Epilepsia

La epilepsia es una enfermedad neurológica, resultado de un funcionamiento anómalo de un grupo de neuronas

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia se define como la aparición de crisis recurrentes debido a la existencia de alteraciones estructurales en el cerebro.

En una crisis epiléptica la sintomatología irrumpe de manera violenta e inesperada. Este acceso repentino y brusco de la enfermedad es lo que en medicina se conoce como paroxismo. De ahí que, en términos más técnicos, se hable de la epilepsia como “fenómeno paroxístico”. Todo ello se debe a la existencia de los llamados focos epileptógenos

¿Qué son los focos epileptógenos?

En el entramado habitual de neuronas existe un grupo de ellas con una actividad anormal. Estas neuronas emiten impulsos excesivos de manera sincrónica fuera de la actividad eléctrica habitual del cerebro, manifestándose de maneras diferentes.

Focos epileptógenos

Es decir, este grupo de neuronas empieza a funcionar de repente de manera independiente y a un ritmo diferente que el resto. Este comportamiento es el responsable de los síntomas de la crisis. Cuando cesa el funcionamiento anormal, la crisis desaparece.

La imagen típica es la de alguien convulsionando y sin conocimiento, esto no es siempre así. Las crisis pueden cursar con o sin pérdida de la consciencia, y con o sin convulsión. La aparición de una sola crisis convulsiva o de crisis desencadenadas por factores evitables no se considera epilepsia.

Clasificación

La epilepsia se clasifica en crisis parcial o en crisis generalizada en función de su origen en el cerebro.

Las crisis parciales son aquellas en las que el foco de actividad eléctrica queda circunscrito a un área concreta. Dentro de las crisis parciales, estas se dividen en:

  • Crisis parciales simples: cursan sin pérdida de conciencia. Pueden acompañarse de síntomas motores, sensitivos, autónomos, neurológicos o psíquicos.
  • Crisis parciales complejas: cursan con pérdida de conciencia. Se acompaña de alteración del comportamiento, incluyendo la aparición de automatismos. Tras estas crisis suele existir un periodo de confusión.

Las crisis generalizadas son aquellas en las que la descarga eléctrica anormal se produce en los dos hemisferios.

epilepsias. Clasificación en crisis parcial y generalizada

Crisis parciales

Crisis parcial compleja

Se caracterizan por la disminución del estado de conciencia. Esto no quiere decir que el paciente pierda el conocimiento, si no que se produce una “desconexión” del entorno. La persona está despierta, mantiene el tono muscular … pero rompe el contacto con la realidad.

Poniendo un ejemplo, ocurre algo similar a cuando un ordenador “se cuelga” mientras trabajamos con él. El ordenador no está apagado, pero no responde.

Algo muy característico de este tipo de crisis son los automatismos. Estos son movimientos que se realizan pese a que la persona no se da cuenta de que los está realizando. Pueden ser comportamientos básicos (tragar, succión …) o movimientos más elaborados (mover objetos de un lado a otro …). Al cesar la crisis, la persona sufre confusión durante un tiempo. Es un tipo de crisis típica de la edad adulta.

 En este vídeo puedes ver un ejemplo de este tipo de crisis.

Crisis generalizadas

Crisis de ausencia o crisis de pequeño mal

Son breves episodios de disminución brusca del nivel de conciencia. No se altera el tono postural. Suele cursar con leves movimientos bilaterales como parpadeos, masticación… Unos segundos después se recupera la consciencia tan rápido como se perdió y sin ningún tipo de secuelas (no hay periodo de confusión).

Electroencefalograma de una persona con epilepsia

Este tipo de crisis son típicas de la infancia – adolescencia y en un porcentaje elevado de casos remite pasada esta. No hay aura, es decir, no hay síntomas que “anuncien” que se va a producir la crisis. En un electroencefalograma (EEG), lo más característico son las ondas simétricas de punta – onda a 3 Hz. Responden muy bien al tratamiento.

En este vídeo puedes ver un ejemplo de las crisis de ausencia infantiles.

Epilepsias. Diferencias entre una crisis de ausencia y una crisis parcial compleja

Crisis tónico – clónicas o crisis de gran mal

El paradigma de las crisis epilépticas. Este tipo de crisis tiene un comienzo muy brusco, normalmente sin síntomas previos que anuncien que se va a producir.

La fase inicial es la fase tónica. Se produce una contracción muy intensa de toda la musculatura del cuerpo. Así mismo, aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca, se dilatan las pupilas (midriasis) y se produce cianosis. En esta fase, el tono de los músculos es tan elevado que nunca se produce emisión de orina.

Unos 10 – 20 segundos después se inicia la fase clónica. Durante esta fase se producen contracciones y relajaciones muy violentas de toda la musculatura esquelética, apareciendo así las convulsiones.

En este momento es cuando existe riesgo de laceración en la lengua. Con la relajación final de la musculatura puede producirse emisión de orina.

Tras la crisis, el periodo de recuperación es relativamente largo (minutos – horas). Hay flacidez, recuperación lenta de la conciencia y ausencia de respuesta a estímulos. Durante las horas siguientes muchos pacientes refieren cansancio y dolor de cabeza y muscular.

Estas crisis son las típicas de personas con trastornos metabólicos.

¿Qué desencadena las crisis epilépticas?

  • Fiebre. Es la principal causa de aparición de crisis epilépticas en niños pequeños (3 meses a 5 años). Generalmente tienen una evolución positiva. De hecho, en el peor de los casos, menos de un 5% de estos niños tendrán epilepsia al crecer.
  • Traumatismos. Tras un traumatismo, la crisis puede aparecer de manera inmediata, en la primera semana, o tras la primera semana. Si aparecen inmediatamente, no hay riesgo de epilepsia a largo plazo. Si se dan a lo largo de la primera semana o después, hay mayor riesgo de aparición de epilepsia tardía.
  • IctusLos ictus son responsables de más de la mitad de los casos nuevos de epilepsia en mayores de 65 años.

Diagnóstico

  • No permite ni confirmar el diagnóstico de epilepsia, ni excluirlo. Aun así, el trazado tan característico de algunos tipos de crisis permite encaminar el diagnóstico.
RMN del cerebro para el diagnóstico de la epilepsia

  • Estudios de neuroimagen. Tanto la TC como la RM permiten detectar anomalías estructurales en el cerebro que puedan ser responsables de la aparición de las crisis. La RM tiene una mayor sensibilidad para ello.

Tratamiento

Resumen del tratamiento de los diferentes tipos de epilepsia

¿Y qué ocurre durante el embarazo?

Cuando una mujer epiléptica se queda embarazada:

  • En el 50% de los casos, la frecuencia de las crisis se mantiene.
  • Un 20% de los casos mejora.
  • Un 30 % empeora.

Debe mantenerse el tratamiento, pero siempre a la dosis más baja posible que permite un buen control de la enfermedad.

Algunos niños nacidos de madres epilépticas pueden nacer con un déficit transitorio de factores de coagulación vitamina K dependientes. Es totalmente reversible y tan sólo requiere hacer profilaxis durante las últimas semanas y tras el parto.

María José

Estudiante de 5º de Medicina y Alumna Interna del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca. Con la nariz siempre metida en averiguar cómo y por qué ocurren las cosas.

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