Diabetes

La diabetes mellitus se origina cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o se ha desensibilizado y el organismo no logra utilizarla eficazmente. Si no se trata de manera oportuna, aparecen complicaciones muy graves.


La diabetes mellitus, comúnmente conocida como diabetes, es una enfermedad metabólica que se caracteriza por un nivel elevado de glucosa en la sangre. La glucosa desempeña un papel vital sobre la salud, ya que es una importante fuente de energía de las células. Asimismo, es la principal fuente de combustible para el cerebro.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una de las enfermedades cuya prevalencia ha incrementado de forma alarmante en los últimos años. Esta misma entidad estima que, para el año 2030, se convertirá en la séptima causa de muerte en todo el mundo. Además, hoy en día se vincula con la aparición de otras patologías graves.

Su detección oportuna es clave para adoptar medidas para su control. Si bien no hay una cura definitiva, la combinación del tratamiento médico con hábitos saludables puede ayudar a que los pacientes tengan una buena calidad de vida. Además, esto disminuye las probabilidades de desarrollar complicaciones.

¿Qué es la diabetes mellitus?

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se caracteriza por la incapacidad que tiene el organismo para regular la cantidad de azúcar que circula por la sangre. En consecuencia, hay demasiado azúcar en el torrente sanguíneo.

Para que el cuerpo funcione normalmente, se requiere que los niveles de azúcar se mantengan dentro de cierto rango. La regulación en una persona sana está controlada por la “insulina”, una hormona que se produce en el páncreas.

La diabetes mellitus se origina cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o se ha desensibilizado y el organismo no logra utilizarla eficazmente. Si no se trata adecuadamente el problema, se dañan los tejidos y aparecen complicaciones muy graves.

La enfermedad se presenta básicamente en tres modalidades: diabetes mellitus tipo 1, diabetes mellitus tipo 2 y diabetes gestacional. Sin embargo, en casos mínimos, se han descrito otras formas de la enfermedad.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se desarrolla cuando el cuerpo es incapaz de regular la glucosa en la sangre. Su detección oportuna es determinante para evitar daños y complicaciones en el organismo.

Tipos de diabetes y sus causas

La diabetes se puede producir por diferentes causas; debido a esto, se han establecido varios tipos de la enfermedad. Si bien sus manifestaciones clínicas tienden a ser similares, es importante obtener un diagnóstico preciso, dado que el tratamiento es distinto en cada caso.

Diabetes tipo I

La diabetes tipo I se produce porque el cuerpo no es capaz de producir insulina debido a que el sistema inmunitario ataca y destruye a las células del páncreas que las producen. Por lo general, esta diabetes se diagnostica en niños y adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad.

Hay un pequeño grupo de pacientes que presentan diabetes mellitus tipo 1 idiopática. Este subtipo afecta principalmente a personas de origen asiático y africano. Se desconoce la causa exacta que la origina, pero se sabe que el factor hereditario tiene mucha influencia. En este caso no hay alteraciones inmunitarias.

Según la Federación Internacional de Diabetes, la prevalencia de este tipo de diabetes ha aumento de manera progresiva en los últimos años. No existe una cura y los pacientes afectados deben administrarse insulina diariamente para sobrevivir.

Diabetes tipo II

La diabetes tipo II también se denomina diabetes mellitus no insulinodependiente. En este caso, las células del páncreas no son destruidas por el propio organismo. Lo que ocurre es que hay una resistencia a la insulina y, por lo tanto, las células del organismo no responden bien a la secreción de la insulina y el nivel de glucosa en la sangre aumenta.

Este tipo de diabetes es alrededor de diez veces más frecuente que la del tipo 1. Equivale a entre un 90% y 95% de los casos de diabetes mellitus. Suele asociarse a edades más avanzadas, normalmente a partir de los 40 años, pero también se diagnostica en niños y adolescentes con obesidad. De hecho, un 80% de los pacientes afectados padecen obesidad.

En este caso, el tratamiento se basa en cambios en el estilo de vida, buena alimentación y algunos fármacos orales. No obstante, en ocasiones también se sugiere el uso de insulina. El ejercicio físico suele ser beneficioso para el control de la enfermedad.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional se produce cuando el cuerpo de la madre se vuelve incapaz de controlar los niveles de glucosa en sangre. Esta situación es común en el último trimestre del embarazo, dado que la mujer tiende a tener cierto grado de resistencia a la insulina.

La vigilancia de esta forma de diabetes es muy importante tanto para la madre como para el feto. Su falta de control puede causar complicaciones durante la gestación y el parto. Inclusive, es una causa de muerte fetal intrauterina y nacimiento prematuro.

Otras formas de diabetes

  • Glucemia basal alterada: es un estado previo a la diabetes en la que no podemos decir que una persona tenga diabetes pero cuyo nivel de glucosa en sangre tampoco es normal (prediabetes). Muchas de estas personas pueden desarrollar diabetes al cabo de tiempo.
  • Diabetes tipo Mody: es una forma hereditaria de diabetes que tiende a presentarse antes de que el paciente cumpla los 25 años de edad. Es una condición muy rara ya que solo representa ente el 1 y el 5 % de todos los casos de diabetes.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede desarrollar alguna de las formas de diabetes. Sin embargo, existen algunos factores de riesgo que elevan las probabilidades de padecer la enfermedad. Estos, a su vez, dependen del tipo de diabetes.

Factores de riesgo para la diabetes tipo 1

La causa exacta de la diabetes tipo 1 no está establecida. Aunque se sabe que gran parte de los casos son de carácter autoinmunitario, podría haber otros factores implicados. En general, los factores de riesgo de esta forma de diabetes son:

  • Genética y antecedentes familiares
  • Factores ambientales, como la exposición a enfermedades virales
  • Presencia de células dañinas del sistema inmunitario (anticuerpos)
  • Factores dietarios, como deficiencia de vitamina D o exposición temprana a la leche de vaca y cereales (antes de los cuatro meses de edad)

Factores de riesgo para la prediabetes y diabetes tipo II

No se sabe con precisión por qué algunas personas desarrollan prediabetes y diabetes tipo II y otras no. Lo que está claro es que hay ciertos factores que incrementan el riesgo de la enfermedad. Estos incluyen:

  • Sobrepeso y obesidad
  • Sedentarismo
  • Antecedentes familiares
  • Raza (más frecuente en los afroamericanos, hispanos, indígenas estadounidenses y asiáticos americanos)
  • Edad, especialmente a partir de los 40 años
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Presión arterial alta
  • Niveles elevados de colesterol y triglicéridos

Factores de riesgo de diabetes gestacional

Todas las mujeres en estado de gestación pueden desarrollar diabetes gestacional. No obstante, hay algunas que tienen mayores probabilidades de padecerlo. Sus factores de riesgo comprenden lo siguiente:

  • Ser mayor de 25 años
  • Tener antecedentes familiares de diabetes gestacional o diabetes tipo 2
  • Sufrir prediabetes antes del embarazo
  • Antecedentes de diabetes gestacional
  • Tener sobrepeso antes y durante el embarazo

Síntomas de diabetes

Los síntomas de la diabetes pueden variar en función de cuánto se eleven los niveles de glucosa en la sangre. Algunas personas, especialmente las que padecen prediabetes o diabetes tipo II, no experimentan síntomas contundentes en las etapas iniciales de la enfermedad. En cambio, los síntomas de la diabetes tipo I suelen aparecer rápido y son más intensos.

Los síntomas de esta enfermedad pueden comprender lo siguiente:

  • Sensación de sed constante
  • Cambios en los hábitos de micción
  • Hambre extrema
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Presencia de cuerpos cetónicos en la orina (son un subproducto de la descomposición de músculo y grasa que ocurre cuando no hay suficiente insulina disponible)
  • Sensación de debilidad o fatiga
  • Irritabilidad
  • Visión borrosa
  • Llagas que tardan en sanar
  • Infecciones frecuentes, como en las encías o en la piel o las infecciones de orina

paciente con diabetes
Los síntomas de la diabetes pueden ser leves o severos, en función de qué tan elevados estén los niveles de glucosa. A menudo, los pacientes se sienten fatigados y con sensación de sed constante.

Complicaciones

La diabetes compromete la salud de varios sistemas vitales del cuerpo. Por eso, a menudo causa complicaciones de salud a largo plazo. Estas se desarrollan de manera gradual y pueden llegar a causar discapacidad o muerte. Las más frecuentes incluyen:

  • Enfermedades cardiovasculares, como angina de pecho, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y estrechamiento de las arterias (aterosclerosis).
  • Daño a los nervios (neuropatía).
  • Daño renal (nefropatía).
  • Problemas oculares (retinopatía).
  • Afectaciones en los pies, incluyendo mala circulación y daños en los nervios.
  • Enfermedades en la piel.
  • Deterioro auditivo.
  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Ansiedad y depresión.
  • En el caso de la diabetes gestacional, puede causar exceso de crecimiento del feto (macrosomía), diabetes tipo II en la madre y el feto, preeclampsia y muerte.

Diagnóstico

La mayoría de los profesionales de la salud suelen usar la glucosa plasmática midiéndola en ayunas o la prueba A1C para diagnosticar la diabetes. Es posible que también en algunos casos, los profesionales ordenen una prueba de glucosa plasmática aleatoria.

  • Glucosa plasmática en ayunas: consiste en medir las concentraciones de glucosa en la sangre en un determinado momento. Se suele realizar por la mañana y después de un ayuno de mínimo 8 horas.
  • Prueba A1C: también conocida como la prueba de la hemoglobina glucosilada, consiste en realizar un análisis de sangre que indica los niveles medios de glucosa en sangre durante los últimos 3 meses. El médico debe considerar factores como la edad y presencia de problemas sanguíneos.
  • Prueba de glucosa plasmática aleatoria: también conocida como prueba de glucemia aleatoria, esta prueba la utilizan para diagnosticar la diabetes cuando hay síntomas y no quieren esperar a que la persona tenga ocho horas de ayuno.
  • Diagnóstico de diabetes gestacional: las mujeres embarazadas pueden hacerse la prueba de sobrecarga oral de glucosa, la prueba de tolerancia oral a la glucosa o ambas para diagnosticar la diabetes en su periodo de embarazo.

¿Cómo se determina el tipo de diabetes?

A pesar de que las pruebas anteriores son eficaces para diagnosticar la diabetes, no son capaces de identificar de qué tipo es. Es difícil establecer si es de tipo I o de tipo II. Dado que de esto depende el tratamiento, es muy importante diferenciarlas.

Para averiguar si la diabetes es de tipo I, se deben de buscar ciertos anticuerpos. Estos anticuerpos atacan a las células y a los tejidos sanos por error. Por lo tanto, la presencia de uno o más de los varios tipos de autoanticuerpos específicos de la diabetes sirven para diagnosticar la diabetes tipo I y descartar la tipo II.

Tratamiento

El tratamiento de ambos tipos de diabetes debe dirigirse a reducir los niveles de glucosa a valores normales (unos 125mg/dl, si la persona no está en ayunas). Por ello, en función del tipo de diabetes, se aconseja una combinación entre medicamentos, alimentación e insulina.

Tratamiento de la diabetes tipo I

Los pacientes diagnosticados con diabetes tipo I deben seguir un tratamiento estricto, en el cual se incluyen mediciones periódicas de los niveles de azúcar en la sangre y uso diario de insulina. La administración de esta última es clave para sobreponer la secreción fisiológica de esta hormona.

La frecuencia y cantidad de esta sustancia debe ser determinada por el médico, en función de las necesidades de cada persona según el estado de la enfermedad, hábitos y edad. Otras medidas para su control incluyen:

  • Administración de pramlintida: este fármaco se utiliza cuando el tratamiento con insulina no es suficiente para controlar los niveles de azúcar en sangre.
  • Dieta: en compañía de un nutriólogo se determina el tipo de dieta más adecuado. Es importante establecer horarios para las comidas.
  • Ejercicio físico: se recomienda hacer ejercicios bajo el cuidado de un especialista y siempre que los niveles de glucemia se hallen estables.
  • Terapias: se sugieren cuando el paciente presenta depresión o cualquier trastorno que afecte su salud mental y emocional.

La adopción de una dieta saludable y balanceada puede contribuir al control de la diabetes. De hecho, esta medida es determinante en el tratamiento. Es importante seguir las recomendaciones del médico o nutriólogo.

Tratamiento de la prediabetes y diabetes tipo II

El tratamiento para la prediabetes suele basarse en cambios en el estilo de vida, especialmente en cuanto a la alimentación. Esta medida también resulta determinante en el control de la diabetes tipo II. Cabe destacar que, entre otras cosas, este tratamiento pretende controlar problemas subyacentes como la hipertensión y el colesterol alto.

  • Dieta: un plan de comidas equilibrado, con todos los grupos de nutrientes, libre de azúcares y harinas refinadas.
  • Pérdida de peso: la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad ayudará a que el organismo responda mejor a la insulina. Debe hacerse de forma sana, asesorado por un especialista.
  • Ejercicio físico: bajo el cuidado de un especialista, los ejercicios mejoran la acción sistémica de la insulina y mejora el metabolismo de las grasas.
  • Medicamentos: se recetan cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes para conseguir un control adecuado. Entre ellos encontramos: sulfanilureas, metformina, colesevelam, etc.
  • Insulina: se utiliza solamente cuando los demás tratamientos no son suficientes. Se administra mediante inyecciones subcutáneas.
  • Terapia: mediante esta la persona será capaz de entender cómo controlar su enfermedad y evitar la depresión.

Tratamiento para la diabetes gestacional

El tratamiento de la diabetes gestacional se realiza principalmente a través de la dieta, ya que los hipoglucemiantes orales están contraindicados para las mujeres embarazadas. También se aconseja la práctica moderada de ejercicio físico.

La insulinoterapia se aplica solo en aquellas pacientes que no responden de manera satisfactoria a la dieta y el ejercicio. El objetivo principal es tratar de mantener los niveles de azúcar en la sangre dentro de los límites normales durante el embarazo.

Por las posibles consecuencias que acarrea la diabetes gestacional en la madre y el bebé, es fundamental mantener un continuo monitoreo fetal para llevar un mejor control de la enfermedad. Estas revisiones permiten, entre otras cosas, evaluar el tamaño y la salud del feto.

Pronóstico

La diabetes mellitus es una enfermedad que dura para toda la vida en la mayoría de los pacientes afectados. A pesar de esto, un control estricto y oportuno de los niveles de glucosa en la sangre puede ayudar a mantener una buena calidad de vida. Esto, a su vez, es clave para prevenir o retardar las complicaciones relacionadas con la enfermedad.

Sin embargo, a pesar del buen control de la diabetes, muchos problemas subyacentes pueden presentarse. La enfermedad es más difícil de tratar cuando se presenta simultáneamente con otras patologías. Por eso, en la actualidad su tasa de mortalidad sigue siendo alta.

Prevención

No existe una forma precisa de prevenir la diabetes mellitus. De hecho, la diabetes tipo I no se puede prevenir. Pese a esto, adoptar hábitos saludables puede contribuir a disminuir el riesgo. Mantener un peso ideal y seguir un estilo de vida activo es clave para evitar o retardar el comienzo de diabetes tipo II.

Asimismo, es primordial mantener una dieta saludable y balanceada, que incluya todos los grupos de nutrientes. En esta, además, se debe limitar la ingesta de azúcar y alimentos procesados. Un consumo alto de frutas y verduras frescas puede ayudar.

Cualquier forma de diabetes puede conducir a complicaciones graves en salud. Por eso, ante sus primeras manifestaciones, es primordial solicitar un chequeo médico. Como preventivo también se aconseja discutir con el profesional los posibles factores de riesgo de la enfermedad, especialmente si hay antecedentes familiares.

Referencias:

  • Of, D., & Mellitus, D. (2014). Diagnosis and classification of diabetes mellitus. Diabetes Care. https://doi.org/10.2337/dc14-S081
  • Zochodne, D. W. (2014). Diabetes Mellitus. In Encyclopedia of the Neurological Sciences. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-385157-4.00080-4
  • Canivell, S., & Gomis, R. (2014). Diagnosis and classification of autoimmune diabetes mellitus. Autoimmunity Reviews. https://doi.org/10.1016/j.autrev.2014.01.020
  • Spaight, C., Gross, J., Horsch, A., & Puder, J. J. (2016). Gestational diabetes mellitus. Endocrine Development. https://doi.org/10.1159/000439413
  • La Greca, A. M., & MacKey, E. R. (2009). Type 1 diabetes mellitus. In Behavioral Approaches to Chronic Disease in Adolescence: A Guide to Integrative Care. https://doi.org/10.1007/978-0-387-87687-0_8
  • Vancampfort, D., Holt, R. I. G., Stubbs, B., De Hert, M., Samaras, K., & Mitchell, A. J. (2016). Type 2 Diabetes Mellitus. In Life-Threatening Effects of Antipsychotic Drugs. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-803376-0.00012-5
  • Bastaki, S. (2005). Diabetes mellitus and its treatment. International Journal of Diabetes and Metabolism. https://doi.org/10.1136/bmj.2.1958.120
  • Poretsky, L. (2010). Principles of diabetes mellitus. Principles of Diabetes Mellitus. https://doi.org/10.1007/978-0-387-09841-8