El síndrome del nido vacío: cuando la soledad impregna el hogar

Aunque nos pueda afectar el síndrome del nido vacío cuando nuestros hijos se emancipan debemos comprender que es por su bien y que forma parte del ciclo de la vida

¿Te has sentido solo alguna vez? Si has sido padre seguramente hayas vivido la realidad en la que tus hijos se hacen mayores y abandonan el hogar. Esa soledad que sientes y que temes se denomina síndrome del nido vacío.

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Todas nuestras emociones y sentimientos se encuentran influenciados por lo que ocurre a nuestro alrededor. Eso no solo abarca situaciones de trabajo o familiares, sino que las personas aquí tienen un papel muy importante.

Es más, se podría decir que las personas desempeñan un rol fundamental en cuanto a esto, pues son las principales responsables de nuestras emociones.

En el caso de los padres, los hijos tarde o temprano abandonan el nido. Ellos lo saben, pero es duro, llegado el momento, enfrentarse a la soledad del hogar. Un hogar que ha cambiado y que, para ellos, ahora está impregnado de recuerdos.

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El síndrome del nido vacío y la pérdida

El síndrome del nido vacío puede definirse en una sola palabra: pérdida. La pérdida de los hijos que han decidido emanciparse, irse a vivir solos para estudiar lejos de casa o, simplemente, hacer su propia vida y construir una familia.

Es posible que sean las madres las que más experimenten la sensación de soledad en el hogar. Ellas los han llevado dentro y se sienten mucho más conectadas con sus hijos.

De alguna manera, son una parte importante de ellas y se sienten tremendamente responsables de lo que les pueda ocurrir.

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Pero, de repente, observas que su habitación se encuentra vacía. Ya no tienes que preocuparte por la hora a la que llega, y ni siquiera tendrás la oportunidad de discutir.

Todo ha cambiado y eso, como progenitor, te entristece. En muchas ocasiones, empiezas a desarrollar conductas que puede que tu hijo te recrimine, como llamarlo todos los días.

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Es normal, añoras ese contacto y la comunicación diaria. No obstante, todo ha cambiado.

Es mucho más difícil esta situación para los padres que se encuentran solos. Si están en pareja, el síndrome del nido vacío es mucho más fácil de sobrellevar, pero al estar solos la sensación de soledad se incrementa.

A pesar de esto, es una situación que tenemos que respetar y saber afrontar de la mejor manera. La tristeza y la añoranza son normales. Aunque cueste, es el momento de aceptar que los polluelos han volado del nido.

La situación actual de los jóvenes

El síndrome del nido vacío se ve alimentado de forma negativa por la situación actual que los jóvenes tienen que vivir. Son muchos los que a avanzadas edades aún no se han emancipado.

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El paro, la situación laboral precaria, la falta de motivación o la comodidad de estar en casa de los padres, favorece a que estos crean que sus hijos estarán con ellos toda la vida.

En el caso de que un trabajo surja, lo normal es que sea muy lejos de casa, a veces incluso haya que cambiar de país. Esto entristece aún más si cabe a los padres, que no se encuentran preparados para afrontar esta situación repentina.

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Cuando los hijos hacen su vida y tienen su propia familia lejos de sus padres, la sensación malestar de incrementa en estos al verse imposibilitados de cuidar y conectar con sus nietos.

Superar la marcha de los hijos

Es cierto que la relación entre padres e hijos determinará la gravedad o no de este síndrome. Como bien hemos dicho, los padres que están solos serán los más afectados. A pesar de esto, con esfuerzo, se puede llegar a superar.

  • Acepta la situación: en ocasiones nos empecinamos en ir en contra de una circunstancia que no está en nuestras manos resolver. Es el momento de aceptar que los hijos se han ido para hacer sus propias vidas.
  • Céntrate en tu pareja: si estás en pareja, a veces esta queda relegada porque centras toda tu atención en tus hijos. Ahora es el momento de hacer cosas juntos y recuperar un poco de vida conyugal.
  • No te quedes en casa: tanto si estás solo como en pareja, es el momento de recuperar ciertos hábitos sociales saludables. Quedar con los amigos, pasear o sumergirse en divertidas actividades pueden hacer que olvides la soledad que sientes cuando llegas a tu hogar.

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El síndrome del nido vacío es difícil de superar, pero no nos olvidemos que es una etapa por la que todo padre tarde o temprano pasa.

Aceptar la situación, entenderla y hacer un esfuerzo por llevarla lo mejor que podamos, serán nuestros grandes aliados.

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