6 enfermedades comunes durante el embarazo

Todo embarazo puede tener complicaciones. Hay enfermedades que emergen a lo largo de su desarrollo. Ante estas, el control médico y una detección a tiempo constituyen la esperanza de vida de la madre y del bebé.

Los cambios que vive el cuerpo de la mujer durante el proceso de dar forma y vida a otro ser humano la exponen a la aparición de algunas enfermedades comunes durante el embarazo, las cuales suelen desaparecer después del nacimiento del bebé.

Así como muchas mujeres sufren de estas enfermedades comunes durante el embarazo, también son bastantes las mujeres que no las padecen. Algunas enfermedades son más frecuentes que otras. Unas son benignas, mientras que otras son más complejas debido a que pueden afectar el desarrollo normal del embarazo y la gestación del bebé.

¿Cuáles son las enfermedades comunes durante el embarazo?

El adecuado control prenatal es el que garantiza que ninguna de estas situaciones pongan en riesgo la salud de la mujer embarazada, ni la vida del futuro bebé. Es muy importante estar atenta a la aparición de los primeros síntomas

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Anemia

Disminuye el riesgo de anemia

La más común de las anemias durante el embarazo es la causada por la deficiencia de hierro en la sangre. Durante el embarazo, aumenta la cantidad de sangre circulante, pues la madre lleva sangre oxigenada al bebé.

El hierro se une a los glóbulos rojos para transportar el oxígeno. Una baja ingesta de hierro ocasiona que la mujer se sienta cansada, tenga tez pálida y presente taquicardias. En casos graves, dicha baja afecta el crecimiento del bebé.

Lo usual es que los médicos receten suplementos de hierro (por vía oral o intravenosa) a la embarazada y que se realice al menos dos mediciones de los niveles sanguíneos a lo largo del embarazo. En los casos más severos, los médicos pueden indicar la realización de transfusiones de sangre. Una buena alimentación es fundamental para evitar la anemia.

Gingivitis

El aumento del flujo sanguíneo durante el primer trimestre del embarazo y de los niveles de la progesterona pueden ocasionar gingivitis en las embarazadas. Esto se complica cuando las nauseas matutinas hacen intolerable el cepillado de los dientes.

Las hormonas también alteran el PH de la saliva complicando más esta dolencia. Una visita al odontólogo, durante el primer trimestre y en el tercer trimestre, para que realice una limpieza es lo más recomendable.

También, son saludables algunas recetas naturales para prevenir la gingivitis, tales como el cepillado con bicarbonato de socio y la aplicación de miel de borax sobre las encías para resguardar la salud bucal de la embarazada. Si la mujer logra preservar su higiene bucal, la gingivitis debe desaparecer al culminar el embarazo.

Infecciones de las vías urinarias

Embarazo

Los cambios hormonales y de la estructura pélvica que tiene toda mujer embarazada provoca que las defensas sean insuficientes para contener a las bacterias que colonizan la uretra, con lo cual se generan infecciones en las vías urinarias, otra de las enfermedades comunes durante el embarazo.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Micciones frecuentes.
  • Orine con mal olor y coloración turbia.
  • Sensación de que la vejiga no se vacía por completo.
  • Dolores en el abdomen bajo y en la espalda.
  • Presencia de sangre.
  • Fiebre.

Hay casos en los que la embarazada no presenta síntomas, lo cual es más peligroso, ya que propicia amenazas de aborto o de parto prematuro. Lo que usualmente hace el médico es indicar al menos dos exámenes de orina durante el embarazo.

Existen remedios naturales que pueden aliviar este padecimiento, pero siempre hay que tener precaución con las infusiones de hierbas medicinales.

Si las infecciones son frecuentes y no ceden con tratamiento, el médico debe indicar un urocultivo para determinar cuál es el antibiótico más recomendable, tanto para la madre como para el bebé en desarrollo.

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Infecciones vaginales

Los cambios corporales y hormonales que predisponen a la mujer a tener infecciones en las vías urinarias durante el embarazo son los mismos que generan las infecciones vaginales.

La mujer embarazada puede presentar flujos vaginales abundantes, con mal olor y que causen comezón. Otro síntoma puede ser dolor o ardor durante las relaciones sexuales. Lo usual es que el médico indique tratamiento a partir de estos síntomas.

En algunos casos, puede indicar hacer un cultivo (incluso un Papanicolaou) para determinar si se trata de una infección por bacterias, hongos, parásitos o una combinación de estos. El tratamiento más frecuente son los óvulos vaginales, con el cual se evita exponer al bebé a fármacos.

Diabetes gestacional

Diagnostico de la diabetes gestacional

Igualmente, los cambios hormonales son los responsables de que se presenten alteraciones en los niveles de azúcar en la sangre de la embarazada. Si además hay alguna predisposición genética en la mujer, este tipo de diabetes puede aparecer durante el embarazo y desaparecer después del alumbramiento.

Más allá del hambre, de la sed y de las micciones, la embarazada puede experimentar un incremento considerable en su peso y en el tamaño del bebé (macrosomía fetal). También, puede presentar exceso de líquido amniótico (polihidramnios).

Estas complicaciones pueden generar desde la muerte fetal hasta problemas respiratorios en el bebé tras el parto. También, que en el futuro desarrolle diabetes o padezca de obesidad. De modo que no se puede tomar a la ligera la diabetes gestacional.

El médico debe indicar una prueba de glucosa en sangre; y cuando haya un mayor riesgo, una curva de tolerancia a la glucosa. Al confirmarse los resultados positivos, una dieta equilibrada es vital para controlar esta situación. Si no es suficiente la dieta, el médico indicará la administración de inyecciones diarias de insulina.

Preeclampsia

Un aumento de la presión arterial durante la segunda mitad del embarazo puede ser indicativo de preeclampsia. Esta es una de las enfermedades comunes durante el embarazo de mayor riesgo, pues es la segunda causa de muerte entre mujeres embarazadas. Solo un adecuado control médico puede evitar las complicaciones que genera.

La mujer puede no tener mayores síntomas. Solo la medición de la presión arterial en cada control médico es lo que permite determinar su presencia. Conforme avanza este padecimiento, la mujer presenta retención de líquidos, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, alteraciones visuales, dolores en la boca del estómago y convulsiones.

Ante una medición de 140/90 o más, el médico indicará un examen de orina para determinar la presencia de proteínas. Ello confirmará la preeclampsia, ante lo cual el médico indicará la culminación del embarazo, lo que pondrá en riesgo la vida del bebé en función de la semana de gestación en la que se encuentre.