¿En qué consiste la dieta del pH?

David Sanchez · 2 julio, 2018
Para llevar una vida saludable, es necesario que el pH de nuestro cuerpo esté regulado. Debe estar más bien alcalino.

La clave de la dieta del pH o alcalina está en aumentar la cantidad de alimentos alcalinos y reducir el consumo de alimentos ácidos. En consecuencia, se reducen al máximo, entre otros alimentos, los procesados, las proteínas animales, el azúcar, la cafeína. El objetivo es eliminar toxinas ácidas y aumentar el consumo de alimentos naturales ricos en minerales alcalinos como sodio, potasio, magnesio y calcio.

La función del pH en la nutrición

Para entender la función del pH, debemos saber que la acidez es una propiedad química importante de la sangre y otros fluidos orgánicos. Se expresa en la escala pH, en la que 7,0 es el valor neutro. Los valores por encima de 7,0 se consideran básicos o alcalinos, y por debajo, ácidos.

Llevar una dieta alcalina.

La sangre cumple dos funciones importantísimas: Transportar tanto nutrientes como oxígeno y retirar los residuos tóxicos del metabolismo. Estos residuos son de naturaleza ácida y deben ser evacuados a través del hígado, riñones, pulmones o piel. Para realizar estas funciones, el pH de la sangre debe inclinarse un poco hacia el lado alcalino del espectro.

Por tanto, en circunstancias normales, la sangre es ligeramente alcalina, con un pH que varía entre 7,35 y 7,45. En este sentido, el equilibro del pH en el cuerpo es la primera línea de defensa y la mejor resistencia contra las enfermedades. Esto se debe a que los elementos causantes de varias enfermedades no pueden sobrevivir en un estado alcalino, pero se fortalecen en ambientes ácidos.

Para ampliar información, puedes leer también: Los alimentos alcalinos y el cuerpo.

Los alimentos característicos de la dieta del pH

Hidratarse bien es una de las claves. El páncreas utiliza agua para alcalinizar el alimento que sale del estómago y entra en los intestinos. El cerebro, por su parte, necesita agua para efectuar las reacciones químicas que dirigen el cuerpo. Así, tomar agua en cantidades correctas es la parte más importante de la dieta del pH.

Los alimentos alcalinos se encuentran principalmente en las frutas, las verduras (los vegetales verdes, los cereales integrales, especias y probióticos) y en la miel. Los alimentos ácidos son las carnes, los quesos, los cereales y el alcohol.

Dieta ácido-alcalina.

En una lista más extendida de los alimentos alcalinizantes, podemos encontrar:

  • Aguacate
  • Perejil
  • Frutas no demasiado maduras
  • Patatas
  • Frutos secos
  • Agua mineral
  • Leche de almendras

Te recomendamos leer: Alimentos fermentados en la dieta: ¿por qué incluirlos?

Y aquí, la lista de algunos alimentos acidificantes consumidos habitualmente:

  • Vinagre
  • Zumo de frutas
  • Tomate
  • Legumbres
  • Cereales refinados
  • Azúcar
  • Carnes y vísceras
  • Marisco
  • Pescado
  • Huevos
  • Queso curado
  • Yogur o cuajada
  • Café
  • Cacao

La dieta del pH está indicada para aquellas personas que quieran combatir la obesidad. También se indica para aquellas que quieran mejorar su salud, prevenir problemas inflamatorios y eliminar toxinas del organismo.

El complemento perfecto para la dieta del pH

Curiosamente, la alimentación no lo es todo en la dieta del pH. Lo más aconsejable es practicar ejercicios adaptados a la constitución física, a la edad y al estado de salud. Eso sí, el ejercicio aeróbico, al incrementar el consumo y flujo de oxígeno en el organismo, es el complemento perfecto para esta dieta.

Hombre nadando.

Los problemas por un exceso de alimentos ácidos

A corto plazo, el consumo excesivo de alimentos ácidos genera caries e inflamación de las encías por inhibición de las glándulas salivales. A medio plazo, disminuye la secreción de ácido clorhídrico en el estómago. Sin embargo, a largo plazo, se produce un efecto rebote. Se estimulan las glándulas y segregan más ácido, provocando acidez crónica y aumentando el riesgo de padecer gastritis o úlcera.

Es muy importante no abusar de los antiácidos para combatir la acidez de estómago, pues desestabilizan aún más el equilibrio ácido-base. Si bien los ácidos fuertes provocan la sintomatología descrita, los pequeños estímulos o ácidos orgánicos débiles equilibran el pH. Por ello, uno de los pilares de una dieta coherente es tomar un vaso de agua con unas gotitas de limón en el desayuno.

En definitiva, esta es una dieta que nos permite mantener equilibrado el pH de nuestro organismo. Debemos hacer lo posible por inclinarlo hacia el lado alcalino, lo cual nos reportará beneficios y evitará problemas derivados del consumo excesivo de productos ácidos.

  • Cunningham, E. (2009). “What impact does pH have on food and nutrition?”, J Am Diet Assoc, 109 (10): 1816.
  • Pizzorno, J.; Frassetto, L. A., and Katzinger, J. (2010). “Diet-induced acidosis: is it real and clinically relevant?”, Br. J. Nutr., 103 (8): 1185-94.
  • Williams, S. (2001). Basic Nutrition Diet Therapy. Missuori (MD): Mosby.