Osteoporosis

24 Agosto, 2020
La osteoporosis es una enfermedad ósea que se produce cuando los huesos pierden densidad. Se estima que tan solo en Estados Unidos hay unas 53 millones de personas afectadas. Además, es más común en las mujeres blancas y asiáticas. 
Osteoporosis

La osteoporosis es una de las enfermedades óseas más comunes en la actualidad. Su nombre proviene del latín y significa “huesos porosos”. Se estima que alrededor de 53 millones de personas en Estados Unidos tienen esta enfermedad o están en alto riesgo de desarrollarla.

Además, en países como España, el número de afectados asciende a los 3,5 millones, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por otro lado, aunque afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las razas, las mujeres blancas y asiáticas tienen más riesgo.

Las probabilidades de desarrollarlo incrementan con la edad, pues el proceso de envejecimiento hace que el cuerpo reabsorba calcio y fosfato de los huesos, en lugar de conservar los minerales en ellos, lo cual detona su debilitamiento.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad de los huesos que se caracteriza por la disminución de la densidad de masa ósea. Producto de esto, los huesos se vuelven más frágiles y porosos, lo que eleva el riesgo de fracturas, incluso ante caídas o tensiones leves.

Es decir, los huesos llegan a debilitarse tanto, que su quiebre puede presentarse mientras se hacen actividades de rutina como pararse, caminar, hacer tareas domésticas, entre otros. Además, puede ser tan grave que la persona tiene alto riesgo de discapacidad y muerte.

Los huesos que a menudo resultan afectados son los de las costillas, la columna vertebral, las caderas y las muñecas. No obstante, puede verse comprometida cualquier otra parte del sistema óseo. 

La osteoporosis es una enfermedad ósea que se produce cuando los huesos pierden su densidad. Como consecuencia, la persona afectada tiene alto riesgo de fracturas.

Causas de la osteoporosis

Para conservar su densidad ósea, los huesos necesitan un aporte adecuado de minerales. Si bien muchos lo ignoran, el organismo regula su proceso de remodelación ósea gracias a una serie de hormonas como la paratohormona, los estrógenos, testosterona y calcitonina.

Asimismo, en esta función intervienen otros elementos como la vitamina D. La remodelación ósea consiste en la renovación del hueso; en personas jovenes, se forma más hueso del que se destruye. No obstante, a partir de los 30 años aproximadamente, el proceso de destrucción del hueso supera el de formación.

Por lo anterior, una de las principales causas de osteoporosis es la edad. La densidad ósea disminuye de manera progresiva como parte del proceso biológico del envejecimiento. Además, a esto se suma la disminución de estrógenos y vitamina D que aumentan en la vejez, especialmente tras la menopausia en la mujer.

Otras posibles causas de osteoporosis incluyen:

  • Dieta pobre en calcio: el calcio es un mineral clave en el proceso de renovación del hueso. Cuando hay un déficit, se acelera la pérdida de la densidad ósea.
  • Deficiencia de magnesio: aunque no es tan popular como el calcio, la falta de magnesio también se ha relacionado con la osteoporosis. Al parecer, la ausencia de este nutriente contribuye de manera directa sobre esta enfermedad al actuar sobre la formación de cristales y sobre las células óseas. Además, incide en la actividad de algunas hormonas.
  • Condiciones médicas: enfermedades hepáticas, hipertiroidismo y enfermedades autoinmunitarias se asocian al desarrollo de esta enfermedad.
  • Consumo de ciertos medicamentos: otros posibles detonantes de la osteoporosis podrían ser la administración prolongada de corticosteroides orales o inyectados a largo plazo, como prednisona o cortisona.

Factores de riesgo

Hay una amplia variedad de factores de riesgo modificables y no modificables que incrementan las probabilidades de desarrollar osteoporosis. Entre estos, los más comunes son la edad, la raza y los antecedentes familiares. Asimismo, abarcan:

  • Ser mujer.
  • Ser mayor de 60 años.
  • Ser caucásico o asiático.
  • Tener deficiencias nutricionales.
  • Ser una persona sedentaria.
  • Consumir tabaco.
  • Tener bajo peso corporal.
  • Tener marco de huesos pequeños.

Síntomas

La osteoporosis está incluida en el grupo de “enfermedades silenciosas”, ya que, a menudo, no causa síntoma alguno en sus etapas iniciales. Muchos pacientes descubren que tienen la enfermedad cuando uno de sus huesos se fractura. No obstante, cuando el deterioro de los huesos ha progresado, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Encorvamiento de la columna.
  • Dolor de espalda, ya sea derivado de una fractura o del colapso de una vértebra.
  • Pérdida de estatura.
  • Predisposición a la fractura de huesos.
  • Debilitamiento de la fuerza de agarre.
  • Uñas débiles y quebradizas.
pacientes con osteoporosis
En sus etapas iniciales, la osteoporosis no causa síntomas evidentes que faciliten su detección. Sin embargo, conforme avanza puede causar encorvamiento de la columna, dolor de espalda y otras manifestaciones.

Osteoporosis severa

Sin un tratamiento oportuno, la osteoporosis sigue avanzando y empeorando. Por lo anterior, cuando los huesos se adelgazan y pierden densidad, la persona puede tener una o varias fracturas.

De hecho, esto puede ocurrir ante acciones del común como un estornudo fuerte o tos. Asimismo, aumenta el dolor de espalda y cuello, la pérdida de altura y el paciente puede caer en una condición de discapacidad. 

Diagnóstico

Para determinar si una persona tiene osteoporosis son necesarias varias pruebas clínicas. Por supuesto, primeramente, el médico revisa el historial clínico del paciente y sus antecedentes familiares. Además, hace una exploración física.

Por otro lado, puede sugerir pruebas de sangre y orina para determinar si existen otras enfermedades. Asimismo, realiza radiografías de la columna para evaluar la posible deformidad o curvatura.

La prueba por excelencia para diagnosticar la densidad y estado del hueso afectado es la densitometría. Este estudio también se conoce como DMO o prueba para medir la  densidad mineral ósea.

  • Se trata de una radiografía de baja radiación que no quita mucho tiempo ni genera dolor.
  • La revisión de la columna vertebral y cadera puede mostrar una fractura o aplastamiento vertebral.

Tratamiento

Cuando se confirma el diagnóstico de osteoporosis, el médico procede a diseñar un tratamiento considerando las necesidades de cada paciente. En general, se sugieren ciertos medicamentos y cambios en el estilo de vida.

El objetivo principal del tratamiento es reducir el riesgo de fracturas y complicaciones. Por eso, antes que nada, se recomienda:

  • Incrementar el consumo de calcio, magnesio y vitamina D.
  • Consumir más vitamina K, proteínas y zinc, nutrientes que también son claves para mantener la salud ósea.
  • Evitar el consumo de cigarrillo.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Reducir el riesgo de caídas, evitando el uso de zapatos altos, alfombras o cualquier elemento que pueda ser resbaladizo.

Medicamentos

Existe un tratamiento que reduce la pérdida de masa ósea; se llama tratamiento antirresortivo. Son fármacos como los bifosfonatos, que incluyen opciones como:

  • Alendronato (Fosamax).
  • Risedronato (Actonel, Atelvia).
  • Ibandronato (Boniva).
  • Ácido zoledrónico (Reclast).

Es importante tener en cuenta que el uso de estos medicamentos acarrea efectos secundarios como náuseas, dolor abdominal y síntomas parecidos a la acidez estomacal. Esto, al igual que otras reacciones, deben evaluarse con el médico.

Otros tratamientos farmacológicos usados contra la osteoporosis incluyen:

  • Testosterona.
  • Terapia hormonal (uso de estrógenos).
  • Raloxifeno (Evista).
  • D enosumab (Xgeva o Prolia).
  • Teriparatida (Forteo).
  • Calcitonina de salmón (Fortical y Miacalcin).
Los medicamentos para combatir la osteoporosis tienen como objetivo disminuir el debilitamiento óseo para, a su vez, evitar las fracturas.

Medicina alternativa

En la medicina alternativa hay varios productos y suplementos que tienen efectos beneficiosos en el tratamiento de la osteoporosis. Es el caso de la proteína de soja, que parece tener un efecto similar al estrógeno en los tejidos óseos. Lo mismo ocurre con los suplementos derivados de los isoflavones de la soja.

Ahora bien, las mujeres que tienen antecedentes familiares o personales de cáncer de mama deben tener cuidado con la soja; asimismo, aquellas que tienen enfermedades de la tiroides. Otros suplementos útiles podrían ser:

  • Trébol rojo
  • Omega 3
  • Cohosh negro

El inconveniente es que la evidencia sobre la eficacia de estos productos es limitada y, además, se desconoce si pueden tener efectos secundarios. Por eso, por ninguna razón deben sustituir el tratamiento médico.

Pronóstico

El tratamiento médico para la osteoporosis puede disminuir el riesgo de futuras fracturas. Sin embargo, cuando ya se ha presentado aplastamiento vertebral, no hay manera de fortalecerlo.

Es importante tener en cuenta que esta enfermedad es crónica y puede tener efectos graves. El periodo de curación de una fractura es largo, doloroso y puede incluir ciertas complicaciones. Por ejemplo, cuando los pacientes deben permanecer quietos en la cama por mucho tiempo, aumenta el riesgo de:

  • Coágulos sanguíneos.
  • Neumonía e infecciones respiratorias.
  • Otras infecciones.

Ahora bien, la enfermedad también puede ser motivo de incapacidad en muchos pacientes. De hecho, las fracturas de cadera se han convertido en una de las principales razones por las que los ancianos son internados en asilos.

La buena noticia es que los tratamientos contra la osteoporosis han avanzado, al igual que las medidas preventivas. Por eso, en conjunto con un profesional, es posible desarrollar un plan para mejorar la salud ósea y prevenir las complicaciones asociadas a esta enfermedad.

Prevención

Aunque la osteoporosis tiene causas no modificables, existen algunas medidas preventivas que contribuyen a reducir el riesgo de padecerla. Esto abarca:

  • Asegurar una óptima absorción de calcio, vitamina D, magnesio y proteína.
  • Limitar el consumo de sodio y grasas saturadas, puesto que dificultan la absorción de calcio.
  • Hacer ejercicio físico regular.
  • Hacer ejercicios con pesas.
  • Dejar de fumar.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Mantener un peso saludable, es decir, evitar el sobrepeso y la obesidad.

Por tratarse de una enfermedad silenciosa, la osteoporosis puede llegar a reducir significativamente la calidad de vida. Por eso, además de considerar lo anterior, lo más conveniente es consultar al médico en caso de identificar algún factor de riesgo.