Enfermedades y lesiones que se pueden originar por el uso de tacones

El uso constante de tacones altos puede favorecer el desgaste del cartílago articular que recubre los extremos óseos y derivar en artrosis de rodilla. Debemos evitar los de más de 5 centímetros

Los tacones son uno de los tipos de calzado más utilizados por las mujeres en todo el mundo, preferidos por la apariencia esbelta y elegante que le dan a la figura al alargar el cuerpo unos cuantos centímetros.

A nivel estético están aceptados porque pueden ser utilizados para lucir muchos estilos y destacar casi todos los atributos físicos; sin embargo, en lo que tiene que ver con la salud, no pasan la prueba ya que se ha comprobado que su uso constante está asociado con el desarrollo de varios tipos de enfermedades y lesiones.

El dolor es uno de los síntomas inmediatos que se perciben al utilizar este calzado; no obstante, más allá de eso, hay varias patologías que deberían preocupar a quienes no pueden dejar de usarlos.

Con el objetivo de crear consciencia e informar, en esta ocasión vamos a compartir esas enfermedades que pueden originar y que se podrían evitar con una disminución en su uso.

Venas várices

Venas várices

Las piernas tienen que soportar el cuerpo todos los días y esto ya supone una mayor dificultad para el sistema circulatorio en comparación con otras partes del cuerpo.

Cuando se utilizan tacones, en especial los populares “puntilla” o “tacón de aguja”, la presión del peso es aún mayor y hay una alta probabilidad de tener graves problemas en la circulación.

Esos problemas de flujo sanguíneo originan las antiestéticas y dolorosas venas várices que se pueden notar a simple vista.

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Fascitis plantar

El esfuerzo que tienen que hacer los pies al soportar el uso de tacones por largas horas puede originar una condición que se conoce como fascitis plantar.

Se trata de una inflamación aguda entre los tendones que sostienen los huesos de la parte inferior del pie y el talón, la cual puede generar problemas para caminar con normalidad.

Juanetes

Juanetes

Cuanto más estrecho y alto sea el tacón, mayor probabilidad hay de padecer de juanetes, una alteración que se produce cuando el dedo gordo del pie se desvía hacia adentro, incluso llegando a superponerse sobre el dedo más cercano.

Este problema es uno de los más asociados con el uso de tacón, aunque también puede originarse por varios tipos de zapatos cerrados.

Es una afección que puede generar un intenso dolor y que, por su apariencia, también está tachado como antiestético.

Dedos en martillo

Al generar una presión en los dedos, los zapatos de tacón que son cerrados pueden originar un trastorno conocido como “dedos de martillo”.

Se trata de una deformidad en la que los dedos de los pies empiezan a encorvarse hacia arriba.

Esguince de tobillo

Esguince de tobillo

Al caminar con tacones altos por mucho tiempo los tobillos reducen su capacidad de rotación y flexibilidad, quedando en un alto riesgo de sufrir esguinces u otros tipos de lesiones.

Neuroma de Morton

Cuanto más altos son los zapatos, mayor presión hay sobre la punta del pie y más se comprimen los nervios plantares, dificultando el riesgo sanguíneo y desarrollando inflamación.

Esta condición compromete los dedos y genera otros síntomas como el dolor, hormigueo y un ardor que se hacen más intensos al caminar.

Callos

Callos

En muy pocos casos los callos causan dolor, pero sí afectan la belleza y suponen un gran riesgo de sufrir agrietamiento y sequedad.

Estos son unas capas de piel endurecidas que se forman por la fuerte presión en determinadas áreas de la planta del pie.

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Inflamación del tendón de Aquiles

La postura que se adopta cuando se usan tacones altos genera una tensión en el talón de Aquiles y acorta los músculos de los gemelos, de modo que después puede provocar dolor, desgarros y roturas del tendón.

Artrosis de rodilla

La artrosis de rodillas es una enfermedad que se produce por el desgaste del cartílago articular que recubre los extremos óseos.

Aunque suele darse como proceso natural del envejecimiento, hay quienes la sufren en edades tempranas por culpa de lesiones o sobrepeso.

Es más frecuente en la población femenina y algunos expertos aseguran que el uso constante de tacones es un factor de riesgo principal.

Usar los tacones alguna que otra vez y solo durante algunas horas no supone un riesgo para la salud. Sin embargo, en lo posible, se debe evitar el uso de aquellos que miden más de 5 centímetros y que son demasiado finos.