Migraña

24 Agosto, 2020
La migraña es una condición neurológica que causa dolores de cabeza intensos y prolongados. Las crisis se pueden extender por varios días y llegan a ser incapacitantes. Si bien es frecuente en las mujeres, puede afectar a cualquier persona, de todas las edades. 
Migraña


La migraña es un dolor de cabeza severo y recurrente que puede estar precedido de otros síntomas sensoriales y sistémicos. Ocurre con frecuencia en personas entre los 15 y 55 años, aunque se puede dar a cualquier edad. Según la Asociación Americana de la Migraña, este trastorno afecta a cerca del 12 % de la población estadounidense.

De hecho, es uno de los tipos de dolores de cabeza más comunes en toda la población mundial. Las mujeres son más vulnerables a padecerlo y suele repetirse entre varios miembros de una misma familia. Asimismo, se asocia con otros factores como la exposición a irritantes, cambios hormonales, ciertos medicamentos, entre otros.

Por fortuna, muchos pacientes consiguen evitar o controlar los síntomas debido a los medicamentos disponibles para tratarlo. Además, su combinación con medidas de autoayuda y cambios en el estilo de vida resulta determinante para evitar nuevas crisis.

¿Qué es la migraña?

La migraña es un trastorno neurológico cuyo síntoma principal es un dolor de cabeza intenso y debilitante. Con frecuencia se describe como un dolor pulsátil en un solo lado de la cabeza, pero también puede afectar ambos lados. Además, puede venir acompañada con otros síntomas como sensibilidad a la luz o al ruido, náuseas y vómitos y hormigueo.

Las crisis de migraña pueden prolongarse por varias horas o, incluso, por días. Asimismo, puede ser tan intenso como para volverse una condición incapacitante. En muchos casos, viene precedida por síntomas de advertencia, llamados «aura», que reúne un conjunto de alteraciones sensoriales que afecta en especial a la vista. Esta, a menudo, ocurre media hora antes del dolor de cabeza.

Dolor de cabeza por migraña
La migraña es una condición cuyo síntoma principal es un dolor de cabeza severo que puede prolongarse de 4 a 72 horas.

Tipos de migraña

La migraña se puede clasificar en función de su detonante o causa subyacente. A nivel general se habla de dos tipos de migraña: con aura y sin aura. La más común de todas es la migraña sin aura, que corresponde a más del 80 % de los casos.

Migraña con aura

Las auras son señales de advertencia de que pronto llegará el dolor de cabeza. Los pacientes que tienen este tipo de migrañas presentan una serie de alteraciones sensoriales que suelen provocar percepción de luces extrañas o destellantes, líneas en zigzag, puntos ciegos y otras molestias visuales. También se conoce como migraña clásica.

Migraña sin aura

La migraña sin aura es la forma más frecuente de esta dolencia. Quienes la padecen han tenido por lo menos 5 episodios de cefaleas severas o incapacitantes sin ningún trastorno sensorial que conduzca al ataque. Además, suele afectar un solo lado de la cabeza y puede durar de 4 a 72 horas.

Otros tipos de migraña

Otros tipos de migraña son aquellos que tienen un desencadenante específico. Incluyen lo siguiente:

  • Migraña crónica: cuando se producen ataques de migraña en más de 15 días del mes.
  • Migraña menstrual: es una forma de migraña que aparece solo durante el ciclo menstrual.
  • Migraña hemipléjica: la cual causa debilidad en un lado del cuerpo durante un período temporal.
  • Migraña abdominal: hace referencia a un síndrome que asocia las crisis de migraña con las alteraciones en la función del intestino y el abdomen.
  • Migraña con aura del tronco cerebral: es una forma grave y rara de migraña que puede venir acompañada con problemas neurológicos severos como el habla afectada.

Causas de la migraña

Hasta el momento no se ha identificado el desencadenante concreto de la migraña. Pese a esto, se han identificado componentes genéticos y ambientales como posibles detonantes de esta condición. Asimismo, se sugiere que pueden ser el resultado de alteraciones en la actividad del cerebro.

Esto último puede afectar incidir en la interacción de los nervios, como el nervio trigémino, una vía principal del dolor. Además, puede estar causando anormalidades en las sustancias químicas y los vasos sanguíneos del cerebro, lo que explicaría la severidad y prolongación del dolor.

En general, algunos de los posibles detonantes de migraña incluyen los siguientes:

  • Fluctuaciones hormonales.
  • Emociones, incluyendo el estrés, la ansiedad y el estado de shock.
  • Causas físicas como el cansancio, la falta de sueño o demasiado esfuerzo físico.
  • Desencadenantes de la dieta, como tomar mucho alcohol, cafeína, alimentos con tiramina y procesados.
  • Consumo de medicamentos para la terapia de remplazo hormonal (TRH), la píldora anticonceptiva o pastillas para dormir.
  • Irritantes ambientales, como químicos, pantallas parpadeantes y ruidos fuertes.

Factores de riesgo

Además de lo comentado, hay otros factores de riesgo que elevan las probabilidades de tener crisis de migraña. Eso sí, no todas las personas expuestas a estos llegan a tener esta condición. Los más destacados son los comentados a continuación:

  • Tener antecedentes familiares de migraña.
  • Edad, pues es más frecuente entre los 15 y 55 años. Además, su pico de intensidad incrementa entre los 30 y 40 años.
  • Cambios hormonales, especialmente durante la menstruación, embarazo y menopausia.
  • Sufrir cambios bruscos de temperaturas o entornos.
  • Estar expuestos a situaciones constantes de estrés.
  • Trabajar o estar en entornos demasiado ruidosos o contaminados.

Síntomas de la migraña

Los síntomas de la migraña pueden darse antes, durante o después del dolor de cabeza. Si bien no todas las formas de migraña son iguales, en general sus manifestaciones clínicas incluyen lo siguiente:

  • Un dolor que puede ser moderado o severo, por lo general a un lado de la cabeza, pero que también puede afectar ambos lados.
  • Sensación de dolor intensa, palpitante o pulsátil.
  • Sensibilidad a la luz y a los sonidos fuertes.
  • Aumento del dolor al hacer ejercicio físico o algún esfuerzo.
  • Náuseas y vómitos.
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Aunque hay varios tipos de migraña, en general suele causar un dolor de cabeza severo y palpitante, mareos, sensibilidad a la luz y náuseas y vómitos.

En el caso de las migrañas de aura pueden ocurrir otros síntomas antes o durante la crisis. Estas molestias a menudo son visuales y pueden incluir destellos de luz, visión distorsionada, debilidad o entumecimiento del rostro, dificultad para hablar y movimientos involuntarios.

Asimismo, es posible que algunas personas tengan otros síntomas como sudoración excesiva, cambios en la temperatura corporal, dolor de estómago, diarrea, etcétera. Por otro lado, en el intento por controlar la migraña pueden darse complicaciones como:

  • Problemas abdominales, sobre todo al tomar analgésicos por tiempo prolongado.
  • Dolores de cabeza por rebote, es decir, cuando los medicamentos dejan de aliviar el dolor y comienzan a causarlo.
  • Síndrome de la serotonina. Es un extraño y poco frecuente síndrome que se da cuando hay un exceso de serotonina en el organismo. Si bien el riesgo es muy bajo, puede ocurrir debido a la toma prolongada de medicamentos para la migraña como los triptanos y los antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Diagnóstico

El equipo médico correspondiente puede llevar a cabo una serie de pruebas médicas con el fin de diagnosticar la migraña o descartar otras patologías. En general, se hace una revisión del historial clínico del paciente y de sus antecedentes familiares. Además, es necesario lo siguiente:

  • Examen físico. Analizar y comprobar los síntomas que pueda presentar la persona, y las regiones afectadas. Se realizará un examen del ojo, iluminándolo para comprobar la parte interna del globo ocular. Se pueden excluir lesiones o daños del nervio óptico (II par craneal).
  • Otras pruebas con el fin de obtener imágenes de las regiones afectadas. Sobre todo se suele realizar la Tomografía Axial Computarizada (TAC) o la Resonancia Magnética (RM) del cerebro.
  • Análisis de sangre, en caso de sospecha de problemas en los vasos sanguíneos, infecciones en la médula espinal o toxinas en el sistema.

Tratamiento

No existe una cura para la migraña, pero el médico puede sugerir algunos medicamentos y cuidados para controlarlas y evitar las crisis. El tratamiento ayuda a disminuir la severidad de los síntomas y su reaparición. El plan para controlar la migraña varía de acuerdo a la edad, frecuencia del dolor, tipo de migrañas y enfermedades subyacentes.

Medicamentos

  • La administración de antieméticos como la metoclopramida (primperán), reduce las náuseas y mejora el malestar. Se recomiendan en todos los casos.
  • Si el dolor es leve o moderado, es conveniente emplear un AINE, es decir, un antiinflamatorio no esteroideo (como el naproxeno o ibuprofeno) tan pronto como sea posible. En caso de que el dolor persista, repetir la toma cada 8 horas.
  • Opciones como los atomizadores nasales o inyecciones de dihidroergotaminas (D.H.E. 45, Migranal) son útiles si se toman poco después del inicio de los síntomas.
  • Si el dolor es severo, o no responde a analgésicos habituales, hay que administrar fármacos de la familia de los triptanes (sumatriptán).

Precaución: los triptanes están totalmente contraindicados en pacientes con cardiopatía isquémica o con claudicación intermitente.

Medicamentos preventivos

El médico puede sugerir un tratamiento preventivo cuando las migrañas son demasiado recurrentes o no responden bien a los demás medicamentos. Las opciones farmacológicas son muy variadas y dependen de las condiciones del paciente. Además, algunas causan efectos secundarios que deben ser vigilados por el médico.

Incluyen las siguientes opciones:

  • Medicamentos para reducir la presión arterial. Como los betabloqueadores y el tartrato de metoprolol.
  • Antidepresivos. Un antidepresivo tricíclico (amitriptilina).
  • Inyecciones de bótox. Se aplican cada 12 semanas.
  • Medicamentos anticonvulsivos. Como el valproato y el topiramato (Topamax).

Cambios en el estilo de vida

  • En primer lugar, se recomienda que el paciente descanse en una habitación cómoda, fresca, sin luz y sin ruidos. Una siesta corta puede ayudar.
  • Es conveniente ajustar la dieta para asegurar un óptimo consumo de nutrientes. Además, hay que consumir agua para evitar estados de deshidratación.
  • La práctica de técnicas de relajación, como la meditación y la acupuntura, parecen contribuir a mejorar la sintomatología.
Medicamentos para la migraña
En la mayoría de los casos, la migraña se controla con descanso y la administración de medicamentos analgésicos convencionales. Sin embargo, en ocasiones es necesario tomar otros tipos de fármacos para obtener alivio o tratar afecciones subyacentes.

Pronóstico

Para muchos pacientes, la migraña es una condición de carácter esporádico y llevadero. A menudo responde bien a la combinación de buenos hábitos, reposo y medicamentos. De hecho, muchos casos mejoran sin necesidad de un tratamiento específico.

No obstante, otros pacientes lo experimentan de forma crónica y el dolor prolongado interfiere en la capacidad para hacer distintas tareas cotidianas. Sin un tratamiento adecuado, estos pacientes pueden tener un grave deterioro en su calidad de vida.

Prevención

Además del tratamiento preventivo contra la migraña, que incluye la administración de distintos fármacos en función del estado de salud del paciente, hay otras medidas que pueden ayudar a evitar las crisis. Básicamente, consisten en identificar los factores desencadenantes y mantener hábitos saludables. En detalle, se aconseja lo siguiente:

  • Conocer lo que desencadena las migrañas y hacer todo lo posible para evitarlo.
  • Incrementar el consumo de agua.
  • Mantener una dieta saludable y balanceada, libre de alimentos irritantes como el chocolate o la cafeína.
  • Mantener una buena calidad de sueño.
  • Dejar de fumar.
  • Evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
  • Aprender a manejar el estrés a través de la práctica de técnicas de relajación.
  • Hacer ejercicio físico regular.
  • Evitar la exposición prolongada a lugares demasiado ruidosos o contaminados.

Es importante tener en cuenta que la migraña y otras formas de dolor de cabeza pueden ser el síntoma de otros problemas de salud. Por eso, si se dan de forma repetida o severa, lo mejor es acudir al médico para recibir un diagnóstico oportuno y preciso. Intervenirlo a tiempo es el primer paso para evitar complicaciones.