El poder de los abrazos: ¿por qué son tan buenos?

Daniela Echeverri Castro·
09 Septiembre, 2020
Además de la que lo recibe, la persona que da el abrazo también se beneficia de sus efectos. No podemos olvidar que estos se prolongan después del contacto físico.
 

¿Sabías que un abrazo no solo es una demostración de afecto sino también una forma de aliviarse y al mismo tiempo aliviar a otro? Pues sí, el poder de los abrazos gira en torno a esto, es decir, un abrazo es un gesto capaz de aliviar tanto a nivel físico como emocional. De modo que, literalmente, es saludable tanto dar como recibir uno.

En cualquier momento podemos recibir un abrazo de un amigo, un familiar, la pareja… Pero no siempre estamos conscientes de sus beneficios como tal. Por eso, a continuación,  los presentaremos.

Beneficios emocionales

En líneas generales, se considera que ayudan a aliviar molestias como el dolor de cabeza, así como también la ansiedad, el estrés y la depresión. Adicionalmente, promueven emociones positivas y pensamientos de aceptación, pertenencia y vínculo que contribuyen con el bienestar significativamente. Por todo ello es común que se den abrazos para aliviar una preocupación, para acompañar en el dolor y la pérdida, para combatir la soledad y, en cierta forma, inspirar a seguir adelante y vencer los miedos.

En consecuencia, tenemos que el poder de los abrazos va más allá de lo que se percibe con el sentido del taco. Estimulan los sentidos, brindan cariño, acompañan, protegen, alivian, inspiran y, en suma, impulsan.

Dale un abrazo a tus abuelos, padres, hermanos y amigos cada vez que puedas, no solo cuando pasan por un conflicto o un mal rato. No te contengas. Celebra que estén en tu vida con ese pequeño gesto y así también les harás saber que ellos pueden celebrarte. 

 
Abrazo a una persona mayor.

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Beneficios fisiológicos de los abrazos

En efecto, abrazar se considera una terapia que genera bienestar emocional en líneas generales, y se cree que incluso podría contribuir con el sistema cardiovascular. Por ejemplo, ayudando a reducir la presión arterial.

De hecho, estudios científicos afirman que un abrazo puede ayudar a desencadenar la segregación de ciertas hormonas en el organismo. Concretamente, podría ayudar a liberar endorfinas, serotonina, oxitocina y dopamina, y ayudar a reducir los niveles de cortisol.

“Existe un creciente interés por conocer si el sistema de la oxitocina participa en el comportamiento y la adaptación psicológica positiva relacionada con el crecimiento y los procesos de restauración”, indican los expertos, con lo cual, se entiende que la segregación de oxitocina ─también conocida como la hormona del apego─ es positiva.

Un abrazo también promueven la segregación de otras hormonas, como la serotonina y dopamina, que tienen un efecto sedante. Por eso, producen sensación de tranquilidad, bienestar y calma. Lo más interesante es que no solo se produce este efecto mientras se abraza, sino que se prolonga mucho tiempo después.

 

Kathleen Keating, autora de Abrázame, afirma que los abrazos no solo nos ayudan a sentirnos bien, sino que también favorecen el desarrollo de la inteligencia en los niños, superar los miedos y son un factor antienvejecimiento. En sus propias palabras:

“El contacto físico no es solo algo agradable, sino también necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y corporal, y acrecienta la alegría y la salud del individuo y de la sociedad. El abrazo es una forma muy especial de tocar, que hace que uno se acepte mejor a sí mismo y se sienta mejor aceptado por los demás”.

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Los abrazos son cálidos, agradables y saludables

Un abrazo entre madre e hija.

Son varios los beneficios de los abrazos, por ello, no dejan de ser motivo de investigación en distintos ámbitos de la ciencia. Por otra parte, gracias al conocimiento de dichos beneficios hoy en día existen terapias llamadas “abrazoterapia”, que sirven para ayudar a las personas a mitigar emociones negativas y reducir niveles de estrés y ansiedad.

Un abrazo brinda afecto, protección, confianza, seguridad, fortaleza y alegría. Por tanto, ¡aprovecha y abraza y déjate abrazar por tus seres queridos cada vez que puedas!

 
  • Cohen S, et al. (2014). Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness.
  • Denison B. (2004). Touch the pain away: New research on therapeutic touch and persons with fibromyalgia syndrome.
  • Waring B. (2006). A cuddle a day keeps the doctor away.
  • Ellen Connolly, “Hugs and smiles, but not everyone embraces the trend” Sydney Morning Herald, 1 de diciembre de 2004
  • Kathleen Keating, Abrázame, 1983