Una simple locura puede convertirse en lo mejor de tu vida

Valeria Sabater · 6 junio, 2016
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 14 enero, 2019
Es probable que cuando algo nuevo empieza en nuestra vida lo acatemos con cierto recelo. No obstante, en ocasiones tenemos que salir de nuestra zona de confort para encontrar la felicidad plena

Seguramente, a lo largo de tu vida has iniciado muchas cosas pensando que no valían la pena o, más aún, que eran una auténtica locura. Efectivamente, a veces nos dejamos llevar para ver hasta dónde nos conduce la vida. Ahí es donde reside la magia del ser humano. En ser capaces de abrirnos a nuevas experiencias para aprender y descubrir dónde reside nuestra felicidad y nuestro equilibrio.

¿Cuándo fue la última vez que te dejaste llevar por la alegría de vivir? ¿Cuál fue esa locura que te condujo a hacer cosas impensadas?

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Lo que empieza con locura e ilusión

Una locura maravillosa podría ser, por ejemplo, iniciar una relación con alguien completamente opuesto a nosotros, con otros gustos, y, sin embargo, afín en emociones y afectos. Es que la felicidad se esconde en los lugares más insospechados, con las personas más inesperadas y en los momentos más curiosos. Cada persona tiene su historia donde, sin duda, hallará muchos de esos instantes. Aquellos en los cuales se dejó llevar y encontró la felicidad.

Sin embargo, hay muchas personas reacias a «dejarse llevar», a aprovechar este tipo de instantes que aparecen en contadas ocasiones en la vida.

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locura y una nueva experiencia

La importancia de dejarse llevar

Quizás conozcas el concepto «flow«. Significa fluir, dejarse llevar por el curso de la vida. Es, sin dudas, un modo de encontrar la felicidad.

En ocasiones, llega una circunstancia inesperada y la dejamos ir porque no nos atrevemos o porque no confiamos. Quizás el día de mañana nos arrepintamos de esos momentos desaprovechados. Pero, no se trata de actuar sin pensar, de hacer cualquier cosa sin salvaguardar nuestra integridad emocional o física. Se trata solo de ser receptivos y, ante todo, intuitivos.

Dejarse llevar es, por encima de todo, confiar en uno mismo y entender que para hallar nuestro bienestar se necesita una dosis de valentía y una pizca de locura.

Nunca sabemos adónde nos llevan ciertos caminos

Ninguno de nosotros dispone de esa sabiduría que nos revela qué caminos debemos tomar, qué personas conviene evitar y qué puerta es mejor abrir. Nuestros mapas personales se van tejiendo en cada elección que tomamos y en cada error que cometemos.

No debemos olvidar que los mejores caminos se hallan siempre más allá de esa zona de confort en la que, a veces, nos instalamos perpetuando rutinas e infelicidades.

Lo que hay más allá de la zona de confort puede dar miedo e, incluso, puede parecer una locura. Pero, en ocasiones, todas esas emociones nuevas son la mejor medicina para nuestros pesares.

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Las «locuras» que se convierten en un modo de vida

Pongamos un ejemplo: alguien te propone que hagas algo, un postre, un vestido, una foto, que organices una fiesta, etc. Cuando lo haces, todos alaban el resultado, y te aconsejan que te dediques a ello, que lo conviertas en tu forma de vida, en tu trabajo.

A veces, la vida nos trae actos casuales que parecen sin importancia y, sin embargo, al poco tiempo nos damos cuenta que no es una locura. En realidad, puede ser lo mejor que hayamos experimentado hasta el momento.

Para que estas cosas sucedan es necesario mantenerse atentos y confiar en nuestro instinto. Es ahí donde se encuentra nuestro mejor valor, el de la seguridad personal.