El miso: facilita tus digestiones y refuerza tu flora bacteriana: ¡Pruébalo!

Valeria Sabater 12 julio, 2015
El miso está elaborado con sal marina, por lo que no debemos añadir más sal durante su preparación ni a las recetas que elaboremos con él. No te excedas si padeces hipertensión

Si no has oído hablar nunca del miso te diremos que su textura es suave, que es típico de la cocina japonesa y que etimológicamente, esta palabra significa “fuente de sabor”.

El miso es una especie de pasta elaborada a base de soja y distintos cereales, como por ejemplo arroz blanco o integral, o incluso con garbanzos. Es sano y muy sabroso.

Ahora bien, una vez se elabora, debe dejarse en unas condiciones muy cuidadas para que fermente y aparezca un tipo de hongo muy adecuado para nuestra salud intestinal, el Aspergillus Orizae. 

Lejos de asustarte o inquietarte, debes recordar que un modo de reforzar, por ejemplo, nuestra flora bacteriana es tomando probióticos.

Dentro de la cocina japonesa la leche no es algo que se utilice mucho, de ahí que sea casi siempre la soja orgánica la que se utilice para producir este alimento tan sano y nutritivo del que hoy queremos hablarte.

¿Nos acompañas?

Beneficios de consumir miso

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Tal y como puedes ver en la imagen superior, el miso es una pasta de soja fermentada que presentará distintos tipos de color según los ingredientes que lleve.

Con garbanzos tendrá un color más claro, si le añadimos arroz integral, por ejemplo, la tonalidad será más intensa. No obstante, el sabor seguirá siendo igual de especial independientemente de sus añadidos.

Al ser una pasta manejable, nos ofrece muchas formas de poder cocinarla. Podemos hacer las clásicas sopas de miso con verduras o incluso hacer ricas albóndigas con piñones.

Veamos ahora qué beneficios nos puede aportar el miso.

Descubre también cómo tener buenas digestiones

1. Cuida de nuestra flora bacteriana y mejora nuestras digestiones

  • Tal y como te hemos indicado antes, el miso ha pasado por un largo proceso de fermentación que puede ir desde los 6 meses a un año. Dispone de enzimas vivas que van a ser capaces de regenerar y fortalecer nuestra flora bacteriana, protegiéndonos así de múltiples enfermedades e infecciones.
  • El miso es muy conveniente, por ejemplo, cuando hemos pasado unos días comiendo de forma inadecuada, o cuando vienen fiestas y cometemos excesos. Una sopa de miso nos va a ayudar a descongestionar, y a facilitar la digestión.
  • El miso cuida de nuestra salud cardíaca.
  • Es interesante saber que el miso es rico en ácido linoléico, muy adecuado para reducir el colesterol malo (LDL) en sangre y a regular la hipertensión.

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2. El miso es rico en nutrientes

Además de un alimento muy nutritivo, te gustará saber que dispone de un nivel muy interesante de los siguientes elementos:

  • Vitaminas del complejo B
  • Vitamina A
  • Vitamina E
  • Mayor nivel de proteínas que la leche
  • Carbohidratos naturales
  • Isoflavonas
  • Hierro
  • Magnesio
  • Calcio
  • El miso contiene además numerosos antioxidantes, necesarios para combatir los radicales libres que favorecen el envejecimiento prematuro.

Cómo hacer una sabrosa sopa de miso

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Lo primero que te preguntarás es dónde puedes encontrar miso ya preparado para cocinar. Lo podrás comprar, por ejemplo, en las tiendas naturales y en la sección especializada de tus supermercados.

Ahora bien, debes ver que el proceso de elaboración se ha realizado con soja orgánica, intenta que su origen sea lo más natural posible y que te ofrezca seguridad a la hora de consumirlo.

El miso es muy utilizado en las dietas vegetarianas. Es tan rico en proteínas que sustituye a la leche o a la carne, y que nos aporta nutrientes muy adecuados para cuidar de nuestra salud a la vez que nos ofrece energía.

Como indicación que tener en cuenta debes saber que el miso está elaborado también con sal marina, así que si padeces hipertensión, no deberás excederte en su consumo.

Te invitamos ahora a preparar una sabrosa sopa a base de miso. ¡Te va a encantar!

Ingredientes

  • 1 zanahoria
  • 2 cucharadas de miso de la variedad que deseemos (50 g)
  • 1 rama de apio
  • Un poco de perejil
  • Una cebolla
  • 2 vasos de agua (400 ml)
  • Aceite de oliva
  • Caldo de verdurs (opcional)

Preparación

  • Empezaremos lavando y cortando la zanahoria, el apio y la cebolla. Cortamos a cuadraditos la zanahoria y el apio, y después, picamos de forma muy finita la cebolla. Reserva.
  • En una cazuela ponemos a calentar un poco de aceite de oliva para dorar la cebolla, con cuidado para que no se queme. Recuerda que no debes añadir sal en ningún momento del proceso, puesto que el miso ya dispone de sal marina en su composición.
  • Una vez esté dorada la cebolla, añade el resto de hortalizas para que se salteen un poco en la cazuela.
  • Es el momento de añadir esos dos vasos de agua. Si lo deseas, puedes incluir caldo de verduras si ya lo tenías preparado.
  • Deja que se haga una cocción a lo largo de 20 minutos.
  • Ahora, aparte, disuelve el miso en un poco de esa agua con la que estamos haciendo la cocción. Una vez se haya reblandecido, lo añadimos a la cazuela con el resto de ingredientes.

Basta con que esté solo unos 5 minutos. Pasado ese tiempo, ya podemos apagar el fuego.

  • Servimos ahora en dos cuencos, acompañado con un poco de perejil picado por encima. ¡Está riquísimo y a tu digestión le va a ir muy bien!

 

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