en frutos secos, como nueces, castañas de Cajú y almendras, y en algunas legumbres como porotos y arvejas.

La necesidad diaria de magnesio, se cubre fácilmente consumiendo alguna de las siguientes comidas:

– Una taza de chocolate con leche y tres rebanadas de pan integral.
– Una porción de carne acompañada de ensalada verde.
– Una taza de legumbres cocidas.
– Una banana de tamaño grande.

También se recomienda incorporarlo a la dieta consumiendo vegetales, ya que el magnesio se encuentra en especial en verduras de hojas color verde oscuro y en ciertas frutas, como los damascos, las paltas (aguacates) y las bananas.

También hallaremos presente al magnesio en productos y derivados de la soja, como en la harina de soja, el tofu, o también en el arroz, siempre que lo consumamos en su variedad integral.

 Imagen cortesía de Esteban Maldonado

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