El síndrome del comedor selectivo

Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
28 julio, 2019
Hablamos de un síndrome del comedor selectivo cuando una persona compone su dieta con no más de diez alimentos. Aquí te contamos en quiénes es más frecuente y cuáles son sus consecuencias.

El síndrome del comedor selectivo es un trastorno de la salud mental. Una persona lo padece cuando en su dieta regular no hay variedad de alimentos. Inclusive hay rechazo a la incorporación de alimentos nuevos.

Para que pueda diagnosticarse como síndrome, la persona tiene que haber ingerido menos de diez alimentos diferentes en total, en toda su dieta, durante al menos dos años.

Si se cumplen esos criterios, entonces estamos frente a la patología catalogada como tal. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales la incluye como enfermedad con su nombre en inglés: Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder (ARFIV).

Síndrome del comedor selectivo y su relación con otros trastornos

El síndrome del comedor selectivo puede ser la puerta de entrada a otros trastornos de la alimentación como:

  • Anorexia: pérdida de peso provocada por el enfermo, aún poseyendo bajo peso corporal. Se genera por un temor desmedido al aumento de peso.
  • Bulimia: es la sucesión de conductas impulsivas llamadas atracones, consistentes en grandes ingestas de comida en poco tiempo para luego expulsarlas a través de mecanismos no naturales como el vómito provocado.
  • Ortorexia: es la obsesión por consumir sólo alimentos considerados sanos por el paciente, a un nivel irracional, preocupándose todo el tiempo por el menú.
  • Vigorexia: es la obsesión patológica por mantener un cuerpo musculoso. Para lograrlo, las personas que la padecen practican ejercicio en demasía y alteran su dieta en extremo.

A quiénes afecta el síndrome del comedor selectivo

Si bien el trastorno puede aparecer en cualquier edad de la vida y afectar a cualquier ser humano, tiene poblaciones más susceptibles. Los dos grupos más afectados son los niños y los deportistas. Veamos con detenimiento cada uno.

Niños y el síndrome del comedor selectivo

Niño con síndrome del comedor selectivo
El síndrome del comedor selectivo es frecuente durante la infancia. Tiene una prevalencia de alrededor del 15% en menores de 6 años.

Los padres saben que con los niños se hace difícil la incorporación de alimentos. En los pequeños aparece una situación llamada neofobia alimentaria: el temor a probar alimentos nuevos.

Todo esto se combina: la selección específica de alimentos, la neofobia y la inapetencia. Generalmente entre los dos y los seis años. Y es normal que así sea. Es parte del proceso de crecimiento y desarrollo.

Los adultos deben entender que ese proceso es esperable en la edad preescolar. De todas formas, cuando se vuelve extremo, sí podemos hablar de síndrome de comedor selectivo en un niño. Se estima alrededor del 15% la prevalencia del síndrome entre los menores de seis años.

Es más frecuente entre las mujeres que los valores. Aproximadamente cada un niño que lo padece hay cuatro niñas con el síndrome.

El problema a largo plazo es que puede perpetuarse en la edad adulta. Muchas veces los padres se vuelven persistentes con la incorporación de forma contraproducente. Los niños ingresan a un círculo de ansiedad que estimula más la patología.

Se ha asociado la presencia del síndrome de comedor selectivo en la infancia con ciertas características de la personalidad que persistirían en la edad adulta:

  • Temor social
  • Poca adaptación al cambio
  • Trastornos obsesivos-compulsivos
  • Ansiedad

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Síndrome del comedor selectivo en deportistas

Cuando los que realizan deporte se profesionalizan o lo realizan con cada vez más frecuencia, corren el riesgo de obsesionarse. Esa obsesión puede hacerse evidente en la confección de la dieta.

Si el deportista sólo desea aumentar su volumen muscular o llevar el rendimiento al máximo a cualquier costa, entonces alterará la dieta. En algunos casos la dieta se altera a conciencia, como preparativo para una competencia y nada más. Otras veces hay supervisión de algún profesional de la nutrición. Pero no siempre.

Son comunes entre los deportistas las dietas basadas únicamente en proteínas. O también la dieta de pollo y atún en las tres comidas diarias con alternancia de pastas.

La poca variedad obliga al cuerpo a trabajar metabólicamente de formas atípicas. Eso es perjudicial en el largo plazo, pudiendo generar patologías del orden metabólico que se harán evidentes con el paso de los años.

Síndrome del comedor selectivo en deportistas
La dieta del deportista corre riesgo de volverse muy selectiva. Esto, a su vez, acarrea consecuencias en la salud a mediano y largo plazo.

Las consecuencias

La falta de nutrientes es grave para el organismo humano. Los macronutrientes y micronutrientes son vitales para que las células y tejidos corporales trabajen, se desarrollen, crezcan y se reparen.

Mínimas deficiencias pueden afectar el proceso de cicatrización, por ejemplo. En los niños que se encuentran en crecimiento no necesariamente habrá un bajo peso, pero sí puede existir talla baja asociada al déficit.

El sistema nervioso de los niños es particularmente sensible al síndrome. Puede haber una diferencia sustancial de coeficiente intelectual entre niños que padecen el síndrome y aquellos que no. Por supuesto, el rendimiento escolar se ve afectado.

No es menor tampoco la injerencia social que tiene el trastorno. Las personas con síndrome del comedor selectivo evitan asistir a eventos sociales donde hay comida –cumpleaños, por ejemplo. Saben que estarán expuestos en esas situaciones. Por ello, cada vez se retraen más y permanecen más tiempo en soledad, dificultando las posibilidades de ayuda externa.

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El tratamiento

Cuando el síndrome está instalado no es suficiente la buena intención de los ayudantes para revertir la dieta. Posiblemente fracasen si no hay un asesoramiento adecuado.

Es un trastorno de la salud mental, y como tal requiere profesionales de esa área. En no pocas ocasiones se trata de una combinación de trastornos. Es fundamental la consulta con psicólogos o psiquiatras para caracterizar el cuadro.

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  • Peroseni, Isabela Mateus, and Marta Fuentes Rojas. "Neofobia alimentar infantil." Revista dos Trabalhos de Iniciação Científica da UNICAMP 26 (2018).
  • Mammel, Kathleen A., and Rollyn M. Ornstein. "Avoidant/restrictive food intake disorder: a new eating disorder diagnosis in the diagnostic and statistical manual 5." Current opinion in pediatrics 29.4 (2017): 407-413.