Enfermedad de Akureyri

Este artículo ha sido verificado y aprobado por José Gerardo Rosciano Paganelli el 22 febrero, 2019
Alicia Romero · 3 diciembre, 2017
La enfermedad de Akureyri predomina en mujeres jóvenes, entre los 25 y los 45 años.

La enfermedad de Akureyri o síndrome de fatiga crónica (SFC) es un cuadro complejo que cursa con fatiga mental y física debilitante, sin causa conocida y de curso crónico.

No se conoce la prevalencia en la población debido al difícil diagnóstico del cuadro, que desde su origen ha planteado debates sobre su existencia y sus definiciones.

Se ha descrito bajo distintas nomenclaturas a lo largo de la historia, como encefalomielitis infecciosa aguda, enfermedad de Islandia o enfermedad de Royal Free.

¿Qué es la enfermedad de Akureyri?

Clínica

Lo determinante en este cuadro es la aparición brusca y acusada de fatiga crónica. Se entiende por este término a la presencia un gran cansancio que dificulta la realización de una actividad física o mental, y que no mejora con el descanso.

Para hablar de fatiga crónica, esta debe estar presente durante un período de tiempo prolongado de al menos 6 meses. En el curso de la patología pueden distinguirse distintos estadios:

Ver también: Fatiga adrenal: la razón por la que te sientes siempre cansado

EPISODIO AGUDO

Fatiga

Suele aparecer en personas activas, durante el curso de una enfermedad común o un episodio de estrés agudo.

Parece estar relacionada con la  mononucleosis infecciosa y otras infecciones víricas. La instauración de la fatiga suele ser rápida, se asocian otros síntomas:

  • En primer lugar, tos.
  • También fiebre.
  • Mialgias (dolores musculares).
  • Por último, dolor en la deglución.

Tras este episodio persiste un agotamiento franco, con un impacto que limita la actividad y capacidad previa en un 50% (al menos durante 6 meses). Esto conduce a una discapacidad persistente.

CUADRO ESTABLECIDO

Tras el episodio agudo se instauran síntomas crónicos. Asociados siempre a la fatiga, los más comunes en la enfermedad de Akureyri son:

  • Faringitis.
  • También dolor de cabeza.
  • Dolores articulares.
  • Alteraciones en la temperatura corporal.
  • Por último, ganglios inflamados.

Los síntomas digestivos como la diarrea, dolor abdominal o anorexia son menos comunes. También puede existir asociación con parestesias o visión borrosa. Además, la fatiga suele asociarse a alteraciones del sueño y otras manifestaciones neurocognitivas:

  • En primer lugar, ataxia y otros trastornos psicomotrices.
  • Además, fallos en el procesamiento y recuperación de las palabras.
  • Por otro lado, alteraciones de la concentración, orientación o memoria a corto plazo.
  • Por último, trastornos sensoriales y perceptivos: ansiedad, hipersensibilidad a ruidos, fotofobia (sensación molesta asociada a la luz ambiental).

Evolución del cuadro

Fatiga constante

La clínica del síndrome de la fatiga crónica tiene un carácter permanente e intermitente. No se revierte con el reposo ni al recuperar horas de sueño, pero además empeora con el estrés.

Puede limitar de forma importante la vida social y laboral de individuo, pudiendo acarrear problemas cognitivos como la ansiedad y la depresión. Por otra parte, puede tener un curso cíclico, a veces estacional. De hecho, cada episodio puede ser distinto, con escasos periodos asintomáticos.

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Diagnóstico de la enfermedad de Akureyri

Diagnóstico de la enfermedad de Akureyri

El diagnóstico del síndrome de fatiga crónica es un diagnóstico de exclusión. Es necesario descartar otros procesos médicos y psiquiátricos que produzcan los síntomas descritos. Tiene importancia vital una buena anamnesis que indague sobre la forma de la aparición de la fatiga y su duración.

Recordemos que el inicio suele ser brusco. Además, es frecuente que entre los antecedentes personales de los pacientes aparezcan trastornos psiquiátricos.

La exploración física y las pruebas complementarias pueden ayudar a descartar otras posibles causas del agotamiento que refieren estos pacientes. En la exploración inicial pueden aparecer los síntomas antes mencionados. Las pruebas complementarias suelen incluir:

  • En primer lugar, hemogramas.
  • Además, serologías víricas.
  • Pruebas del nivel inmunológico.
  • Por último, medición de parámetros endocrinos.

Deben excluirse trastornos psiquiátricos mayores

Algunos trastornos que hay que descartar son el alcoholismo, la obesidad o la infección por VIH. No obstante, no existen pruebas determinantes ni diagnósticas de esta entidad, se basa en una serie de criterios y en la exclusión de patologías orgánicas o psicológicas que puedan provocar la clínica descrita.

¿Hay cura actualmente?

Actualmente no existe tratamiento curativo para la enfermedad de Akureyri. El abordaje terapéutico se limita a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Ver también:

  • Casas Rivero, J. (2009). Síndrome de fatiga crónica. Pediatria Integral. https://doi.org/10.1016/S1138-3593(09)72676-0
  • Mansilla, F. (2003). El síndrome de fatiga crónica: del modelo de susceptibilidad a la hipótesis de la cadena de estrés en el área laboral. Revista de La Asociación Española de Neuropsiquiatría. https://doi.org/10.4321/S0211-57352003000200003
  • Faro, M., Sàez-Francás, N., Castro-Marrero, J., Aliste, L., Fernández de Sevilla, T., & Alegre, J. (2016). Diferencias de género en pacientes con síndrome de fatiga crónica. Reumatologia Clinica. https://doi.org/10.1016/j.reuma.2015.05.007