Enfrenta tus temores antes de que te consuman

Raquel Lemos 7 diciembre, 2016
¿Sabes que el único cometido de tus temores es el de ayudarte a crecer y a superarte a ti mismo cada día? Si sigues huyendo de ellos nunca serás libre

Antes de que te consuman y acaben con lo que queda de ti debes enfrentarte a tus temores.

Porque un miedo solamente podemos solucionarlo haciéndole frente. Escapar de él es una actitud habitual, pero que no aportará resultados.

Descubre: Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo

Quieres huir, es algo normal. Sin embargo, esa sensación de terror que te aborda tiene un motivo.

Tal vez no estés yendo por el camino correcto. Quizás, no estés siendo todo lo feliz que puedes ser.

Tus miedos te ayudan, aunque no lo creas. No obstante, si no los acoges de la manera correcta, acabarán contigo.

Enfrenta tus temores para ser libre

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Cuando una situación nos provoca pavor, tendemos a evitarla aunque realmente no estemos en condiciones de hacerlo.

Es posible que incluso la hayas provocado tú mismo. ¿Cómo puede ser esto?

Desde nuestra más tierna infancia arrastramos traumas, problemas y una serie de heridas que nos afectarán en el futuro.

Piensa, por ejemplo, en que si has sufrido algún tipo de carencia afectiva, lo más normal es que seas una persona con dependencia emocional que padezca ansiedad por abandono.

Muchas veces no te darás cuenta de por qué estás sufriendo tanto, de por qué tienes tanto miedo a algo que no logras identificar.

Lee: Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida

Sin embargo, al analizar esta circunstancia de forma profunda te darás cuenta de que el hecho de no plantarle cara a tus miedos te ha robado libertad.

Ahora es el momento. Enfrenta tus temores porque son como una cárcel que tú has permitido que se construyese a tu alrededor.

No le tengas miedo al miedo

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Parece irreal, pero muchas veces le tenemos miedo al propio miedo. Una situación que no hace más que convertirse en la pescadilla que se muerde la cola.

Para evitar todo esto, es necesario que interioricemos algunos consejos que nos darán las fuerzas necesarias para enfrentar nuestros temores. Porque, en ocasiones, las perdemos por el camino.

  • Descubre el origen de tu espanto: Sabemos que provoca pánico girar nuestra mirada hacia todos esos momentos que deseamos dejar atrás. No obstante, ellos son el motivo de todo lo que te está pasando.

Haz un esfuerzo, aunque duela, para dar con la raíz de tu temor.

  • No será fácil, pero valdrá la pena. Caerás muchas veces antes de lograr lo que quieres. Sin embargo, si perseveras y te apoyas en aquellos que más quieres, lograrás levantarte definitivamente.
  • Jamás te conformes. No mereces lo que te está pasando y no debes adaptarte a esta nueva circunstancia. Tienes derecho a ser feliz, así que no te acomodes y lucha contra eso que te provoca tanto desasosiego.

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Enfrenta tus temores porque tienen un motivo

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Ahora que ya sabes que escapar no es la solución, es el momento de que sepas que tus miedos tienen un cometido.

El hecho de que aparezcan en tu vida y de que no se vayan por propia voluntad es porque está en tus manos cambiar lo que te está impidiendo avanzar.

Hay algo que no estás haciendo bien y no importa que busques culpabilizar a los demás.

Si los que te rodean son personas tóxicas, ¿qué haces permitiendo que formen parte de tu círculo de amigos? ¿Por qué no te pones un escudo protector en el caso de que no puedas evitarlas?

Es mucho más sencillo responsabilizar a los demás de lo que nos ocurre, pues enfrentarnos a nuestros temores es complicado.

No obstante, esta es una creencia errónea.

Tú estás permitiendo que te afecte; si te hacen daño repetidamente es porque tú lo admites.

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Por tu mente asomará la pregunta de “¿cómo voy a querer que me hagan daño?”. Sin embargo, todos esos problemas que en su momento no solucionaste, todos esos traumas, esas inseguridades, te acompañan.

Permites ciertas actitudes porque tu autoestima no está tan fuerte como crees y porque, a veces, crees que te lo mereces.

Si continuas por este camino, acabarás autodestruyéndote, consumiéndote y siendo infeliz. Tus miedos están para ayudarte, no para atormentarte y que huyas de ellos.

 

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