Sinusitis

24 Agosto, 2020
La mayoría de los casos de sinusitis son leves y se pueden tratar con medicamentos básicos. Pese a esto, es una condición que causa dolor, dificultades para respirar y otras molestias.
Sinusitis


La sinusitis es una condición que se origina cuando se inflaman los tejidos que recubren los senos paranasales. De acuerdo con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, cada año resultan afectados unos 30 millones de estadounidenses por esta enfermedad.

La mayor parte de las veces está relacionada con infecciones virales; sin embargo, también puede estar causada por hongos, bacterias, alergias, obstrucción de los senos paranasales, entre otros. Asimismo, en función de su causa, la afección puede ser de carácter agudo o crónico.

Sin embargo, gran parte de los casos mejoran en cuestión de una o dos semanas, inclusive sin un tratamiento. Además, si la enfermedad se origina por la desviación del tabique o la presencia de pólipos, es posible mejorarla con una intervención quirúrgica.

¿Qué es la sinusitis?

La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales. Estos últimos son dos pequeños espacios huecos por donde pasa el aire que circula entre los huesos de la nariz.  Están divididos en senos frontales, senos etmoidales, senos esfenoidales y senos maxilares.

Si todo es normal, el aire se desplaza sin problema a través de estas cavidades. En cambio, cuando sufren algún tipo de inflamación, surgen dificultades para respirar y otras molestias, como un dolor que a veces puede llegar a ser muy intenso.

Existen muchos factores que pueden incidir en su aparición; no obstante, a menudo se origina por una acumulación excesiva de moco, infecciones virales y bacterianas y alergias. Por otro lado, en función de su duración, la sinusitis se clasifica de la siguiente forma:

  • Aguda – Dura hasta 4 semanas.
  • Subaguda – Dura de 4 a 12 semanas.
  • Crónica – Dura más de 12 semanas.
  • Recurrente – Se presentan varios ataques durante un mismo año.
Hombre con sinusitis
La sinusitis se origina debido a la inflamación de los senos paranasales. Esto, a su vez, puede estar causado por la acumulación excesiva de mocos, el crecimiento de virus y bacterias o alergias.

Causas de la sinusitis

La sinusitis se produce cuando las aberturas paranasales sufren una obstrucción o acumulan demasiado moco. A menudo, esto se debe a un proceso inflamatorio desencadenado por la presencia de virus y bacterias en el sistema respiratorio.

Cuando esto ocurre, las membranas mucosas se hinchan y los líquidos presentes en los senos paranasales no se pueden drenar con normalidad. En consecuencia, el moco se vuelve más espeso, adquiere un color verde amarillento y dificulta la respiración.

De igual forma, la rinitis alérgica, los pólipos nasales, la desviación del tabique o tener un sistema inmunitario debilitado aumenta el riesgo de padecerlo. También es posible que se dé por la afectación de los cilios, es decir, los vellos ubicados en las aberturas paranasales.

Factores de riesgo

Todas las personas pueden desarrollar sinusitis; no obstante, hay algunas condiciones de salud y factores de riesgo que elevan las posibilidades de tener este problema, incluso de manera recurrente. Los más comunes abarcan los siguientes:

  • Padecer anomalías en las estructuras nasales, como desvíos en el tabique, pólipos o tumores nasales.
  • Tener antecedentes de alergias o enfermedades respiratorias.
  • Estar en contacto con el moho.
  • Sufrir afecciones como fibrosis quística o trastornos inmunitarios como el VIH.
  • Tabaquismo.
  • Cambios de altitud (volar o bucear).
  • Ir a guarderías (en el caso de los niños)
  • Enfermedades que impiden que los cilios trabajen de manera apropiada. 
  • Tener una infección dental.
  • Ser fumador. 

Síntomas de sinusitis

Los síntomas de la sinusitis son variados y suelen ser similares a los que causan otras enfermedades respiratorias. No obstante, estos pueden tener distintos niveles de severidad y duración de acuerdo al tipo de sinusitis que se desarrolle (aguda, subaguda o crónica). Los más frecuentes son los siguientes:

  • Pérdida del olfato o mal aliento.
  • Fiebre moderada o alta.
  • Tos, más intensa durante la noche.
  • Fatiga.
  • Sensación de malestar.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de presión interna en la zona que rodea la nariz.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Dolor de dientes.
  • Sensibilidad en el rostro.
  • Congestión nasal.
  • Goteo retronasal.
  • Dolor de garganta.
Mujer con goteo nasal
Los síntomas de la sinusitis son similares a los que causa el resfriado común. Sin embargo, pueden ser más duraderos y a veces se acompañan con fiebre alta.

Complicaciones

Las complicaciones a causa de la sinusitis no son tan frecuentes. Sin embargo, es primordial tener mucho cuidado, ya que cuando se presentan pueden resultar muy peligrosas para el paciente. Pueden abarcar:

  • Crisis de asma que se derivan de una sinusitis crónica
  • Dificultades en la visión. Se originan cuando la infección se extiende al ojo y en algunos casos dan lugar a pérdida de visión o ceguera incluso
  • Coágulos de sangre o aneurismas. La sinusitis puede afectar las venas que están alrededor de los senos paranasales. En esos casos, se interrumpe el flujo de sangre y aparece el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Tiene lugar cuando la inflamación avanza en dirección al cerebro
  • Otras complicaciones menos frecuentes son la infección ósea (osteomielitis) y las infecciones cutáneas en la zona que rodea los ojos.

Diagnóstico

Para hacer el diagnóstico de sinusitis, el médico empieza por hacer un examen físico inspeccionando los senos paranasales. El profesional proyecta una luz sobre esa zona, en busca de pólipos o signos de inflamación. También es frecuente que se aplique presión sobre el área para verificar si hay dolor o no. La presencia de dolor sugiere que hay sinusitis.

Luego, para confirmar la afección, el médico ordena alguna o varias de las siguientes pruebas clínicas: rinoscopia, tomografía computarizada o resonancia magnética. Las radiografías difícilmente arrojan un resultado fiable. Otros exámenes complementarios son los mencionados a continuación:

  • Cultivo nasal.
  • Citología nasal.
  • Exámenes de sangre para evaluar el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Pruebas para alergias, función ciliar y fibrosis quística.

Tratamiento

En muchos casos no es necesario utilizar un tratamiento específico para la sinusitis, ya que la enfermedad mejora por sí sola en cuestión de días. Sin embargo, existen varias maneras de abordarlo para controlar los incómodos síntomas que ocasiona.

Medidas no farmacológicas

Los tratamientos no farmacológicos se utilizan, en la mayoría de los casos, para calmar de manera temporal la sintomatología de la sinusitis. En particular, pueden ayudar a mitigar la congestión, el dolor de cabeza y la producción excesiva de moco. Incluyen lo siguiente:

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico para la sinusitis suele aconsejarse cuando los síntomas no mejoran con los cuidados básicos en casa. Asimismo, pueden ser necesarios si la sinusitis tiene su origen en una enfermedad subyacente como los resfriados. Abarca las siguientes opciones:

  • Aerosoles farmacológicos con principios activos descongestivos. Como pueden ser la fenilefrina o la oximetazolina. Estos fármacos ayudan a descongestionar las partes altas de la nariz para reducir la inflamación de los senos.
  • Analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno.
  • Descongestivos orales.
  • Inhaladores con corticoides. Estos alivian los síntomas pero tardan algo más en hacer efecto. Incluyen la fluticasona, la budesonida, la mometasona o la beclometasona.
Spray nasal para tratar la sinusitis
Por lo general, el tratamiento de la sinusitis se enfoca en mejorar el drenaje de los senos paranasales. De este modo se busca controlar la infección para detener la evolución de sus síntomas.

Tratamiento con antibióticos

Aunque los antibióticos hacen parte del tratamiento farmacológico, es importante mencionarlos de manera especial. Su uso no está indicado en todos los casos, pues no todas las infecciones sinusales tienen su origen en una infección bacteriana. Además, muchos casos mejoran sin tener que recurrir a estos.

De todos modos, si la sinusitis es persistente o no responde a otros tratamientos, el médico puede sugerir el uso de ciertos antibióticos. Los mismos deben tomarse en la dosis y tiempo aconsejados por el profesional, pues en caso contrario pueden surgir recaídas y empeoramiento de los síntomas.

  • Sinusitis aguda. Si el paciente lleva más de 3 días con fiebre elevada y dolor, entonces se procede a la administración de antibióticos. Dentro de estos se suelen usar la amoxicilina/ácido clavulánico, la doxiciclina, entre otros. Suele durar de 1 a 3 semanas.
  • Sinusitis crónica. Se toman los mismos antibióticos pero durante un periodo de tiempo más largo. Este suele oscilar en torno a las 4 y 6 semanas.

Cirugía

Los casos que no mejoran con ninguno de los tratamientos mencionados pueden requerir una cirugía. Este procedimiento puede controlar la infección sinusal crónica al limpiar los senos paranasales, reparar un tabique desviado o extirpar pólipos.

Pronóstico

Cuando se interviene de manera oportuna y adecuada, la sinusitis tiene un pronóstico muy favorable. La mayor parte de las veces se puede controlar con cuidados básicos en casa y tratamiento médico. Ahora bien, si los síntomas no mejoran o son recurrentes, el médico debe determinar su causa para proceder a elegir otros tratamientos como la cirugía.

Aunque es poco frecuente, una infección sinusal puede conducir a complicaciones como los abscesos, meningitis, celulitis orbitel y osteomielitis. Por lo anterior, si la enfermedad es recurrente o severa, el paciente debe informar cuanto antes al médico.

Prevención

Es importante tener en cuenta que la sinusitis suele derivarse de otros problemas respiratorios como la gripe, el resfriado y las reacciones alérgicas; por lo anterior, la mejor manera de prevenirlo es tratar de reducir la exposición a agentes patógenos y alérgenos. Para ello resulta conveniente aplicar las siguientes recomendaciones:

  • Vacunarse anualmente contra la influenza.
  • Incrementar el consumo de alimentos saludables, como frutas y verduras.
  • Lavarse las manos varias veces al día.
  • Evitar la exposición constante al estrés.
  • Limitar la exposición al humo del cigarrillo, químicos, polen y otros irritantes.
  • Utilizar un humidificador para incrementar la humedad en la nariz y las áreas sinusales.
  • Tratar las alergias de manera apropiada y rápida.
  • Incrementar el consumo de agua.
  • Purificar el aire del hogar, ventilando los espacios y limpiando el polvo.

La sinusitis puede presentarse con diversos síntomas en cada paciente; sin embargo, en general dificulta la respiración y causa tensión o molestias en la cabeza. Si bien no suele ser grave, es conveniente darle un tratamiento para acelerar su alivio y reducir el riesgo de complicaciones.