El tiempo se lleva todo el dolor

Aunque nos parezca que las heridas del alma nunca van a sanar todo lo que necesitamos para que cicatricen es tiempo. Seguirán ahí, pero ya no dolerán

No importa el daño que te hayan hecho, lo mucho que has sufrido. Al final, el tiempo se lleva todo el dolor.

Son muchas las frases que hacen referencia a ese espacio que necesitamos para que esa herida que tenemos cicatrice. Una lesión que dejará marca, pero que ya no nos hará sentir nada.

Tendemos a buscar la solución aquí y ahora. Queremos un remedio efectivo con el que no nos haga falta una etapa de duelo o un periodo de aún más sufrimiento.

Descubre: ¿Es posible amar sin sufrir?

Sin embargo, esto no funciona así, y mucho menos cuando nuestros sentimientos y emociones se encuentran implicados.

Es necesario darle tiempo al propio tiempo.

El tiempo y la toma de una nueva perspectiva

mano

Nuestras emociones nos nublan la vista y nos vuelven ciegos. Es por eso por lo que, cuando somos espectadores de una situación, hay muchas cosas que no comprendemos.

Piensa, como ejemplo, en esas personas maltratadas que regresan con su pareja e incluso justifican sus malas acciones contra ellas.

Tú, como persona que presencia lo que ocurre, no entiendes cómo no pone una demanda o una denuncia. Cómo no busca ayuda… Quizás en su misma situación tú podrías haber actuado igual.

La persona maltratada tiene sentimientos encontrados y es víctima de una manipulación constante. Su falta de autoestima y sus emociones la llevan a no saber tomar decisiones.

Lee: Lo que tengo ahora es calma y me costó muchas tormentas conseguirla

mujer-fragmentada

¿Por qué tiende a justificar a su agresor? Simplemente, porque sus emociones la han vuelto ciega. No es lo mismo ver una circunstancia desde determinada perspectiva que vivirla en tus propias carnes.

Por eso, cuando las adversidades llegan a nuestra vida, es importante darles tiempo. Solo apartándonos y permitiéndoles cierto margen lograremos analizarlas mejor.

¿Verdad que cuando te encuentras en una circunstancia extrema no consigues actuar o hablar como te gustaría? Esto es porque tus emociones te controlan.

Lo que duele hoy dejará de doler mañana

mujer-nube-roja

Por muy difícil que haya sido nuestra vida en el pasado, hoy somos personas nuevas.

Aunque hayas atravesado por una experiencia de maltrato, hayas estado un largo periodo en paro o alguien que querías se haya marchado, todo esto ya no lo vives como antaño.

Nuestras emociones no perduran en el tiempo. No estamos durante todo un año tristes, ni siquiera podemos estar todo un día sintiéndonos completamente dichosos y felices.

Esto es porque fluctúan y cambian. ¿Qué ocurre si una emoción se prolonga? Entonces puede que estemos ante un caso de depresión o trastorno que habría que controlar.

No te pierdas: Resiliencia, capacidad para afrontar las adversidades

Pensemos en que tu pareja te ha sido infiel y esto te ha provocado un gran dolor. Ha pasado un periodo en el que no confiabas en nadie, pero esto no ha sido eterno. Al final, lo has superado.

Lo que hoy te duele dejará de doler mañana, o pasado o el mes que viene. Somos diferentes y necesitamos de nuestro propio tiempo para que todas esas heridas sanen.

Todo tiene su parte positiva

vuela

Aunque pienses en la más terrible de las situaciones, siempre hay una enseñanza positiva que se puede sacar de ella.

  • La primera es, sin duda, poder aprender. Si tropiezas con la misma piedra es porque así lo deseas. Si no está en tus manos sortearla, al menos sabrás enfrentarla con mayor entereza.
  • La segunda es que sales fortalecido. Todo problema o adversidad nos hará mucho más fuertes que antes, mucho más valientes.
  • La tercera es que te conocerás mejor a ti mismo. Lo que nos ocurre nos pone a prueba y nos ayuda a descubrir cómo actuamos ante todas esas circunstancias que no son cotidianas.

El dolor no te hace débil, sino más fuerte. Tan solo es algo que sientes, pero que, con el tiempo, se va.

Antes de irte lee: Perdona, suelta y cierra el pasado

Cuando mires hacia atrás no sentirás lo mismo e incluso puede que pienses “qué tonto he sido por actuar así, debería de haberlo hecho de otra manera”.

Sin embargo, si no hubieses pasado por ello nunca hubieses reflexionado sobre cómo actuaste en ese momento.

No nacemos aprendidos. Es más, nunca dejamos de aprender.

Recuerda que el sufrimiento siempre tiene los días contados.

Te puede gustar