Enfermedad de Bowen o cáncer de piel escamocelular

Alicia Romero 3 marzo, 2018
Este tipo de cáncer de piel es poco frecuente. Se caracteriza porque las células que se ven afectadas son los queratinocitos.

La enfermedad de Bowen es un cáncer que afecta a la capa más superficial de la piel, la epidermis. Suele afectar a adultos mayores de 60 años, sin apenas diferencia entre hombre y mujer. Es una forma precoz o precancerosa, se denomina in situ. Esto quiere decir que está localizado y las células, aunque sean malignas, no se expanden más allá de la epidermis.

Aún así, las células cancerosas pueden adquirir carácter invasor y comenzar a diseminarse por otros tejidos. Cuando esto ocurre el cáncer pasa a llamarse carcinoma espinocelular. De hecho, otro nombre para la enfermedad de Bowen es carcinoma espinocelular in situ.

Por esta razón tiene mucho interés saber identificar esta patología antes de que evolucione a formas más agresivas. El riesgo de evolución a carcinoma espinocelular es entre un 3 y un 5%.

Patogenia de la enfermedad de Bowen

Patogenia de la enfermedad de Bowen

La piel está formada por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis. La epidermis es la capa más superficial y la primera barrera de contacto con el exterior. Esta capa está expuesta a roces, radiaciones solares, el calor o el frío del exterior… Por ello, tiene que ser rígida e impermeable para que no se pierda calor y proteger al cuerpo de las agresiones.

Esta dureza la consigue gracias a unas células especializadas llamadas queratinocitos. Estás células son las más abundantes de la epidermis, y producen queratina, que confiere la resistencia que tiene esta capa de la piel. Se agrupan en cuatro o cinco capas distintas con queratinocitos de distintas características.

En la enfermedad de Bowen, los queratinocitos se alteran y se dividen de forma descontrolada pero sin salir de la epidermis. Es decir, el cáncer escamocelular es una lesión precancerosa queratinocítica. Si las células malignas se desplazan a otras capas de la piel o tejidos distales, se produce un carcinoma espinocelular, invasor y agresivo.

Ver también: ¿Cuáles son las señales de alerta de cáncer de piel y cómo actuar?

Clínica de la enfermedad de Bowen

Las lesiones de la enfermedad de Bowen suelen localizarse en las piernas o en la cabeza. Aparecen unas lesiones elevadas de tamaño variable llamadas placas. Estas placas están enrojecidas o eritematosas y las células más superficiales se descaman.

El crecimiento de estas lesiones suele ser lento. Aunque están bien delimitadas, los bordes son irregulares y puede haber zonas más oscuras que se llaman focos de pigmentación. Estas áreas se producen por un aumento de melanina, un pigmento que producen otras células epidérmicas llamadas melanocitos. La melanina es la responsable del color de la piel.

Hay que diferenciar estas lesiones de otras patologías cutáneas parecidas a simple vista como la queratosis seborreica o la psoriasis.

Diagnóstico de la enfermedad de Bowen

Efectos secundarios de la biopsia

El diagnóstico de sospecha se establece por la observación de la lesión con un dermatoscopio. Este instrumento es un microscopio manual con una luz polarizada que permite ver las lesiones con mayor detalle.

Aunque con esta observación puede descartarse la enfermedad de Bowen, la confirmación debe hacerse con una biopsia.

Una biopsia es una muestra de tejido que se extrae para estudiar sus características microscópicas. Esta prueba permite observar el crecimiento de queratinocitos atípicos y confirmar la enfermedad de Bowen. Las células atípicas no deben sobrepasar la epidermis, y puede haber afectación de los folículos pilosos, que son las estructuras microscópicas donde nacen los pelos.

Te recomendamos leer: ¿En qué consiste una biopsia?

Tratamiento de la enfermedad de Bowen

La primera opción terapéutica es la extirpación de la lesión mediante cirugía. Aunque es una patología precancerosa conviene minimizar el riesgo de evolución a carcinoma invasivo. Se extirpa la placa y además, permite conocer de forma exacta los límites de la lesión.

Tratamiento de la enfermedad de Bowen

El problema es que la localización del tumor puede complicar la cirugía. Además, la cicatrización de la piel es diferente en cada zona del cuerpo, por lo que hay que tener en cuenta la cicatriz que pueda quedar después de la intervención, sobre todo si la lesión está en una zona visible.

En los casos donde no se recomienda la cirugía hay otras opciones, entre ellas:

  • Crioterapia: aplicación de frío en la lesión para destruirla.
  • Electrocirugía: se utiliza la corriente eléctrica para destruir la lesión o cortar su vascularización, es decir, evitar que las células cancerosas reciban sangre para que mueran.
  • Tratamiento farmacológico con quimioterapia: tiene una alta tasa de curación, los fármacos más utilizados son el 5-fluorouracilo o el imiquimod, en ciclos de tratamiento de duración variable en función de la extensión de la lesión.
Alicia Romero

Estudiante de Medicina. La cultura es aquello que queda cuando todo lo demás se va, así que vamos a cultivarla.

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