¿En qué momento de la depresión se debe buscar ayuda?

Es muy probable que el afectado no se dé cuenta, por lo que sus allegados deben prestar atención a algunas señales que pueden indicar que la persona con depresión necesita ayuda.

La depresión es un trastorno psicológico muy extendido en este siglo. La persona padece un sufrimiento emocional constante y del que no encuentra salida. Al comienzo, los síntomas pueden pasar desapercibidos o los podemos confundir con una mala racha personal. Una pregunta clave que debemos hacernos es: ¿En qué momento de la depresión se debe buscar ayuda?

En este artículo tratamos de puntualizar algunos aspectos comunes en la conducta de las personas que empiezan a padecer una depresión. De esta forma práctica, será más sencillo identificarlos y prestarles atención para poder buscar ayuda psicológica cuanto antes y prevenir un estado más grave.

Cuando no hay una causa concreta para la depresión

Sería lógico y comprensible entrar en un estado de profunda tristeza o dolor si ha fallecido un familiar cercano. Sin embargo, si de forma gradual empezamos a sentir un desánimo y tristeza desmedida, sin causa aparente, puede ser un indicativo del comienzo de un estado depresivo. A veces puede aparecer tras una época de euforia o grandes logros, lo cual significa que no siempre está asociada a dificultades o fracasos.

Cada persona es un caso diferente y se muestra de formas muy diversas. No obstante, debemos estar alerta cuando ese abatimiento, tristeza y desespero perdure hasta el punto de cambiar nuestra normalidad o vida cotidiana.

Pensamientos negativos

Otro de los indicativos de la depresión por el que se debe empezar a buscar ayuda son los continuos pensamientos negativos. Sucede cuando la persona cae en un bucle sin salida, de negatividad y pensamientos autodestructivos. En esa etapa todo puede parecer un problema y cualquier actividad se convierte en un reto imposible.

Aparecen pensamientos negativos de infravaloración de diferentes tipos:

  • Victimismo: La persona se siente y se sitúa como víctima en cualquier contexto para aumentar todavía más la gravedad de su estado.
  • Extremismo: El mundo está a mi favor o en mi contra. No hay lugar para el diálogo o las diferencias de opiniones. Todo es o blanco o negro.
  • Catastrofismo: Se entra en un círculo vicioso en el que se cree que todo va a salir mal.
  • Desconfianza: Cuando se cree que los demás tienen una opinión negativa de nosotros.
  • Complejo de inferioridad: Sentirse menos que los demás.
  • Anticipación al futuro: Quedarse sin hacer nada al creer que lo que va a suceder será malo.

Falta de higiene

Cuando se entra en un estado psicológico depresivo, con la desidia y el desánimo, suele descuidarse la higiene personal. Con la depresión la persona suele abandonarse y, acciones sencillas y cotidianas, como lavarse los dientes, ducharse o peinarse, suponen un gran esfuerzo.

Si la persona con depresión vive sola, también puede observarse la falta de higiene en su domicilio. Veremos un nuevo indicativo para pedir ayuda psicológica si hay comportamientos de dejadez como camas sin hacer, suelos sucios, plantas y mascotas desatendidas, habitaciones oscuras y poco ventiladas, etc.

Aislamiento social

Otro de los graves perjuicios de la depresión es el aislamiento social y la reclusión. Algunos indicativos de esta desmedida introspección suelen ser:

  • No querer tener contacto con otras personas.
  • No querer salir de casa.
  • Despreocuparse por atender a las amistades.
  • No responder a las llamadas.
  • Aislamiento emocional de las personas cercanas, como la pareja.
  • Nula conversación.
  • Pérdida del sentido del humor y la alegría.

El aislamiento social suele derivar en problemas en el aprendizaje, dificultades en la toma de decisiones y en déficit de atención. También puede generar conductas desequilibradas o extrañas, empeoramiento físico y cierta insensibilidad hacia todo.

 

No querer comer

Es obvio que cuando una persona adopta una actitud diaria de no querer comer hay un problema de algún tipo. Esta conducta de malos hábitos alimentarios también puede darnos pistas sobre un posible problema de fondo, como es la depresión.

Es necesario acudir a un profesional y así descartar otro tipo de enfermedad crónica como los trastornos alimentarios (bulimia, anorexia, vigorexia, ortorexia o los atracones).

La consecuencia de esta conducta afecta a nivel físico y mental:

  • Debilitamiento del cuerpo por falta de energía y tono muscular.
  • Pérdida excesiva de peso y riesgo cardiovascular al haber una severa deshidratación.
  • Fatiga crónica.
  • Dolores estomacales.
  • A nivel intelectual aparece una lentitud o pesadez de pensamiento, en los que la persona parece como ausente o ida.