Enfermedades de transmisión sexual (ETS), ¿de qué estamos hablando?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 22 noviembre, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 5 marzo, 2018
No son pocos los que confunden las ETS con las ITS, siendo las primeras mucho más graves que las segundas.

Hoy en día, en muchos colegios hay charlas sobre salud sexual que alertan a los más jóvenes sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Sin embargo, pocos entienden realmente qué implica una enfermedad de transmisión sexual y su diferencia con las ITS.

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) nada tienen que ver con las ETS. Las ITS están originadas por bacterias y las ETS son originadas por virus. Profundicemos en ello a continuación.

Las enfermedades de transmisión sexual, ¿tienen cura?

Las enfermedades de transmisión sexual y sus síntomas más comunes

Como bien hemos dicho, en las enfermedades de transmisión sexual los virus son los que están de por medio. ¿Qué ocurre con los virus? Pensemos, por ejemplo, en la gripe. Los síntomas de la gripe se pueden paliar, pero la gripe no se cura con un medicamento.

Quien luchará para expulsar a la gripe del cuerpo es el sistema inmunitario; si este está fuerte, luchará de forma más eficaz contra la gripe. Sin embargo, no hay ninguna manera externa de eliminarla. Esto lo hace nuestro cuerpo. Solo podemos tratar los síntomas.

Pues de esta misma manera sucede con las enfermedades de transmisión sexual. Se pueden tratar los síntomas que presentan, pero nunca la enfermedad contra la que nuestro cuerpo tendrá que luchar para deshacerse del virus. ¿Qué ocurre si nuestro cuerpo no es capaz de luchar contra él? Que la enfermedad puede derivar en un problema mucho mayor.

Por este motivo, es tan importante hacernos chequeos anuales de pruebas de ETS. Ya que, como veremos a continuación, algunas pueden complicarse.

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Los virus presentes en las ETS

Hay que aclarar que algunas infecciones de transmisión sexual (ITS) no se encuentran dentro de las ETS. Para que esto se entienda mejor, tomaremos como referencia el virus del papiloma humano.

Virus del papiloma humano (VPH)

Virus papiloma

El virus del papiloma humano es muy común y es considerado una enfermedad de transmisión sexual. En ocasiones, es asintomático y otras veces presenta verrugas. Hay dos tipos:

  • VPH 16.
  • VPH18 (para el que existe una vacuna para las complicaciones que puede acarrear si el sistema inmunitario no es capaz de luchar contra él).

Si existen verrugas, el médico pautará un tratamiento para eliminarlas. En el caso de que no existan verrugas, una prueba de citología puede darnos un resultado positivo para VPH. La manera de saber cómo se desarrolla el virus es manteniendo un control. El médico nos sugerirá que cada 3 o 6 meses acudamos a la consulta para ver cómo evoluciona.

En la mayoría de los casos, el cuerpo lo elimina. En el caso de que no sea así y tengamos el VPH16 o VPH18, el virus puede propiciar la aparición de cáncer tanto en hombres como en mujeres. Por eso es tan importante hacerse revisiones anuales.

¿Qué otros tipos de ETS hay? El SIDA, el herpes genital o la hepatitis C. En el caso del herpes, por ejemplo, una persona que lo haya contraído tendrá brotes. Cuando tenga el brote, lo ideal es abstenerse de tener relaciones.

En algunos casos, el cuerpo puede eliminar el virus, como el VPH, pero en otros el virus se quedará para siempre con nosotros, como en el caso del SIDA. Sin embargo, esto quiere decir que tenemos que ser conscientes de las precauciones que tenemos que tomar para no seguir contagiando esta enfermedad.

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Las ITS tienen cura

Consulta médico

Existen otro tipo de infecciones de transmisión sexual cuyos nombres infunden terror aunque sí tienen cura. Un ejemplo es la gonorrea. Cuando se detecta la gonorrea, el médico nos da un antibiótico y en una semana esta infección se irá.

Podemos comparar las infecciones de este tipo con las infecciones de orina. Estas se curan con un antibiótico. ¿Qué otro tipo de ITS hay? La sífilis y la clamidia.

Diferenciar entre las posibles ETS e ITS nos permitirá ser conscientes de nos afecta, cómo y por qué. Con esto no queremos quitarle importancia a las ITS porque tienen cura, sino despertar la conciencia sobre este tipo de enfermedades.

Es imperativo asumir la responsabilidad de cuidar de nuestra vida sexual. Y entender que, con conciencia y responsabilidad siempre se puede disfrutar de una sexualidad buena y sana.

Colocarse protección es fundamental porque ayuda a prevenir la gran mayoría de las enfermedades. Por ello, la prevención de las ETS debe tomarse en serio; aunque también es necesario saber cómo se puede vivir con ellas en caso de que ya haya ocurrido el contagio.

El uso del preservativo masculino evita este tipo de contagios, así como otro tipo de elementos protectores, como las toallitas que se colocan sobre la vulva para practicar sexo oral. Utilízalos correctamente y disfruta tu sexualidad sanamente.

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