Entendiendo un esguince de tobillo: ¿qué le pasa a tu cuerpo?

El esguince de tobillo es una de las lesiones más comunes, tanto en el ámbito de la práctica deportiva como en actividades de la vida cotidiana. Descubre qué tipos hay y qué le pasa a tu cuerpo cuando lo sufres.

Un esguince de tobillo ocurre cuando los ligamientos de dicha articulación se distienden demasiado o se desgarran parcialmente, debido a una lesión o torcedura.

El esguince de tobillo

Los esguinces de tobillo se producen por diversos motivos, que van desde una torcedura en el pie tras la práctica de un deporte a un mal apoyo al caminar que cause la torsión excesiva de la articulación. Debido a esto, el esguince de tobillo es una de las lesiones más comunes tanto en el ámbito deportivo como en la vida cotidiana.

La lesión se produce debido a una distensión en los ligamientos de la articulación, causada por una torsión o movimiento brusco. En la mayoría de los casos, el esguince se produce en la zona externa del tobillo, al torcerse el pie de forma que la planta mire hacia dentro, esto se conoce como esguince del ligamento lateral.

Por el contrario, en los casos en los que el pie se tuerce hacia el otro lado, de forma que la planta mire hacia fuera, los ligamentos afectados serían los de la parte interna del tobillo, formándose el llamado esguince del ligamento medial.

Ligamentos afectados

Los ligamentos son fibras de tejido conjuntivo que mantienen los huesos de una articulación unidos unos con otros. Como ya se ha mencionado, lo más común en los esguinces de tobillo es que resulten afectados los ligamentos de la parte externa del tobillo y dentro de estos encontramos:

  • El ligamento talofibular anterior, que conecta el hueso astrágalo, que forma parte de los 7 tarsos del pie humano, con la parte anterior del peroné. Este ligamento es el que más comúnmente se lesiona en los esguinces de tobillo.
  • El ligamento calcaneofibular, que conecta el peroné con el calcáneo inferior.
  • El ligamento tabofibular posterior. Este ligamento es el que se ve afectado con menos frecuencia, únicamente en los casos de traumatismos directos en la zona.
Los ligamentos

Tipos de esguinces

El esguince del ligamiento lateral externo del tobillo, puede catalogarse en tres subtipos, dependiendo del grado de lesión que hayan sufrido los ligamentos.

  • Esguince de grado I: lesión leve, con distensión o rotura parcial leve (micro-rotura) en las fibras de los ligamentos. No se suelen formar edemas en la articulación y el dolor es moderado. Tampoco suelen generarse hematomas.

En estos casos en los que la lesión es leve, la hinchazón de la articulación es mínima y la persona afectada puede volver a la actividad normal en cuestión de dos o tres semanas.

  • Esguince de grado II: desgarro o rotura parcial de las fibras de los ligamentos. Se trata de un esguince moderado, el que se produce en la mayoría de los casos. La hinchazón es inmediata, la articulación se nota floja, sin fuerza y cuesta apoyarse sobre ella.

Generan un dolor moderado e inmediato y la aparición de edema durante las primeras horas. Requieren de un periodo de reposo de tres a seis semanas antes de volver a la actividad normal.

  • Esguince de grado III: lesión grave, supone la rotura total de uno o más ligamentos laterales aunque no suele precisar de cirugía. En este tipo de esguinces el dolor es intenso, la articulación se encuentra laxa e inestable y resulta muy difícil apoyarse sobre ella.

Tras este tipo de lesión suele aparecer un hematoma inmediato en la articulación y la generación de edema.

Esguince-de-tobillo

Tratamiento fisioterapéutico

Durante las primeras horas tras producirse un esguince de tobillo se recomienda mantener un reposo absoluto. A fin de reducir la inflamación se recomienda mantener la articulación en alto y aplicar hielo. También es muy común mantener el pie vendado a fin de aplicar compresión y mantener los huesos y ligamientos en una posición correcta.

Pasada esta primera fase de reposo, el tratamiento fisioterapéutico resulta fundamental, tanto para recuperar totalmente la funcionalidad del tobillo como para evitar futuros esguinces. El objetivo primordial de la fisioterapia es el de fortalecer los músculos de la articulación, para evitar una excesiva laxitud en la misma que causaría futuras lesiones.

En cuanto al tiempo de recuperación necesario, este dependerá del grado de gravedad de la lesión, oscilando entre varios días a varias semanas. En ocasiones, resulta útil el uso de tobilleras compresoras que mantengan estable la articulación, sobretodo en el caso de personas que se dediquen a la práctica deportiva.