El síndrome de la silla vacía

Aunque solemos relacionarlo siempre con el fallecimiento, lo cierto es que el síndrome de la silla vacía también puede aparecer en vida, fruto de un abandono o de la soledad

El síndrome de la silla vacía se refiere al sentimiento que aparece ante la pérdida de una persona especial para nosotros. Puede ser una familiar, una amistad, hermanos, etcétera.

Podría confundirse con la tristeza de perder a alguien, pero se denomina síndrome porque cobra especial intensidad en aquellos momentos en los que, se supone, se debería de festejar con alegría y gran alboroto.

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El síndrome de la silla vacía suele manifestarse en épocas señaladas, como la Navidad, un cumpleaños o alguna festividad más que consideramos especial.

Observamos esa silla en medio de tantas otras que sí se encuentran ocupadas y sentimos un vacío enorme, una angustia que nos traslada a sufrir de este terrible síndrome.

La silla vacía es un testimonio silencioso

La silla vacía no deja de ser la manifestación de esa persona que antes estaba y que ahora ya no está. Sobre todo, si nos encontramos rodeados de varias personas, observamos que hay alguien que falta.

mujer llorando sentada en una silla

Este sentimiento tan fuerte tiene mucho que ver con un proceso de duelo en el que tal vez tú también te hayas encontrado en alguna ocasión.

Ante la pérdida de alguien pasamos por un periodo en el que tenemos que acostumbrarnos a vivir sin esa persona, experimentando una época de intenso dolor.

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El duelo puede extenderse en el tiempo necesario hasta que logres lidiar con esa pérdida y consigas vivir tu vida de nuevo sin esa sensación de vacío que sientes en el momento reciente de tal pérdida.

Es importante señalar que el síndrome de la silla vacía puede experimentarse aun cuando la persona en cuestión no ha fallecido. Esto quiere decir que puede trasladarse a otras situaciones, como la soledad.

Cuando alguien nos abandona, cuando alguien se va lejos, podemos experimentar también este síndrome, que no necesariamente cursa con muerte, aunque quizás sea lo más habitual.

Cuando nos sentimos solos, cuando experimentamos la soledad, no importa cuánta gente haya a nuestro alrededor. Aún así, nos encontraremos solo ante todo y ante todos

Todo se puede experimentar, pero también vencer

Aunque lo veamos todo con ojos de tristeza y, sobre todo, nos aborde en aquellas festividades más notorias como la Navidad o cualquier otra, hay forma de alejar este síndrome de nosotros. Está claro que se puede llegar a experimentar, pero también se puede salir de ello.

mujer liberando el dolor

Para empezar, debes poner en práctica las indicaciones que a continuación te señalamos que te pueden venir bien en más de una ocasión:

No te aísles, no te calles

Cuando nos encontramos sufriendo este síndrome probablemente no tengamos ganas de hablar y nos alejemos de las personas que más queremos. Todo esto, para sufrir en soledad.

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Esto es muy negativo para ti. Esfuérzate por interactuar, aunque no te apetezca, habla aunque no quieras y busca ayuda si es necesario. En ocasiones, solo necesitamos a alguien que nos escuche y preste atención.

Cambia el significado de la silla vacía

Las cosas siempre van a significar lo que nosotros queramos que signifiquen. Si la silla vacía es sinónimo de tristeza y pérdida, ¿por qué no dotarla de un nuevo significado?

Reinterpreta, esfuérzate por eliminar esa característica negativa de la que has dotado a esa silla. Haz que sea tu amiga, no tu enemiga.

Si es necesario, pide ayuda

Creemos que podemos con todo y que, si no solucionamos las cosas nosotros mismos, nadie lo hará. Sin embargo, a veces, necesitamos un empujón y un poco de ayuda extra que nos transporte hacia adelante.

Nunca te intentes medicar para aliviar ese dolor que está en tu interior y si lo haces que sea solo por recomendación médica. Aún así, intenta tratarlo de otra manera.

¿Por qué no ir a un psicólogo? Ellos son expertos, grandes profesionales de nuestra mente. Te ayudarán mejor que nadie, no les tengas miedo.

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hombre dejando ir lo que más quiere

Es importante aceptar la idea de que las personas que hay en nuestra vida se van a ir, de alguna u otra manera.

Algunas morirán, otras desaparecerán, en ocasiones nos abandonarán y nos dañarán. Y todo esto tenemos que aceptarlo.

No permitas que una silla vacía elimine de tu rostro la felicidad que un día te hizo sentirte viva

Está claro que estas situaciones nos van a doler, ¡somos humanos, tenemos emociones! Pero debemos aprender a interiorizar el hecho de que son cosas que inevitablemente pasan y que se escapan de nuestro control.

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