Encontré mi camino, pero… ¿Dónde se han ido todos?

A lo largo de nuestra vida es probable que tengamos que dejar por el camino muchas amistades que, lejos de ser verdaderas, no nos aportan e incluso nos perjudican para lograr nuestros sueños

No hay momento vital más pleno y satisfactorio como ese en que, por fin, hallamos nuestro camino personal y profesional, cuando cada esfuerzo invertido ha conseguido su triunfo merecido.

Ahora bien, en ocasiones, cuando alcanzamos esa meta tan esperada sucede algo curioso: muchos de los que nos rodeaban en un principio ya no están con nosotros.

Esto puede deberse, sin duda, a que nos encontramos en otro escenario, otra ciudad y con otra gente. No obstante, hay quien echa a faltar esa alegría cómplice de sus amigos y de esa familia que celebra, por fin, que hayamos encontrado nuestro camino.

Es como si al encontrar la felicidad personal algo se hubiera debilitado en algunas personas que antes nos eran cercanas.

No podemos decir que sea debido a la envidia, sino más bien a esa ruptura en cuanto a afinidades y una cierta dificultad de alegrarse por el hecho de que hayamos alcanzando el bienestar.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Ese camino que, en ocasiones, hemos de emprender en soledad

Todos tenemos sueños, pero solo los valientes ponen en marcha sus estrategias, sus esfuerzos y sus recursos para alcanzarlos. Aunque ello suponga tener que ir a contracorriente y desoír a aquellos que nos ponen muros y nos repiten eso de “tú no puedes, tú no sabes”.

Lo vemos con detalle.

Los que están con nosotros para poner anclas a nuestros sueños y anhelos

Hay familias que ponen muros a las aspiraciones de sus hijos, que los encierran en sus burbujas de protección tengan la edad que tengan porque, de este modo, logran tenerlos siempre a su lado.

  • Hay quien pone trabas a que inicien ciertos estudios, a que tengan determinados trabajos e incluso, por qué no, a que tengan parejas afectivas.
  • Todo ello haría que tarde o temprano dejaran el hogar e iniciaran sus propios caminos, sus propias líneas vitales lejos del vínculo paterno materno.

Es ley de vida y, sin embargo, no todo el mundo puede aceptarlo.

  • Por ello, muchas personas no tienen más remedio que “romper” ese lazo para alcanzar sus sueños y sus felicidades, y al hacerlo, se dan cuenta de que sus familias ya no están con ellos.

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Es un hecho triste y hasta dramático. De ahí que sea necesario respetar las elecciones de nuestros hijos, así como la opinión de nuestros padres,  pero ser capaces a la vez de luchar por nuestros propios sueños, nuestros proyectos.

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Quien te quiere te apoyará en los instantes de dificultad y compartirá tus felicidades

Sabemos que los amigos y la familia deben estar con nosotros en los instantes complejos, en los más duros y decisivos. Ahora bien, algo de lo que no siempre se habla es de la necesidad de contar con ellos también cuando, por fin, alcanzamos nuestras victorias y triunfos personales.

  • Un ascenso en el trabajo y una buena posición laboral es algo que los nuestros deben vivir también con felicidad, no con incomodidad.
  • Si por fin iniciamos una relación con esa persona de la que llevábamos largamente enamorados, no tiene por qué suponer el que nuestras amistades dejen de llamarnos o de quedar con nosotros.

Son situaciones, sin duda, tan complejas como curiosas que nos hacen recordar esa recurrida frase de “quiero que seas feliz, pero no más que yo”.

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Ahora bien, nunca debemos olvidar que las personas que de verdad merecen la pena son aquellas que nos dan la mano en cada camino que emprendemos, que nos ofrecen ánimos, apoyo y esa confianza plena para que alcancemos nuestros objetivos.

Una vez los alcanzamos, quien de verdad nos quiere compartirá nuestra alegría con sinceridad y orgullo. Al igual que nosotros mismos lo haríamos por ellos.

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Aunque debamos hacerlo en soledad, merece la pena luchar por nuestros sueños

En ocasiones no hay más remedio que apretar los dientes, endurecer nuestro corazón y poner un pie delante de otro para alcanzar nuestros destinos. Esos en los que somos dueños de nosotros mismos y de nuestras felicidades.

  • Quien pone vetos a tus caminos no te respeta, y por ello, no debes temer el emprender ese camino en soledad.
  • Quien te repite una y otra vez “quédate y aguanta un poco más”, “no vale la pena”, o “mejor olvídate de eso porque no va contigo, confórmate con lo que tienes”, es esa voz que te apaga y te anula.

No los escuches, atiende solo a tu voluntad, sé valiente.

A lo largo de nuestro ciclo vital nos vamos a encontrar con muchas personalidades con una habilidad especial para aplacar nuestras ilusiones y obligarnos a que nada cambie. Porque con ello, se aseguran de tenernos siempre a su lado en las mismas condiciones.

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No lo permitas. Sean cuales sean tus objetivos, sueños y voluntades encuentra esa fuerza y ese entusiasmo que hay en ti para llegar a la cumbre que deseas.

Una vez allí, estarán contigo las personas que de verdad lo merecen.