Psoriasis

24 Agosto, 2020
La psoriasis es una enfermedad autoinmune crónica que producee lesiones rojizas y escamosas en la piel. No tiene cura y los pacientes afectados pueden sufrir sus síntomas de manera intermitente o continua.
Psoriasis


La psoriasis es una enfermedad cutánea crónica que hace que las células de la piel se multipliquen hasta 10 veces más rápido de lo normal. Producto de esto, se forma un enrojecimiento que viene acompañado con escamas blancas y comezón. De hecho, algunas veces se complica y produce inflamación y dolor.

A menudo aparece en la adultez temprana, aunque puede ocurrir en otras etapas. Afecta sobre todo áreas áreas como el cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la parte inferior de la espalda. En algunos casos, puede llegar a cubrir grandes partes del cuerpo.

Aunque no es contagiosa de persona a persona, sí puede darse en varios miembros de una misma familia. Además, es frecuente en pacientes con diabetes tipo 2, enfermedad inflamatoria intestinal y artritis psoriásica.  Si bien no tiene cura, se puede controlar con algunos medicamentos y cambios en el estilo de vida.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad autoinmune que afecta a la piel. Se caracteriza por producir lesiones de textura escamosa, engrosadas y muy inflamadas que forman placas, a veces de un tamaño considerable. Incluso, en casos severos, puede producir grietas, dolor y sangrados.

Las placas pueden aparecer en cualquier punto de la piel, aunque afectan con mayor frecuencia a las zonas de pliegues como las rodillas y los codos. En menor medida, la enfermedad se inicia con afectación de las uñas (psoriasis ungueal) o en áreas como la boca y alrededor de los genitales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que más de 100 millones de personas en el mundo sufren esta molesta enfermedad. Esta cifra, además, va en aumento por factores como el estrés, la contaminación ambiental, las sustancias químicas que nos rodean e, incluso, algunos medicamentos.

La psoriasis se caracteriza principalmente por una manchas escamosas de aspecto que rojizo, las cuales pueden arder, e incluso, sangrar.
La psoriasis se caracteriza por la presencia de unas manchas escamosas de aspecto rojizo, las cuales pueden arder y sangrar en casos graves.
Tratamiento de la psoriasis

El tratamiento de la psoriasis es sintomático y depende de la situación clínica de cada paciente. De hecho, no hay uno definitivo porque existen distintos que mantienen la enfermedad controlada y minimizan, en algunos casos, los síntomas. De acuerdo con la…

Causas de la psoriasis

La etiología exacta de la psoriasis se desconoce, pero se sabe que tiene un componente genético y hereditario. De hecho, si ambos progenitores padecen esta enfermedad, existe la posibilidad de que uno de cada cuatro hijos la padezca. 

En un organismo cuyo sistema inmune está predispuesto por los genes, intervienen una serie de factores externos e internos que se comportan como desencadenantes. Los mismos son los responsables del episodio inicial, del empeoramiento de los síntomas o su reaparición tras un periodo de remisión.

En particular, en la psoriasis las anomalías genéticas se han asociado con la presencia de HLA B13, B17 y B37, entre otros. Algunas hipótesis exponen que cuando determinados antígenos se unen a los HLA mencionados, se activan vías inflamatorias cuyo resultado final es la aparición de las placas de psoriasis.

Se ha descrito también un locus (posición concreta de un gen dentro del cromosoma) de vulnerabilidad en el cromosoma 17. Se sospecha que este locus podría contener el gen responsable de, al menos, algunos casos de la enfermedad.

Asimismo, se sugiere que hay alteraciones en los genes relacionados con los factores de crecimiento epitelial. Esto hace que estas células tengan un número anormalmente elevado de receptores del factor de crecimiento epidérmico (EFG).

Factores de riesgo

Todas las personas pueden padecer psoriasis; sin embargo, hay algunos factores que incrementan el riesgo de desarrollo de esta enfermedad. Estos incluyen lo siguiente.

  • Antecedentes familiares.
  • Algunas infecciones, como las causadas por el Aureus o el S. pyogenes, el virus del papiloma humano (VPH) o el VIH, o algunos hongos como la Candida albicans. 
  • Consumo de medicamentos, como las sales de litio, los betabloqueantes o algunos antiinflamatorios.
  • Exposición constante a episodios de estrés emocional.
  • Los climas fríos. De hecho, la enfermedad empeora con las temperaturas bajas y mejora con el calor y con la exposición al sol.
  • Obesidad y sobrepeso.
  • Traumatismos. Es frecuente que aparezcan las lesiones típicas de la enfermedad en las zonas que reciben un traumatismo tras unos días. Esto recibe el nombre de fenómeno de Koebner.
  • Factores hormonales. Se ha determinado que hay dos picos de máxima incidencia, uno en la pubertad y uno en la menopausia. Además, mejora con el embarazo y empeora tras el parto.

Síntomas de la psoriasis

Las manifestaciones clínicas de la psoriasis son diferentes en cada persona. De igual manera, pueden tener variar de acuerdo al tipo de psoriasis. En ocasiones son leves y no generan mayor alerta; sin embargo, las lesiones pueden llegar a abarcar zonas grandes.

Lesiones cutáneas

El síntoma característico de la psoriasis es una placa de piel elevada, de color rojizo oscuro y aspecto escamoso. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque se localizan con mayor frecuencia en zonas de pliegues como los codos y las rodillas. Por otra parte, su tamaño y extensión es variable.

El rascado de la lesión revela tres signos característicos de la enfermedad. Esto incluye lo siguiente:

  • Desprendimiento de pequeñas escamas blanquecinas, con aspecto de cera de vela (signo de la mancha de cera).
  • Dicha descamación deja al descubierto una fina membrana transparente: la membrana de Duncan-Dulckley.
  • Si se desprende esta membrana, aparecen pequeñas petequias debido al daño vascular (signo de Auspitz). Este signo no aparece ni en la formas pustulosa ni en la invertida de la enfermedad.

En algunos casos, puede aparecer un halo de hipopigmentación en torno a la lesión, que indica regresión.

Síntomas de la psoriasis
Las placas secas en la piel son el principal síntoma de la psoriasis. Estas, algunas veces, causan comenzón y sangrados.

Lesiones mucosas

Este tipo de lesiones no son tan frecuentes. A menudo, ocurren en áreas como los labios o el pene. Sin embargo, cursan sin descamación.

Lesiones en las uñas (psoriasis ungueal)

Un 50 % de los pacientes con psoriasis experimentan síntomas en las uñas (psoriasis ungueal). Estas, por lo general, aparecen en las uñas de las manos. Ocurren debido al proceso de queratinización que caracteriza a la enfermedad. 

En particular, las manifestaciones clínicas varían de acuerdo a la zona afectada. Puede incluir lo siguiente:

  • Hoyuelos y depresiones en la superficie de la uña (piqueteado en banda).
  • Decoloración blanquecina «en mancha de aceite».
  • Onicolisis: la uña se separa del lecho ungueal.
  • Hiperqueratosis subungueal: la uña adquiere aspecto de una masa blanquecina y densa.
  • Lesiones escamosas y enrojecidas en torno a la uña que acaban destruyendo la cutícula. Se asocia con frecuencia a la artropatía psoriásica.

Artropatía psoriásica

La artropatía psoriásica es más invalidante que las lesiones exclusivamente cutáneas o ungueales. Aparece en el 7 % de los pacientes diagnosticados previamente de psoriasis.

Los síntomas de la psoriasis ocurren por brotes

En la mayoría de los casos, la psoriasis trascurre por ciclos, con brotes que duran semanas o meses y que, posteriormente, disminuyen o entran en remisión total.

Diagnóstico

Casi siempre el diagnóstico de psoriasis es clínico. Es decir, mediante una historia clínica detallada y una buena exploración física suele ser suficiente. Por lo general, la enfermedad la confirma un dermatólogo, quien procederá a evaluar las lesiones y prescribir un tratamiento.

En algunos casos, se suele realizar una biopsia cutánea para hacer un análisis microscópico de la muestra y descartar así otras posibles patologías.

Tratamiento

El tratamiento para la psoriasis tiene como objetivo disminuir la inflamación, aclarar la piel y reducir la descamación. Por ello, se sugiere la combinación de productos de uso tópico, medicamentos y algunos cambios en el estilo de vida. Los tres tipos de tratamiento más frecuentes abarcan lo siguiente:

  • Fototerapia: consiste en la exposición controlada a luz ultravioleta. De este modo, se logra reducir la inflamación y frenar la producción excesiva de células cutáneas que forman la psoriasis. Es un tratamiento muy efectivo, aunque bastante largo, ya que requiere un mínimo de 20 sesiones.
  • Fármacos: se administran por vía oral y combaten los brotes de psoriasis desde el interior. Pueden ser retinoides, metotrexato (Rheumatrex), ciclosporina (Gengraf, Neoral) y medicamentos que alteran el sistema inmunitario (biosimilares).
  • Sustancias de uso tópico: muchos casos se tratan, en un principio, con cremas, lociones y champús, los cuales se aplican de manera directa sobre la piel. Incluyen corticoesteroides tópicos, análogos de la vitamina D, antralina (Dritho-Scalp), ácido salicílico, entre otros.
Tratamiento de la psoriasis
Las cremas y lociones de uso tópico son muy útiles para aliviar los síntomas de la psoriasis. Su uso permite disminuir la inflamación y descamación.

Estilo de vida

Para complementar lo anterior, es importante mantener hábitos saludables y una buena alimentación. Tomar el sol diariamente puede contribuir a mejorar los síntomas, siempre y cuando se haga de manera controlada. La exposición solar excesiva, por el contrario, es contraproducente. Otras medidas incluyen:

  • Tomar baños con avena o sales para estimular la eliminación de escamas y reducir la inflamación 
  • Evitar el uso de jabones abrasivos y agua caliente. Además, al secar la piel, hacerlo con golpecitos suaves
  • Utilizar cremas, lociones o aceites humectantes.
  • Evitar los desencadenantes de la psoriasis, como el alcohol y el cigarrillo.
  • Mantener una buena alimentación, siguiendo las recomendaciones médicas.

Pronóstico

La psoriasis es una afección de evolución imprevisible que cursa con periodos libres de síntomas y agravamientos de duración variables. En general, su curso tiende a ser crónico. De hecho, hasta un 80 % de los afectados lo padecen durante toda la vida, ya sea de forma intermitente o continua.

Los tratamientos son claves para controlar los casos severos de la enfermedad. No obstante, la presencia de enfermedades comórbidas aumenta la necesidad de tratamientos con fármacos, muchos de los cuales pueden empeorar las crisis de psoriasis. De igual forma, los tratamientos sistémicos de la psoriasis podrían empeorar las enfermedades comórbidas en ciertos pacientes.

Los pacientes con psoriasis severa tienen una esperanza de vida más reducida debido a las complicaciones que puede acarrear. Sin embargo, con la intervención oportuna del dermatólogo y las técnicas apropiadas de tratamiento, los síntomas pueden ser controlados y reducen los riesgos.

Impacto de la psoriasis

La psoriasis tiene una fuerte repercusión en la vida sociolaboral de quien la padece, así como en su salud mental.

  • Muchos pacientes con psoriasis encuentran dificultades a la hora de encontrar o mantener el trabajo.
  • La ansiedad y la depresión son frecuentes en estos pacientes.
  • Algunos pacientes, en especial aquellos con psoriasis en la zona genital, experimentan problemas de intimidad.
  • La vida de pareja no sólo se ve afectada a nivel sexual. Las limitaciones de la vida privada de estas personas, junto con los trastornos emocionales provocan un grave deterioro.
Debido a sus síntomas característicos, muchos pacientes con psoriasis tienen problemas de autoestima y dificultades para mantener relaciones interpersonales.
Debido a sus síntomas característicos, muchos pacientes con psoriasis tienen problemas de autoestima y dificultades para mantener relaciones interpersonales.

Prevención

No existen medidas específicas para prevenir la psoriasis, pero sí es posible reducir el riesgo de sus comorbilidades. Es decir, se pueden adoptar ciertos hábitos para prevenir otras patologías asociadas, así como sus detonantes. Veamos a continuación algunas recomendaciones.

  • Adoptar una alimentación saludable, baja en grasas, azúcares y harinas refinadas. Esto, a su vez, ayuda a evitar el sobrepeso y obesidad.
  • Evitar los hábitos tóxicos como el tabaco y  el alcohol.
  • Hacer ejercicio físico regular.
  • Usar productos hidratantes para la piel, preferiblemente recomendados por un dermatólogo.
  • Usar protector solar y exponerse al sol de manera moderada.
  • Acudir a chequeos médicos regulares.

Ahora bien, es importante dejar claro que, debido a los múltiples factores asociados a la enfermedad, mantener un estilo de vida saludable no garantiza que se evitará. La psoriasis también puede afectar a deportistas, personas delgadas y con una dieta sana y equilibrada. Por eso, ante cualquiera de sus señales, es primordial visitar al médico o dermatólogo.