La enfermedad del hígado graso: qué es y cómo se puede tratar

Yamila Papa Pintor · 25 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López el 24 septiembre, 2019
En caso de hígado graso no alcohólico, la solución viene dada por un cambio en los hábitos alimenticios. Es fundamental incluir elementos que depuren el hígado, como infusiones, frutas y verduras

La esteatosis hepática, conocida popularmente como “hígado graso”, es una condición reversible que desaparece al modificar algunos hábitos diarios. Si bien no es algo normal, tampoco llega a ser grave si se trata a tiempo.

Descubre en este artículo las características de esta dolencia y cuál es el tratamiento adecuado. Algunos remedios naturales pueden ser efectivos para ayudar a mejorar la función hepática.

Características del hígado graso

Esta dolencia se presenta en aquellas personas cuyo nivel de grasa en este órgano representa entre un 5 % y un 10 % del peso hepático. En la mayoría de los casos lo padecen los enfermos de diabetes o las personas con un exceso de peso.

Esta enfermedad puede clasificarse en dos tipos:

  • Hígado graso por alcohol: La causa es el consumo excesivo de alcohol. Es la etapa más temprana de un trastorno hepático como puede ser la cirrosis. El hígado, al no estar sano, no puede descomponer las grasas y estas se van acumulando. Si el paciente deja el alcohol a tiempo, la condición puede mejorar (luego de seis a ocho semanas de abstinencia). Sin embargo, si la persona continua, deviene en otras complicaciones más severas.
  • Hígado graso no alcohólico: No se debe a la ingesta de alcohol, aunque también es una de las causas de la cirrosis. Esta enfermedad sustituye el tejido sano del hígado por uno “cicatrizado”, lo que a medio o largo plazo impide que el órgano pueda funcionar como es debido. La obesidad, la diabetes tipo II, el colesterol elevado, el síndrome metabólico o síndrome X, niveles altos de triglicéridos o perder peso demasiado rápido pueden ser el desencadenante.

Hígado graso
Síntomas frecuentes

Como indica este sitio especializado, la particularidad del hígado graso es que no suele presentar síntomas demasiado evidentes o característicos. Es decir que se pueden confundir con otras dolencias o padecimientos. En el caso de que el trastorno avance, los signos que lo alertan son:

  • Fibromialgia.
  • Agrandamiento del hígado y aumento perceptible de la grasa abdominal.
  • Síndrome metabólico: acido úrico, colesterol y triglicéridos elevados.
  • Apnea de sueño (ronquidos).
  • Fatiga.
  • Problemas para bajar de peso.

Además de esta sintomatología común, otras señales menos frecuentes del hígado graso podrían ser la caída del cabello, la presencia de acné, verrugas en cuello y axilas, la pérdida del apetito, náuseas y dificultad para concentrarse.

Higado graso

Remedios naturales para tratar el hígado graso

Antes que nada, merece la pena remarcar que la consulta médica es indispensable y que solo el profesional será capaz de recomendar un tratamiento luego de analizar la situación de cada paciente.

Por otro lado, además de aprovechar las ventajas de los remedios caseros, es preciso que la persona que padece de esta condición realice algunos cambios en su vida cotidiana. Sobre todo en lo relacionado a su alimentación y a algunos hábitos, como por ejemplo beber alcohol en exceso.

La recuperación hepática puede llevar su tiempo si el paciente no se compromete y deja todo lo que pone en riesgo este órgano. Los remedios caseros más eficaces para acompañar estos cambios y complementar el tratamiento médico son los siguientes.

Frutas

  • Níspero: Se conocen sus ventajas para muchas dolencias, entre ellas, para curar el hígado graso. Esto se debe a que, según estudios, mejora las funciones hepáticas y tiene un efecto depurador sobre el organismo. Consume algunas frutas como postre.

Níspero para el hígado graso

  • Limón: Es para los pacientes que no tienen problemas de sensibilidad o acidez. Añade zumo de limón al té, ensaladas, bebidas y otras preparaciones. Se ha comprobado que es uno de los diuréticos más eficaces y que, por ende, contribuye al buen funcionamiento hepático.
  • Toronja o pomelo: Es buena para los enfermos de hígado graso debido a uno de sus componentes principales, la naringenina, que activa los químicos responsables de oxidar los ácidos grasos. Asimismo, según experimentos realizados en animales, sirve para disminuir la grasa del cuerpo y atenuar el síndrome metabólico. Estos dos factores se relacionan a menudo con esta enfermedad.
  • Pomelo toronja

Verduras y hortalizas

  • Alcachofa: Si bien este vegetal posee varios beneficios para el organismo, todavía falta evidencia que confirme sus efectos para mejorar la salud del hígado ante ciertas enfermedades. No tiene muchas calorías, es un diurético muy usado y ayuda a regular el colesterol (en casos leves) y el azúcar en sangre, entre otros beneficios. Por lo general, se aconseja consumirlo al menos dos veces por semana, de manera natural, en preparaciones ligeras, cocidas o al horno, sin aderezos, salsas o cremas.
  • Rábano y remolacha: Ambos se deben incorporar a la dieta porque sirven para desinflamar y depurar el hígado (este estudio confirma dicho efecto de parte del rábano), son muy nutritivos y aportan pocas calorías. El rábano se puede consumir crudo o rallado en ensaladas y la remolacha se hierve para ser un ingrediente excepcional para ensaladas o como acompañamiento.
  • Achicoria: Este vegetal se ha usado tradicionalmente para ayudar ante malestares digestivos y del hígado. Una receta popular para su consumo es la siguiente: lava y pica un kilo de raíz de achicoria tierna; pasa por la licuadora, coloca en una cacerola y añade medio kilo de azúcar. Hierve hasta conseguir una consistencia similar a la de un jarabe. Conserva en una botella de vidrio con cierre hermético y bebe una cucharadita por día (consultar con el médico antes de consumirla).

Plantas medicinales

  • Cardo mariano: Es una planta muy usada para ayudar en los tratamientos de hígado graso. Según la medicina tradicional, sus hojas secas sirven para hacer una infusión que protegen este órgano y mejoran sus funciones. Se deben consumir tres tazas diarias, con una cucharada del cardo mariano en cada una.
  • Diente de león: Es uno de los depurativos más potentes que existe y, de acuerdo con ciertas investigaciones, ayuda a limpiar el hígado y a mejorar la salud hepática. Las creencias populares aconsejan consumir tres tazas al día de una infusión hecha con una cucharada de diente de león por cada ¼ litro de agua hirviendo.

Diente de leon para depurar

  • Boldo: Es muy popular esta planta porque sirve para depurar las toxinas y eliminar la grasa de este órgano; hay estudios que confirman sus efectos beneficiosos. Así, facilita la recuperación ante enfermedades como el hígado graso. Se puede consumir un té de boldo después de las comidas, que también ayuda en la digestión.
  • Jengibre: Puede ser de mucha ayuda para tratar el hígado graso, ya que contiene antioxidantes y sirve para reducir los triglicéridos. La medicina tradicional aconseja realizar un té triturando dos cucharaditas de su raíz y colocando en una taza de agua hirviendo. Deja reposar unos minutos y bebe antes de que se enfríe. También se puede usar rallado en las ensaladas.
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