Enfermedad de Albright

Alicia Romero · 3 diciembre, 2017
También conocida como síndrome de McCune-Albright, se trata de una enfermedad rara que se caracteriza por pigmentación anormal de la piel, alteraciones en el desarrollo óseo y pubertad precoz.

La enfermedad de Albright es una enfermedad genética no hereditaria. Esto quiere decir que la causa es una mutación genética que tiene lugar en las células somáticas (no reproductivas) del individuo, por lo que no hereda la mutación de sus progenitores ni la transmitirá a la descendencia. Este hecho se denomina mutación “de novo”.

Causas

El gen implicado en la enfermedad de Albright es el gen GNAS1, localizado en el cromosoma 20. Esta alteración se produce durante el desarrollo fetal temprano, en las primeras 10 semanas de gestación. Este gen está implicado en la regulación hormonal, por lo que su mutación implica una superproducción de hormonas.

Dada su precoz aparición en el desarrollo, la mayoría de las células presentan la mutación. Sin embargo, existen poblaciones de células normales. Esta situación genética se denomina mosaicismo

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Manifestaciones clínicas

Manifestaciones clínicas (2)

Los síntomas característicos constituyen una triada aunque cabe destacar que esta no siempre está presente. Dicha triada se constituye por los siguientes síntomas:

  • Alteraciones óseas.
  • Pigmentación anormal de la piel.
  • Pubertad precoz por una alteración hormonal.

No obstante, en función del momento en el que se produce la mutación se afectarán más o menos células, por lo que existen grandes variedades entre los síntomas de acuerdo al paciente:

  • En los casos más graves, aparecen alteraciones de la función hepática y brotes de diarrea durante el primer año de vida.
  • En cambio, la mayoría de los casos no se diagnostican hasta la aparición de manchas cutáneas.

Alteraciones óseas

En la enfermedad de Albright hay una displasia fibrosa. Esto quiere decir que el tejido óseo es sustituido por tejido fibroso en distintas áreas del esqueleto. Como consecuencia, el crecimiento óseo es irregular y acelerado, lo cual causa fracturas óseas frecuentes y deformidades esqueléticas. 

Estas alteraciones suelen aparecer a partir de los 10 años, en función de donde asienten tendrán distintas manifestaciones:

  • Alteraciones en los huesos del cráneo.
    • Asimetría y deformidad facial.
    • Alteraciones de la mordida, por crecimiento anómalo de los huesos que configuran la mandíbula (hueso maxilar y hueso mandibular).
    • En casos severos, pueden comprimir los nervios óptico, acústico o vestibular, provocando entonces alteraciones de la visión, audición y equilibio, respectivamente.
  • Alteraciones de los huesos largos.
    • Si afecta a los huesos de las extremidades inferiores, que sostienen el peso del organismo, son frecuentes las fracturas y las deformidades.
    • Los brazos pueden tener longitudes anormales.
  • Alteraciones en la columna vertebral. Estas producen una anormal curvatura de la columna, cursando de forma eventual con escoliosis.

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Pigmentación anormal de la piel

Manchas en la piel a causa del estrés

Es frecuente la presencia de manchas ”de café con leche”, es decir, placas cutáneas de color marrón y blanco (de distinta intensidad) y pueden estar presentes desde el nacimiento. La piel de la zona puede estar elevada o no, y con el crecimiento pueden aumentar de tamaño. La localización es variable, a veces presentes únicamente en una parte del cuerpo.

Las manchas no son exclusivas de la enfermedad de Albright, también aparecen en otras patologías como la neurofibromatosis e, incluso, en sujetos sin patología alguna, como una simple mancha de nacimiento.

Aunque son muy inespecíficas tiene interés su diagnóstico pues son indicativas de este trastorno. Así, el hecho de que los bordes de las placas son irregulares en la enfermedad de Albright, a diferencia de las que aparecen en otras alteraciones.

Alteración hormonal

Como hemos dicho antes, la mutación del gen GNAS1 produce una producción excesiva de hormonas. En la mayoría de los casos afecta a las gónadas (ovarios y testículos) por lo que se manifiesta con una pubertad precoz:

  • En las niñas es más frecuente que en niños. Los ovarios producen un exceso de estrógenos en la infancia por lo que aparece una menstruación precoz, a veces anterior al desarrollo de las mamas, hecho característico de este síndrome.
  • En los niños. En este caso la hormona implicada es la testosterona producida en los testículos. Esto conlleva un crecimiento precoz de los testítulos o del pene, acompañado de otros caracteres sexuales como el vello púbico.

Este hecho puede acompañarse de un crecimiento temprano que después cesa, por lo que es común que los sujetos tengan baja estatura. Esto es más acusado si además se acompañan de alteraciones óseas graves.

Otras alteraciones hormonales pueden ser el hipertiroidismo, por un aumento de la producción de hormonas tiroideas; y un excesivo funcionamiento de la glándula pituitaria, que sintetiza la hormona de crecimiento. Es mucho menos frecuente pero puede cursar con los siguientes trastornos:

  • Acromegalia, si aparece en edad adulta, que cursa con un crecimiento excesivo de las manos y los pies, con rasgos faciales característicos.
  • Gigantismo, si aparece durante la etapa de crecimiento.

Estos trastornos hormonales pueden relacionarse con la presencia de tumores endocrinos, como por ejemplo:

  • Cáncer de glándula pituitaria.
  • Cáncer de testículo en varones.
  • Cáncer de glándulas paratiroides.

Diagnóstico de la enfermedad de Albright

Diagnostico cancer de piel

Para el diagnóstico de la enfermedad de Albright debe estar presente la displasia fibrosa acompañada de las alteraciones cutáneas o de algún trastorno endocrino. A veces las manchas con café con leche son el primer indicio de la patología, visibles en distintas partes del cuerpo como placas cutáneas de distinto tamaño.

Las alteraciones óseas pueden verse mediante radiografías u otros métodos de imagen. El estudio histológico del tejido óseo puede ser útil para confirmar la displasia fibrosa subyacente.

El trastorno endocrino subyacente debe comprobarse con un análisis de sangre u orina que muestre los niveles elevados de hormonas.

No existe tratamiento curativo para la enfermedad, los abordajes posibles actualmente consisten en disminuir las deficiencias derivadas de las alteraciones óseas y ayudar a controlar el desajuste hormonal.