¿Engorda dormir la siesta?

Para evitar que la siesta entorpezca la digestión y favorezca la acumulación de grasas es importante no comer en exceso, así como no dormir demasiado tiempo

Existen opiniones a favor de la siesta y otras que no lo son tanto. Algunos indican que descansar tras el almuerzo fija las grasas en el estómago y otros que dormir es reparador y permite al cuerpo incluso adelgazar.

¿Quieres saber cuál es la respuesta más acertada a la pregunta de si engorda dormir la siesta? Entonces sigue leyendo este artículo.

Echarse una siesta… ¡Evita que bajemos de peso!

Esa es una afirmación que muchos dicen con todo convencimiento. Para saber si es cierta debemos analizar un poco los motivos que llevaron a estas personas a pensar de esta manera.

Si bien la siesta es relajante y nos ayuda a no llegar tan cansados a la noche también tiene la capacidad de ralentizar el metabolismo. Esto trae como consecuencia que de a poco aumentemos de peso.

En todos los casos la siesta se desarrolla después del almuerzo (algunos no pueden esperar ni un minuto tras el último bocado para ir a la cama o al sofá).

En ese momento la sangre del cuerpo debería encargarse de hacer la digestión. Por eso nos sentimos adormecidos y faltos de energía.

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Echarse una siesta

A muchos esto da “permiso” para dormir una siesta. Sin embargo, debemos mantener activo el metabolismo para que los procesos digestivos terminen más rápido y podamos continuar con nuestra rutina.

Por otra parte, el momento del día en el cual solemos descansar es bastante delicado. ¿Por qué? Nuevamente tenemos que hablar del metabolismo. Tanto en la noche como por la tarde está más lento.

Si dormimos la siesta lo que haremos será aumentar esa ralentización, fomentando la acumulación de grasas y las dificultades para quemar las calorías que hemos ingerido durante la comida. Lo mismo que ocurre en la cena.

Además, tras haber dormido la siesta nos es un poco difícil regresar a trabajar o hacer nuestras actividades como antes de almorzar. Tardaremos el doble en terminar las tareas y estaremos como zombis varias horas más.

Para evitar que después de comer el sueño nos venza debemos desviar nuestra atención hacia alguna otra cosa como, por ejemplo, lavar los platos o salir a dar un paseo.

Tampoco es cuestión de hacer ejercicio o ir a correr al parque. Una actividad tranquila pero no relajante, para que una vez que se termine el proceso de digestión la sangre regrese a su lugar y nuestro cerebro esté despejado.

¿Qué hacer para que la siesta sea eficaz?

Para que tumbarse en la cama o en el sofá después del almuerzo sea realmente reparador y no nos sume kilos ni nos reste productividad presta atención a estos consejos:

No bebas café al levantarte

Cuando nos despertamos de la siesta estamos un poco desorientados y aún dormidos. Por ello, muchos cometemos el error de darle “combustible” al cuerpo.

El café o el chocolate son de los más elegidos. Sin embargo, la cafeína no es una aliada en estos momentos.

Esta sustancia bloquea el neurotransmisor que inhibe el sistema nervioso central y, además, estimula el cerebro. ¿Qué tiene eso de malo? Puede provocar insomnio, estrés o hiperactividad. Mejor dejar que el cuerpo se acostumbre a la vigilia y no añadirle ningún brebaje mágico.

insomnio

No almuerces en exceso

Una comida copiosa no es una buena combinación con la siesta. Cuanto más comemos, más necesidad tiene el organismo de pedir un descanso porque el proceso de digestión tomará más tiempo y recursos.

Nada de repetir platillos ni de beber alcohol en el almuerzo.

El atracón es el que nos hace engordar, no las horas que dormimos después. Al tumbarnos para descansar el estómago no puede hacer su trabajo como corresponde. Por lo tanto, un menú liviano repleto de vegetales crudos y zumos será perfecto.

¿Quieres conocer más? Lee: Recetas de almuerzos rápidos y bajas calorías

Duerme lo más a oscuras posible

Ya que la siesta se produce en uno de los momentos más luminosos del día sería bueno que las cortinas o persianas estuvieran cerradas. Si eso no es posible, ponte un antifaz.

Dormir con claridad evita que el cerebro se relaje y descanse lo suficiente. Por lo tanto, al levantarte estarás más cansado que al acostarte.

A su vez, se recomienda dejar abierta una ventana (o una parte) para ayudar a la oxigenación durante la siesta.

Duerme lo más a oscuras posible

Descansa pocos minutos

Las siestas deben ser breves. No más de media hora. Algunos médicos recomiendan dormir 15 minutos para que el cuerpo y el cerebro se beneficien. Hacerlo por más tiempo implica ingresar en la etapa de sueño profundo.

Durante esa fase la mente pone en marcha los mismos mecanismos que cuando dormimos a la noche. Por ello después nos costará mucho funcionar como necesitamos.

Elige el sofá y no la cama

Sentarse para dormir la siesta es mejor que tumbarse por completo. Si te acuestas en la cama, al menos, no te tapes ni te pongas el pijama como si fuera de noche. Estar reclinado permite que el sueño no llegue a ser profundo y que podamos despertar más rápido.

REFERENCIAS:

http://elpais.com/elpais/2014/08/01/buenavida/1406903304_278680.html

http://www.sportfactor.es/blog/2012/10/5-motivos-para-echarse-la-siesta/

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