Embarazo psicológico: ¿qué es?

Raquel Lemos Rodríguez · 20 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médica María Belén del Río el 17 marzo, 2019
A algunas personas se les diagnostica un embarazo psicológico. Hoy veremos qué es realmente y de qué forma se puede tratar.

Todos hemos escuchado hablar del concepto de embarazo psicológico. No obstante, quizás lo veamos como algo distante. Un concepto que hemos visto en algunas películas o documentales.

En ocasiones hemos escuchado el término embarazo psicológico porque algún animal de nuestro hogar lo ha sufrido. Esto suele suceder sobre todo, en los perros. No obstante, las personas también podemos sufrir este tipo de embarazo que, también, es conocido como pseudociesis.

A lo largo de este artículo descubriremos sus características y las opciones de tratamiento más adecuadas.

Características de un embarazo psicológico

En la actualidad, los casos de embarazos psicológicos son bastante escasos, al menos en nuestra sociedad. La razón de esto se encuentra, como bien indican algunos estudios, en el significado social que tenga la gestación.

Hace muchos años, la mujer necesitaba tener hijos para sentir que había cumplido su cometido. Al estar biológicamente predispuesta para la gestación, la imposibilidad de concebir y el estrés que eso conllevaba, la hacían susceptible de sufrir pseudociesis.

Mujer embarazada sientiendo náuseas
En el embarazo psicológico, la mujer presentará unos síntomas físicos iguales que en el caso de que estuviera ante una gestación real.

En la actualidad, la importancia de tener hijos se ha reducido notablemente. Ahora existen otro tipo de intereses y el ser madre es una opción a la que muchas mujeres no se acogen. No obstante, no han de sentirse mal por ello.

Sin embargo, vamos a ver las características que nos permiten detectar un embarazo psicológico:

  • Aumento del volumen abdominal y del peso.
  • Náuseas matutinas iguales a las de un embarazo.
  • Ausencia de la menstruación.
  • Aumento de los senos y producción de leche.
  • Sensación de que se mueve el bebé.

A pesar de que todos estos síntomas podrían indicar, claramente, que hay un embarazo, en el caso de la pseudociesis estos aparecen sin que haya ningún bebé.

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Caso real de pseudociesis

La doctora Ana Cecilia Márquez redactó un caso de un embarazo psicológico real. En él exponía cómo una paciente de 34 años llegó a su consulta con un embarazo de 28 semanas. Al menos, esto era lo que ella aseguraba.

El motivo de la consulta era la ausencia de movimientos del bebé. Su gestación había sido diagnosticada debido a los síntomas que presentaba. Estos eran:

  • Amenorrea o ausencia de la menstruación.
  • Secreción de leche.
  • Aumento del volumen abdominal.
  • Somnolencia excesiva o hipersomnia.
  • Aumento del apetito.
  • Mareos y vómitos.
  • Cambios en la pigmentación de la piel.

Tras corroborar esta sintomatología, se realizó un estudio a la paciente en el que se evidenció que había una ausencia de latidos del bebé. Para ello, se realizó una ecografía, cuyas imágenes no reportaron ningún indicio de que la mujer era una gestante.

Tratamiento del embarazo psicológico

Mujer preocupada
La atención psicológica y psiquiátrica harán posible la recuperación del estado de salud de la mujer.

Como hemos podido comprobar, un embarazo psicológico provoca unos síntomas reales pero que no se corresponden con el estado de la mujer que los sufre. No es una situación fácil, por lo que los tratamientos suelen centrarse en el aspecto psicológico.

1. Atención psicológica

Este tipo de atención es imprescindible cuando se diagnostica un embarazo psicológico. Muchas veces las mujeres lo manifiestan como una manera de huir de alguna emoción que son incapaces de gestionar.

También, puede que sus ansias de ser madre y la incapacidad de hacerlo realidad (ya sea por problemas de pareja o de infertilidad), le provoquen un estrés y una ansiedad que derive en pseudociesis.

Todo esto se tratará en la consulta de un psicólogo. Normalmente, la mujer muestra rechazo ante la posibilidad de no estar embarazada. Sin embargo, en cuanto acepta lo que le sucede, este tipo de embarazo suele desaparecer de una manera espontánea.

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2. Participación psiquiátrica

A pesar de que asistir a la consulta de un psicólogo es importante, también puede serlo la participación de un psiquiatra. De hecho, estos dos profesionales suelen actuar en conjunto en determinadas situaciones para conseguir mejores resultados.

Además, en el caso de un embarazo psicológico, puede que se necesiten fármacos que induzcan la ovulación, cuya ausencia está provocando la amenorrea. De esta manera, la paciente puede ser consciente, con la vuelta de la menstruación, que su embarazo estaba solo en su imaginario.

¿Alguien cercano a ti ha sufrido alguna vez un embarazo psicológico? ¿Lo ha experimentado alguna mascota que has tenido? Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender mejor esta circunstancia por la que algunas mujeres pasan.

Con todo esto, recalcamos la importancia de ponerse en manos de profesionales de la salud psicológica, ya que con su ayuda no solo se podrá resolver esta situación, sino también poner solución y mejorar el bienestar de la paciente.

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