¿Cómo elegir una conserva cien por cien saludable?

Para elegir la conserva más adecuada es conveniente considerar que las opciones algo más caras suelen ser las más naturales. Asimismo, deberemos optar por aquellas latas que no presenten abolladuras

Mucho se ha debatido sobre los efectos de comer alimentos enlatados y embutidos.

Los conservantes y el tema de la calidad alimenticia están en el centro de la polémica nutricional, pero no todo es tan gris como parece. En la actualidad, elegir una conserva saludable es posible.

De hecho, las conservas de alimentos marinos pueden ser una excelente alternativa en la dieta diaria. Se aportan vitaminas y nutrientes de calidad para niños y adultos.

El detalle está en saber optar por el producto adecuado.

A continuación, veremos algunos tips importantes para elegir una conserva nutritiva. Esto puede cambiar nuestra forma de ver esta opción alimenticia.

La conserva de pescado: el mito de los conservantes

Conservas

Aunque es mucho mejor comprarlo y comerlo fresco, el pescado conservado está cocinado, esterilizado y envasado para durar más y llegar al consumidor final.

A su vez, su envase es esterilizado y todo este proceso es lo que impulsa a esta presentación como una alternativa viable.

Este procedimiento es lo que nos asegura la no utilización de sustancias conservantes en este tipo de productos. El hermetismo no solo lo hace duradero, sino que, además, consigue que sus propiedades alimenticias se mantengan hasta el momento de comerlo.

En pocas palabras, los ácidos grasos omega 3, las proteínas, vitaminas y minerales llegan intactos hasta nuestra mesa. Claro que todo dependerá de la marca y la calidad del producto que escojamos a la hora hacer nuestras compras.

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Criterios básicos para elegir una conserva saludable

Conserva-vegetales

Aspectos como el valor nutricional, el tipo de pescado o incluso, el líquido que los acompaña, son elementos prioritarios a la hora de tomar una decisión en el supermercado.

Además, las marcas más costosas tienden a tener procesos de conservación mucho más naturales. Puede apreciarse una calidad notoria en relación al resto de las propuestas.

Es decir, si pretendemos incorporar a las conservas en nuestra dieta, lo idóneo es hacer una buena inversión. Asimismo, todo dependerá de lo que hagamos con el contenido de la lata.

  • Por ejemplo, un atún desmigado jamás podrá ser el ingrediente central del desayuno, pero si podría complementar una lasaña.
  • Por su parte, una ventresca puede constituir la carga proteínica de una merienda o cena, porque su carga proteínica es mucho más nutritiva.

También se recomienda optar por conservas bajas en sodio. Por lo general, cuando tienen mayores niveles de sal es porque esta se incluye en medio de su elaboración.

Así pues, cabe la posibilidad de que las denominadas “light” sean, en realidad, las más naturales.

Los tipos de pescado en conserva más recomendados

El atún y el bonito son excelentes opciones para realizar bocadillos y comidas no pesadas, con una carga proteica importante. Todo dependerá de cada presentación.

Por ello es fundamental leer en las etiquetas las características alimenticias del enlatado.

  • Otras opciones son los pescados pequeños como las sardinas, la melva, la caballa y las anchoas. Estas especies son ricas en omega 3. La buena noticia con estos no hay mayores peligros por ingesta de mercurio y xenobióticos.
  • Tampoco se pueden descartar los mariscos en conserva, debido a su alta concentración de hierro y calcio. Los más recomendables son los mejillones, almejas y berberechos.

El pulpo y el calamar también pueden ingerirse en estas presentaciones, de forma moderada.

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El tratamiento adecuado de las conservas

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No todo está en saber elegir una conserva adecuada. Por eso, nosotros debemos darle el tratamiento adecuado a este tipo de alimentos cuando decidimos comprarlos.

Una vez que abrimos el envase, lo correcto es pasar su contenido a un recipiente de cristal y refrigerarlo.

El almacenamiento es otro asunto importante. Para guardar las conservas se debe elegir un ambiente en donde no entre ni la luz, ni el calor.

Los estantes deben ser frescos, evitando la humedad. También debemos clasificarlos de modo tal que consumamos en primer lugar los que tienen mayor antigüedad.

Al momento de la compra, debemos evitar latas golpeadas, oxidadas o abolladas. Cualquier impacto puede afectar el estado de su contenido.

Además, si decidimos comerla dentro del recipiente, lo adecuado es lavar sus bordes.

Más allá de estas recomendaciones, esta modalidad de alimento conservado puede durar de 4 a 6 años y ser útil en meriendas y emergencias. Por eso es tan importante saber elegir una conserva saludable.