Enfermedad de Akureyri

Alicia Romero 3 diciembre, 2017
La enfermedad de Akureyri predomina en mujeres jóvenes, entre los 25 y los 45 años.

La enfermedad de Akureyri o síndrome de fatiga crónica (SFC) es un cuadro complejo que cursa con fatiga mental y física debilitante, sin causa conocida y de curso crónico. No se conoce la prevalencia en la población debido al difícil diagnóstico del cuadro, que desde su origen ha planteado debates sobre su existencia y sus definiciones. Se ha descrito bajo distintas nomenclaturas a lo largo de la historia, como encefalomielitis infecciosa aguda, enfermedad de Islandia o enfermedad de Royal Free.

Clínica

Lo determinante en este cuadro es la aparición brusca y acusada de fatiga crónica. Se entiende por este término a la presencia de cansancio precoz que dificulta la realización de una actividad física o mental, y que no mejora con el descanso. Para hablar de fatiga crónica, esta debe estar presente durante un período de tiempo prolongado de al menos 6 meses. En el curso de la patología pueden distinguirse distintos estadios:

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EPISODIO AGUDO

Fatiga

Este cuadro suele aparecer en personas activas, durante el curso de una enfermedad común o un episodio de estrés agudo. Parece estar relacionada con la  mononucleosis infecciosa (de hecho, otra denominación de esta patología es síndrome de infección crónica por el virus Eipstein-Barr) y otras infecciones víricas. La instauración de la fatiga suele ser rápida, se asocian otros síntomas:

Tras este episodio persiste un agotamiento franco, con un impacto que limita la actividad y capacidad previa en un 50% (al menos durante 6 meses). Esto conduce a una discapacidad persistente

CUADRO ESTABLECIDO

Tras el episodio agudo se instauran síntomas crónicos. Asociados siempre a la fatiga, los más comunes en la enfermedad de Akureyri son:

  • Faringitis u odinofagia.
  • Cefalea (dolor de cabeza).
  • Dolores articulares o artralgias en distintas localizaciones.
  • Febrícula o distermia (alteraciones en la temperatura corporal) de curso intermitente.
  • Adenopatías o ganglios inflamados, principalmene en las regiones axilares y cervicales.

Los síntomas digestivos como la diarrea, dolor abdominal o anorexia son menos comunes. También puede existir asociación con parestesias, visión borrosa o incluso exantemas cutáneos. Además, la fatiga suele asociarse a alteraciones del sueño y otras manifestaciones neurocognitivas:

  • Ataxia y otros trastornos psicomotrices.
  • Fallos en el procesamiento y recuperación de las palabras.
  • Alteraciones de la concentración, orientación o memoria a corto plazo.
  • Trastornos sensoriales y perceptivos: ansiedad, hipersensibilidad a ruidos, fotofobia (sensación molesta asociada a la luz ambiental).

Evolución del cuadro

Fatiga constante

La clínica del síndrome de la fatiga crónica tiene un carácter permanente e intermitente. No se revierte con el reposo ni al recuperar horas de sueño, pero además empeora con el estrés. Puede limitar de forma importante la vida social y laboral de individuo, pudiendo acarrear problemas cognitivos como la ansiedad y la depresión. Por otra parte, puede tener un curso cíclico, a veces estacional. Cada episodio puede ser distinto, con escasos periodos asintomáticos.

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Diagnóstico de la enfermedad de Akureyri

Diagnóstico de la enfermedad de Akureyri

El diagnóstico del síndrome de fatiga crónica es un diagnóstico de exclusión. Es necesario descartar otros procesos médicos y psiquiátricos que produzcan los síntomas descritos. Tiene importancia vital una buena anamnesis que indague sobre la forma de la aparición de la fatiga y su duración.

Recordemos que el inicio suele ser brusco, a veces tras brotes infecciosos o periodos de estrés y la limitación residual debe ser acusada, al menos de un 50% de la actividad previa. Además, es frecuente que entre los antecedentes personales de los pacientes aparezcan trastornos psiquiátricos.

La exploración física y las pruebas complementarias pueden ayudar a descartar otras posibles causas del agotamiento que refieren estos pacientes. En la exploración inicial pueden aparecer los síntomas antes mencionados (faringitis, exantema o adenopatías). Las pruebas complementarias suelen incluir:

  • Hemogramas.
  • Serologías víricas.
  • Pruebas del nivel inmunológico.
  • Medición de parámetros endocrinos.

La proteína RNasal se solicita cuando hay alta sospecha de síndrome de fatiga crónica, la cual está presente en un 80% de los pacientes

Deben excluirse trastornos psiquiátricos mayores que puedan desencadenar los síntomas mencionados, aunque ya hemos comentado que el componente depresivo o ansioso es común en la enfermedad de Akureyri. Otros trastornos que hay que descartar son el alcoholismo, la obesidad o la infección por VIH. No obstante, no existen pruebas determinantes ni diagnósticas de esta entidad, se basa en una serie de criterios y en la exclusión de patologías orgánicas o psicológicas que puedan provocar la clínica descrita.

Actualmente no existe tratamiento curativo para la enfermedad de Akureyri. El abordaje terapéutico se limita a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Alicia Romero

Estudiante de Medicina. La cultura es aquello que queda cuando todo lo demás se va, así que vamos a cultivarla.

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